¿Fue la hora de los intendentes? Cuenta fina de las pérdidas y las ganancias en el PJ

¿Fue la hora de los intendentes? Cuenta fina de las pérdidas y las ganancias en el PJ

No se mueven en bloque, están divididos y cada sector tuvo pretensiones. El armado del peronismo bonaerense premió a los críticos del oficialismo y rezagó a los dialoguistas. La reelección, el refugio

Las aspiraciones de muchos intendentes del peronismo bonaerense volvieron a anestesiarse por la estocada final de quien controló la lapicera en el armado de las listas. Una lectura de la composición inmediata de las seccionales cristaliza que la amplitud del Frente de Todos, si bien dejó poco margen para calmar la sed del conjunto, acercó algunos consuelos. La rúbrica en las actas muestra el tropiezo en algunas negociaciones, la vara alta de sus pedidos y el acercamiento a la finitud electoral ante el último mandato.

La incertidumbre atravesó el cierre de listas seccionales hasta pasado el mediodía del último domingo. Sólo un puñado de dirigentes sabía con certeza quien estaba “adentro” y quién no en el Frente de Todos. El escenario de desconcierto demostró que el poder de decisión de muchos de ellos quedó atado a la ilusión del querer ser. La escena no fue muy distinta a la de antes de la derrota electoral de 2015, cuando varios caciques, ofuscados, se fueron por un rato pidiendo renovación, mayor participación y control sobre los protagonismos electorales.

 “Claramente no tenemos poder de decisión, pero eso lo sabíamos. Quien crea que tenía la lapicera no está viendo la película completa. La decisión la tiene quien tiene la voluntad de millones de habitantes para poder dar vuelta la situación que vivimos y esa es la ex presidenta”, dice a Letra P un jefe comunal que advierte que no se quedó con un sabor amargo tras el cierre de las listas y, desestimando el rol de la Comisión de Acción Política creada en Cañuelas, agrega: “Los intendentes opinamos, pedimos, decimos qué nos gustaría, pero sabemos cómo son las cosas”.

El mapeo electoral del peronismo bonaerense no es el mismo que en elecciones pasadas. El auto baño de humildad de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner no sólo les abrió las puertas a Alberto Fernández y a los renovadores que llegaron con Sergio Massa. También, a muchos dirigentes que en 2017 se encolumnaron detrás de Florencio Randazzo en el espacio Cumplir y a dirigentes de movimientos sociales y sindicales que hasta no compartían la vereda de Unidad Ciudadana. Este escenario les restó a los autodenominados “leales” casilleros que, en rondas anteriores, las anotaban como propias.

En ese combo, en ese heterogéneo juego de poder, el pedido de los intendentes era una pequeña porción. Porción, además, dividida, cruzada y friccionada por intereses que, a lo largo de la definición de la fórmula provincial, cristalizó las diferencias entre los que proclamaban un lugar en esa carrera para el lomense Martín Insaurralde, sobre todo del conurbano, y para quienes militaron la incorporación de la matancera Verónica Magario como compañera de Axel Kicillof, puntualmente los del interior. La pulseada demostró que hablar de intendentes no es hablar de un módulo, de una fuerza en bloque. 

RETRIBUIDOS. En la distribución de roles, de posicionamientos en las listas, los distintos sectores fueron retribuidos. Algunos más, algunos menos, todos fueron compensados. Bajada la persiana legal para la presentación de las nóminas, los nombres muestran que resultó premiado, mayormente, el sector que, después de la derrota 2015, optó por un perfil opositor, distanciado de una posición dialoguista y mesurada con el oficialismo que en la provincia de Buenos Aires lidera la gobernadora María Eugenia Vidal. Aunque una primera mirada muestre que el sello de algún municipal impregnó el casillero inicial, no hubo demasiadas gratificaciones en el resto de las ubicaciones.

En la Primera sección electoral Mario Ishii salió bien paradoEn la previa del cierre, el cacique de José C. Paz hizo público su malestar ante la posibilidad de quedar fuera del armado. “Estamos seriamente preocupados por el desarrollo de cierre de listas”, tuiteó tras compartir un encuentro con Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas; Gustavo Menéndez, de Merlo; Walter Festa, de Moreno; Santiago Maggiotti, de Navarro, y el senador provincial Luis Vivona. Su mensaje no sólo sorprendió, también selló la incorporación de José Pérez, secretario de Gobierno de su administración.

 Si bien Ishii hace su propio juego, no tuvieron la misma suerte sus compañeros de mesa, todos, integrantes de la Liga Insaurralde, quienes, a diferencia de 2017, se fueron con las manos vacías. En la anterior elección, Nardini celebró la incorporación en las listas de Vivona y Menéndez por la suma de Gustavo Soos

Un dirigente del conurbano indicó a Letra P que Alberto Descalzo esperaba ser recompensado por su lealtad, por no abandonar el espacio. En el distrito desde 1991, buscaba un lugar en la lista para poner en marcha su plan de recambio de conducción y posicionar a su hijo, Pablo Descalzo, para que lo sucediera.  

En la Primera, en el sexto lugar aparece una funcionaria de Tigre, Roxana López. Si bien parecería que con esta incorporación se cumplía con el recién llegado Julio Zamora - se cruzó al filo del cierre con Massa y denunció un intento de proscripción-, lo cierto es que la dirigente responde a La Cámpora e integra el gabinete tigrense desde diciembre de 2018, cuando dejó con licencia su banca en el Concejo Deliberante en el marco de un avance (anticipado) de unidad entre distintos sectores del peronismo distrital. 

SEGUNDA. La atención fue para Francisco “Paco” Durañona. El intendente de San Antonio de Areco encabeza la seccional del Frente de Todos. Jugó, por su posición opositora con el gobierno de Vidal, con los intendentes del interior, pero luego tomó distancia cuando se autoproclamó precandidato a la gobernación. En la pugna por los lugares de esa región también fue atendido el pedido de la tropa del interior. Este sector buscaba que el jefe comunal de Capitán Sarmiento, Oscar Ostoich, encabezara la lista para asegurarse el ingreso a la Cámara de Senadores. Con varios actores con sed de protagonismo, la pulseada habilitó un enroque: la promesa de su ingreso a la Legislatura en diciembre ante la probable renuncia del diputado provincial Mariano Pinedo, precandidato a la intendencia de Areco.    

TERCERA. El alfil de Insaurralde, Adrián Santarelli, apareció detrás de un dirigente de La Cámpora y funcionario de la administración del ultra K Jorge FerraresiEmmanuel González Santalla, y de la funcionaria de La Matanza Ana Devalle. En 2017, al lomense "se le pagó" con la inclusión en la lista de Federico Otermin, entonces secretario de Cultura y Comunicación de su administración, y a su par de Esteban Echeverría y titular del PJ provincial, Fernando Gray, con la candidatura de Fabiana Bertino, secretaria de Gobierno y concejala de su distrito.

CUARTA. La retribución fue para los Zurro. El diputado Avelino Zurro, sobrino del intendente de Pehuajó, Pablo Zurro, buscará renovar su mandato. Los del interior aquí lograron una ventana, en la tercera ubicación, para el mandamás de Leandro N. Alem, Alberto Conocchiari. La nota de pedidos incluía la inclusión de Walter Torchio, de Casares, y de Germán Lago, de Alberti, quien, ya fuera de juego, logró la incorporación de su secretario de Gobierno, Martín Pulero Constanzo, en el 13º lugar, ubicación con pocas chances de  ingreso.

El caso de Conocchiari fue una salida alternativa ante la imposibilidad de llegar al Congreso. “La lista quedó chica, corta. Muy pocos espacios para tantos sectores”, indicaron a este portal. Los intendentes habían pedido la inclusión del intendente de Alem y también de la ex ministra de Economía Silvina Batakis, asesora en la materia del grupo, pero tampoco hubo lugar para ella en la tira seccional. Batakis quedó octava en la lista de diputados nacionales de Todos. 

QUINTA. La pulseada favoreció al armado de los alcaldes del conurbano. La cabeza de la seccional fue para Juan Pablo de Jesús, del partido de La Costa. Con una amplia diversidad de actores pidiendo lugar y el particular peso electoral de Juntos por el Cambio, el logro no fue menor. 

SEXTA. La batalla la ganó el grupo de los 14 del interior. Alfredo Fisher, de Laprida, se quedó con la cabeza de la lista, movida que desplazó a los nombres sugeridos por el conurbano: dirigentes vinculados a Hugo Corvatta, de Saavedra, quien en 2017 logró un lugar para Marisol Merquel, actual presidenta de la Cámara de Diputados bonaerense.

SÉPTIMA. La atención a los intendentes llegó de la mano del diputado Walter Abarca. No pudo encabezar, aunque quedó en el tercer lugar de la lista. Es una zona de riesgo para acceder a la banca, que puede depender más de la cantidad de votos que saque la lista de Lavagna que otro factor: con 33 mil sufragio, Consenso mete un diputado por esa sección. Pese a ello y, en tándem en el juego opositor de La Campora, los jefes comunales del interior aceptaron que el liderazgo se lo llevara la agrupación ultra k.

En las filas del interior hay regocijo y, si bien no ocultan que su ambición era mayor, valoran la posibilidad de llegar a la Legislatura, un espacio donde decían que no habían podido hacer oír sus demandas y que motorizó sus primeros planteos a fines del 2017 ante el acompañamiento de un sector del peronismo a la aprobación del Presupuesto y el Pacto Fiscal.

En el conurbano hay desasosiego. Como indicó Letra P, no se cumplieron sus expectativas en las nóminas electorales, decisión que no clausura la posibilidad de habitar lugares de poder ante un eventual triunfo del peronismo en la provincia o la Nación.

 INTERNAS. Camino a la renovación, una mención aparte merece la habilitación por parte de la junta electoral de internas en varios distritos peronistas, mecanismo que contrarió a varios dirigentes que deberán rever la estrategia de campaña para diferenciarse de sus adversos internos.

En Colón, además de la presentación de Ricardo Casi - en las elecciones de 2017 jugó en las PASO con Randazzo - se oficializaron otras dos listas. Lo mismo ocurrió en Exaltación de la Cruz, donde el precandidato respaldado por el actual jefe comunal, el vecinalista Adrián Sánchez, deberá medirse con otros dos postulantes. También Osvaldo Cáffaro, de Zárate, y Anibal Regueiro se cruzarán con un un adversario interno.

Quizá el caso más llamativo se da en Moreno, el territorio comandado por Walter Festa, donde se habilitaron las listas de seis adversarios. Fuente cercanas al Ejecutivo advirtieron que el jefe comunal "está tranquilo y confiado" por el trabajo de gestión desarrollado en el distrito y destacaron que la interna era la salida a la falta de consenso. 

La resolución, en cambio, les dio respiro a Menéndez, Insaurralde, Descalzo, Zabaleta, Ishii, Ferraresi, Gray, Alejandro Granados, de Ezeiza; Andrés Watson, de Florencio Varela; Hernán Ralinqueo, de 25 de Mayo, y Marcos Pisano, de Bolívar, a quienes la junta electoral les allanó el camino al vedar sus adversarios internos. 

TERRITORIO 2023. La aspiración de aparecer en la listas tenía un doble objetivo, no sólo para los peronistas. Por un lado, como prenda de negociación, ser un billete de pago por la fidelidad al espacio. Por el otro, no agotar el cartucho de la permanencia como jefe del pago chico.

Entre el grupo de intendentes, sea del sector que fuere, la posibilidad de jugar la seccional permitía esquivar la arquitectura legal que le puso un cepo a las reelecciones indefinidas y proyectar su protagonismo en el laberíntico mundo de la política.

Camino a una nueva ronda electoral, 116 jefes comunales de distintos espacios políticos se anotaron en busca de su último mandato consecutivo. Con la sed de protagonismo de distintos sectores, muchos intendentes analizaban incursionar en el ámbito legislativo por cuatro años, dejar un o una dirigente de su confianza, mantenerse en el juego y volver en 2023.

 El trabajo territorial de dirigentes de otros sectores y su eventual posicionamiento local es una amenaza para la construcción de los intendentes. Sin posibilidad de ir por la reelección y con el posible desarrollo de nuevos candidatos, su rol comienza a desdibujarse, más, teniendo en cuenta que, sin chances de renovación, serán muchos los que pidan un lugar en las elecciones intermedias de 2021 y la posterior.

Por eso, para algunos caciques la disputa en el territorio volvió a ser un refugio. Pero, para otros, un callejón sin salida para sus aspiraciones y, quizá, el último paso en una carrera electoral que se ha vuelto finita.

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