A la hora del ajuste fiscal, la oposición tiró $232 millones

Un estudio de Carlos Melconian y Rodolfo Santangelo advierte que Nación y provincias deberían iniciar ya un ajuste fiscal, para anticipar las dificultades del ejercicio actual. En Corrientes, 19 legisladores decidieron ignorar ese escenario y por cuestiones electorales privaron a las arcas públicas de contar con fondos que hubiesen permitido mayor liquidez. Suicidio político y torpeza total.
La Nación, las provincias y los municipios deberían encontrarse implementando fuertes ajustes en sus erogaciones, anticipando las dificultades que sufrirá el Estado argentino durante 2009. Sin embargo, no hay previsiones y la coyuntura puede derivar a escenarios muy complejos. Máxime cuando, como en Corrientes, una oposición destructiva le quitó a los correntinos de contar con 232 millones de pesos que hubiesen contribuido a fortalecer fiscalmente al Estado provincial.

Tres conclusiones para comenzar:

-En 2009, el gobierno de los Kirchner no tendrá la cantidad de dinero equivalente a la que gastó durante los ejercicios 2003, 2004, 2005, 2006, 2007 y 2008.

- No existen herramientas financieras previstas para atender el déficit fiscal de la Nación, provincias y municipios.

- Los mercados de deuda seguirán cerrados para la Nación, provincias y municipios argentinos.

La advertencia de la necesidad de un ordenamiento fiscal y financiero no es novedosa. Por ejemplo, Agustín Monteverde había advertido el 11/12/2007: "(...) Tal como apreciamos en el período preelectoral, el 2do. mandato kirchnerista se apoyará en un incremento de la presión tributaria para recomponer solvencia fiscal. (...) Tentación para el fisco en un año que puede ser difícil: los fondos de capitalización jubilatorios contarán en 2008 con unos $ 16.000 millones nuevos para invertir. (...)".

Y el 20/05/2008: "(...) Diferentes elementos sugieren que el ritmo de la actividad en 2008 se encaminará hacia una progresiva desaceleración. Al alza en las tasas de interés y la mayor presión fiscal (...) se sumarán otras limitaciones. (...)".

El 03/06/2008: "(...) La autoridad monetaria está subsidiando la persistente salida de capitales. La pérdida de reservas supera a lo informado por el BCRA pues deben agregarse las ventas a futuro (…) y las operaciones pasivas con el Banco de Basilea. (...)".

Durante el segundo semestre de 2008, la situación se agravó mientras que se mantuvo la intransigencia gubernamental a ejecutar medidas correctivas.

Ahora, hay evidencias insoslayables del peligro de asfixia fiscal.

Carlos Melconian y Rodolfo Santangelo en Overview, sus proyecciones 2009:

"(...) Para hacer activismo fiscal keynesiano, se necesita que al Estado le sobre plata o que disponga de financiamiento, y en Argentina no sobra uno ni se dispone de lo otro.

La caja fiscal en pesos está al límite. El Tesoro tiene que pagar en 2009 $ 40.000 millones de deuda en pesos (y podría conseguir financiamiento por unos $8.000 millones/$10.000 millones). El superávit primario mínimo indispensable para que no haya que emitir moneda para el fisco es $30.000 millones. La realidad marca que no será sencillo llegar a este mínimo indispensable.

La recaudación va a desacelerar fuerte su ritmo de crecimiento a menos de 15% anual contra 35% en 2008. Sin los $13.000 millones de 'nuevos' fondos de la Anses, la suba hubiera sido menor a 10%. El menor nivel de actividad, la desinflación y la caída de los precios internacionales será una combinación dura de sobrellevar.

En este contexto recaudatorio menguado, para no bajar de $30.000 millones de superávit primario, el gobierno tendría que gastar menos que lo pautado en el Presupuesto, justo en medio de la recesión y en plena campaña de anuncios pro – gasto. O sea, de 'brocha gorda', a la caja fiscal en pesos no le sobrará nada.

Con el actual panorama de la caja fiscal en pesos y las ansias oficiales de moderar la recesión, no puede descartarse la involución a la emisión monetaria lisa y llana para financiar al Tesoro. Kirchner tratará de evitarlo pero la realidad tendrá la última palabra.

La evolución del gasto público será determinante en este sentido. Pero también lo será cuánto se vea afectada la recaudación. Seguramente aparecerán atajos y financiamientos "rebuscados" (vía el Banco Nación que es tenedor de Lebac y con fondos de la Anses), que le pegarán en el palo a la emisión lisa y llana para el fisco.

La realidad es que la economía argentina está más cerca que otros países emergentes de entrar en recesión y está más lejos de poder aplicar una política fiscal anti–recesiva.

Originalmente, antes de la contrarreforma previsional las obligaciones a cargo del Tesoro para 2009 totalizaban unos US$20.000 millones que se componían de compromisos en pesos por $ 41.000 millones y pagos a realizar en moneda extranjera (básicamente dólares) por US$7.600 millones. Siguiendo por el lado de la deuda en pesos, la estatización de las AFJP significó para el Tesoro un 'financiamiento' por $8.000 millones: los cupones de capital e intereses que hubieran cobrado las administradoras suman $3.500 millones. Además, con esa medida la Anses se hizo de títulos públicos que puede 'venderle' al Tesoro para cumplir formalmente con el compromiso de recompra de deuda incluido en la reestructuración de 2005.

Obviamente esa recompra no se hace con pesos (el Tesoro le entrega a la Anses algún nuevo bono) y esto significa un ahorro de $4.500 millones respecto al programa financiero original.

ESCENARIOS. Lo mejor y lo peor que pasaría en este 2009 con pronóstico reservado.

Adicionalmente, sigue dando vueltas la posibilidad de una refinanciación de los Préstamos Garantizados que tienen los bancos locales. Es una operación que le reportaría al Tesoro pagar $3.000 millones menos en 2009.

En resumen, después de las AFJP y si se hace la operación con los bancos, la necesidad neta de financiamiento en pesos del Tesoro para el año que viene se reduce de $41.000 millones a $30.000 millones. Ese debería ser el superávit primario mínimo en pesos que debería conseguir el sector público para no necesitar financiamiento vía emisión.

En el mundo 'ideal' debería tener más pesos para comprar dólares y pagar por lo menos una parte de los vencimientos en dólares.

En esta coyuntura con menos dólares disponibles en el mercado (por caída del superávit comercial y fuga de capitales), el gran candidato a proveer los dólares es el BCRA y entonces es menos probable que el Tesoro genere superávit para pagar la deuda en dólares.

Con unos $30.000 millones alcanzaría para los pagos en pesos. Para los pagos en dólares (US$7.500 millones) habrá algo de superávit fiscal 'en dólares' (las ganancias que el BCRA transfiere al Tesoro), algún eventual ingreso de los organismos internacionales y el grueso saldrá de las reservas del Central.

En un escenario con un crecimiento nulo o negativo e inflación moderada (por ejemplo 15%), antes del manotazo previsional la recaudación venía para crecer menos de 10% en 2009 contra el 35% de este año.

Los ingresos más ligados al nivel de actividad y la inflación podían subir 9% (IVA, Ganancias, débitos, etc.) y los de la Seguridad Social 15%, básicamente por el 'arrastre' que está dejando 2008. En cambio, las retenciones apuntan a caer por los menores volúmenes exportados y la baja de precios (en parte compensado por el tipo de cambio más alto).

Con los nuevos ingresos aportados por la contrarreforma, la recaudación puede crecer 13% (incluyendo los ingresos por aportes, no los activos que se transferirán a la Anses).

En total la recaudación llegaría a $303.500 millones, o sea $35.000 millones más que este año y después de descontar la coparticipación a las provincias y sumar los ingresos no tributarios, quedarían ingresos efectivos para el sector público nacional de $242.500 millones.

Con estos ingresos, para que el superávit en pesos de 2009 llegue a $30.000 millones, el gasto público no puede pasar de $212.500 millones contra casi $186.000 millones de este año. Significaría un aumento del 14%, menos que la inflación y mucho menos de las tasas de crecimiento de 2007 (45%) y 2008 (35%).

Por primera vez desde 2003 el gasto debería crecer menos de lo previsto en el Presupuesto (20% para 2009 en términos de caja), sabiendo que cuando se votó el programa de gastos del año próximo no se incluyó nada para los jubilados (que ahora tienen una movilidad obligatoria por Ley) ni aumentos de salarios para los empleados públicos, aunque como as en la manga queda el ahorro que significará en los subsidios la caída de los precios del petróleo.

En conclusión, el gran desafío de la caja en pesos es que el gasto no se desborde para que el superávit primario llegue a $30.000 millones (2,7% del PBI). Sería suficiente para pagar las obligaciones en pesos sin que el Banco Central tenga que emitir lisa y llanamente para financiar al Tesoro. Cruzar esa barrera significaría caer en un populismo "sin caja".

Desde 2003, nunca el gobierno debió "gastar menos", siempre recurrió a "recaudar más", básicamente con las retenciones y/o pedir prestado cada vez que lo necesitó. Ninguna de esas vías estará ahora disponible. Hay que ver si entonces el Gobierno cambia o redobla la apuesta y recala en financiamientos "rebuscados". (...)".

En tanto, Rogelio Frigerio, en su Economía & Regiones, sostuvo, acerca del muy complejo escenario fiscal 2009 en las provincias:

"No hay dudas que la proyección de crecimiento del 4% prevista en la ley de Presupuesto nacional no se alcanzarán durante el 2009. La crisis financiera internacional, sumado a las inconsistencias que ya presentaba la economía argentina antes de la debacle internacional, impactarán en el crecimiento.

En este sentido, planteamos 3 escenarios macroeconómicos que impactarán en forma diferente en la economía y por ende, en las finanzas públicas nacionales y provinciales.

- El escenario de Recesión con Estabilidad, a la cual le asignamos la mayor probabilidad de suceso, prevé un parate de la actividad económica (aunque con el arrastre de 2008 se crecería al 1%), un tipo de cambio promedio de $3,80 por dólar, lo que significaría una devaluación nominal del 11.8% respecto al tipo de cambio de cierre 2008 ($3.40). Bajo este escenario habría un cambio en la política fiscal (menos expansiva), se frena la fuga de capitales y la devaluación del peso.

- En el escenario de Recesión con Desequilibrio, se intensifica la fuga de capitales, continúa la política fiscal expansiva y hay una importante devaluación del peso que se traslada a precios.

- En el Mejor de los Escenarios, se supone que la Argentina arregla con el FMI las necesidades de financiamiento. Bajo este escenario también habría un cambio en la política fiscal, se frena la fuga de capitales y la devaluación del peso. El menor traslado a precios de la devaluación permitirá un mayor tipo de cambio real y por ende una mayor protección a la industria nacional, fortaleciendo el sector exportador, lo que permitiría una menor desaceleración de la economía en general.

En líneas generales, pero con diferente grado de impacto en las finanzas provinciales, en cualquiera de los 3 escenarios se espera:

-Desaceleración de la tasa de crecimiento de los recursos tributarios, tanto de origen nacional como provincial. Esto se traducirá en menores recursos disponibles para atender las demandas salariales y gastos operativos. También en una desaceleración en la Coparticipación a Municipios, principal fuente de recursos que éstos utilizan para pagar salarios. En el mismo sentido, pueden surgir problemas en el pago a proveedores, con la consecuente cancelación o postergación de obligaciones.

- Las transferencias de capital desde el Gobierno nacional y el gasto en obra pública serían la variable de ajuste.

- Crecientes servicios de la deuda por mayor tipo de cambio e inflación. La decisión del BCRA de dejar depreciar el tipo de cambio ya está impactando en la deuda nominada en moneda extranjera, la que alcanza al 26% del stock total. A modo de ejemplo, para el 2009, un aumento del 11.8% del tipo de cambio ($3.4 promedio 2008 a $3.80 promedio 2009), teniendo en cuenta que cerca del 30% de los servicios de la deuda proyectados para el 2009 constituyen deudas en moneda extranjera (por aproximadamente $3.600 millones), implicará cerca de $500 millones adicionales para el consolidado de provincias. El impacto del CER, estará dado a su vez por la evolución de la inflación informada por el Indec. Si bien la inflación ha sido significativa en 2008, es de esperar que en 2009 esta sea menor, ubicándose cercana al 10.5%. Los servicios de estas deudas aumentarían aproximadamente en $600 millones. No obstante, al estar pactadas mayormente a tasa fija, la suba de las tasas de interés no impactará sobre los flujos futuros de la deuda ya concertada.

- Mercados voluntarios de deuda cerrados, por lo que las posibilidades de financiamiento de las provincias para afrontar las necesidades de caja quedarán acotadas a la asistencia financiera que otorgue el Gobierno nacional a cada una de ellas. La eliminación de las AFJP complica aún más el financiamiento provincial.

- En cualquiera de los 3 escenarios, se plantea un gasto de mínima que contempla: el mismo nivel de ejecución en términos nominales de obra pública y de transferencias de capital de 2008 (lo que sería poco probable en un año electoral como el 2009), y un aumento del gasto en personal por recomposición de salarios del 10% en promedio. El resto de los gastos corrientes, responden a la recaudación esperada, fundamentalmente transferencias a municipios, en tanto que los servicios de la deuda estarían dados en función de los compromisos asumidos hasta fines de 2008 y sólo varían por la incidencia del tipo de cambio y la inflación.

Los recursos, en tanto, presentan tasas de crecimiento atadas a la performance esperada de la economía y de la inflación. En este sentido, en el escenario más optimista, los recursos crecerían un 20% respecto al 2008, mientras los de coparticipación lo harían en un 18% (frente al 25,6% observado en 2008). En el escenario de Recesión con Equilibrio, el más probable, los ingresos tributarios de origen provincial crecerían un 16% mientras los ingresos por coparticipación lo harían en un 10%. Y en el escenario más pesimista, crecerían un 7% y 5%, respectivamente.

(...)

¿CÓMO SE FINANCIARÁN LAS PROVINCIAS DURANTE EL 2009?

Producto de la crisis financiera internacional hay y habrá una menor liquidez a nivel mundial y en particular, para los países emergentes como la Argentina. En forma adicional, la creciente incertidumbre sobre la evolución de la economía y política de la Argentina también ha contribuido a acentuar la fuga de capitales y por tanto, elevar considerablemente el ‘riesgo país’, ubicándolo ya muy lejos de sus vecinos.

En este sentido, se avecinan meses donde los distintos actores de la economía deberán vivir con lo propio. Es decir, resultará prácticamente inexistente la posibilidad de colocar títulos argentinos, y menos aún, de gobiernos subnacionales en los mercados internacionales de capitales.

En el mercado local, a la falta de liquidez y elevadas tasas de interés, se suma la eliminación de las AFJPs. Desde su creación, las AFJPs tuvieron un rol importante en los mercados de capitales domésticos y en particular, durante los últimos años estos inversores institucionales invirtieron en bonos provinciales y/o municipales.

Por tanto, para las provincias su eliminación significa una reducción importante de las posibilidades de colocación de bonos en los mercados locales de deuda voluntaria.

De esta manera, mientras los mercados de deuda continúen cerrados para la Argentina, es de esperar que no haya nuevas colocaciones de deuda en los mercados de capitales. Este año, 3 provincias se vieron imposibilitadas de salir a los mercados de deuda:

- Buenos Aires, que tiene autorizada una emisión de eurobonos por $1.600 millones;

- Ciudad de Buenos Aires, que cuenta con autorización para emitir deuda externa por $1.750 millones; y

- Córdoba, que también tiene autorización por $1.500 millones.

En síntesis, las provincias se enfrentan a un 2009 con cierre de los mercados de deuda internacional y escasa liquidez local, lo que les restringirá las posibilidades de emitir deuda, y de hacerlo, deberá ser a altas tasas de interés. Asumiendo mercados de deuda cerrados, durante el 2009 las provincias más complicadas deberán recurrir al financiamiento a través del FFDP (Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial).

Pero este organismo tiene un presupuesto acotado, el que además está directamente relacionado con los excedentes de caja que presente el Gobierno Nacional. Así, en la medida que las cuentas nacionales se compliquen, las partidas destinadas a este fondo podrían reducirse y por tanto, no alcanzar a solventar la totalidad de las necesidades de caja de las provincias.

Llegado a este punto, ¿existe posibilidad de un nuevo default o reestructuraciones de la deuda provincial?

Para responder a esta pregunta, cabe recordar que prácticamente no queda deuda sin refinanciar, reestructurar o cancelar después del default de 2001/2002. En efecto, entre 2003 y 2007 la mayoría de las provincias renegociaron sus títulos. Entre las primeras se recuerdan las del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Formosa, Mendoza, Tucumán y Santiago del Estero.

Recientemente San Juan acordó la cancelación de los Bonos Los Caracoles (que cuentan con garantía de pago del capital del Gobierno Nacional). La deuda alcanzaba a US$ 50 millones de capital y U$S 36 millones de intereses adeudados desde 2004 (sin considerar los intereses punitorios). La deuda se canceló en un pago de US$ 15 millones en efectivo (Quita del 82%).

En tanto, los Bonos de Consolidación de Chaco estarían siendo canjeados por un nuevo bono a 17 años, en dólares, que devengan una tasa de interés 4% n.a. (nominal anual). Las únicas obligaciones provinciales pendientes de reestructuración son los Bonos Senior y Junior y una porción de CEMIS de la Provincia de Misiones.

A su vez, el principal acreedor de las provincias es el Gobierno Nacional y por tanto un default provincial impactará plenamente en este nivel de gobierno. Es decir, podría dejar de atenderse la deuda por los PAF, por el BODEN 2011, por el BOGAR 2018, y con Organismos internacionales de crédito, pero en los dos últimos casos, en la medida que el Gobierno Nacional es garante de los Bonos Garantizados 2018 y de los préstamos con organismos internacionales, un default no se trasladaría a los agentes privados.

Por otra parte, la probabilidad de default estará directamente relacionada con las necesidades de financiamiento que presenten las finanzas provinciales durante el 2009, y el grado de asistencia que pueda otorgar el Gobierno Nacional a las provincias con problemas, lo que dependerá en gran medida de los ingresos fiscales excedentes que presente la Nación, y que luego pueda trasladar al FFDP para refinanciar los vencimientos de deuda de las provincias.

De esta manera, en el peor de los escenarios en el que las provincias no puedan honrar sus compromisos, es de esperar que se den refinanciaciones de deuda pero con el Gobierno Nacional o que éste encare la reprogramación de los Bogar 2018. (...)".

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