La hora de los fierros

Nueve detenidos, prófugos y probablemente un herido, es el saldo policial del gravísimo incidente que sacudió esta mañana a la ciudad de Puerto Madryn, donde un grupo intentó asaltar las oficinas de la obra social de la Uocra en esa ciudad. La policía detuvo un vehículo sin patentes, cargado con bombas molotov y armas de fuego. En la refriega, hubo disparos de pistolas de 9 milímetros, que portaba el grupo protagonista del asalto.
La mano de obra más pesada parece provenir de la ciudad de Bahía Blanca, según dicen los mismos efectivos policiales.

Un colectivo de color blanco, posteriormente secuestrado por la Policía, sirvió para transportar a uno de los grupos de choque hasta las cercanías de la sede de la Uocra, cuyos dirigentes habían pedido el martes por la tarde una custodia policial, ante los fuertes rumores que anticipaban el asalto.

Al menos dos comercios resultaron dañados por las piedras, palos y disparos que se cruzaron en la pelea, a menos de diez cuadras del centro comercial de la ciudad y sobre la Avenida Domecq García, principal vía de circulación hacia el sector industrial de Puerto Madryn.

El episodido es, por lejos, uno de los más violentos de la historia de la ciudad y nada hace suponer que será el último.

Calles cortadas en un radio de cinco manzanas, una escuela ubicada en las inmediaciones pidiendo a los padres que retiraran a sus hijos por el riesgo que supone la circulación de grupos armados y decenas de militantes de la Uocra "oficial" dispuestos a resistir los ataques, pintaron la ciudad más turística de Chubut con el color sepia de las postales de la violencia política en Argentina, durante los turbulentos años Setenta.

En ese contexto, el secretario general del gremio, Mateo Suárez, demonizado por el Gobierno y sin antecedentes favorables acerca de su actuación, reiteró sus declaraciones acerca de que, detrás de la polémica y los fierros, lo que existe es "una mano negra con plata", que se ocupa de concentrar "por las noches y ofreciendo dinero", a los que luego protagonizan los incidentes.

"Esperan que haya algún herido, o mejor un muerto, que es lo que parece que andan buscando todos", se lamentó Roberto Vázquez, el dueño de una agencia de quiniela que resultó con sus vidrieras destrozadas.

"Parece que no conocieran la historia de este país y la quieren repetir", por lo menos algunos, volvió a quejarse el comerciante.

La Policía recolectó vainas de 9 milímetros, incautó varias "tumberas" y acopió nueve bombas molotov listas para ser lanzadas.

La hora de los fierros, parece que ha vuelto.

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