El Honorable recinto de la campaña sucia

Si las internas abiertas pasaron casi desapercibidas, las generales del próximo domingo, cuando se elijan concejales y presidentes comunales, al menos en Rosario calentaron el mundillo político como hace tiempo no ocurría.
El puntapié inicial lo dio el candidato reutemista Diego Giuliano, con su objetable pero efectiva propuesta de campaña "la GUM a la comisaría y la Policía a patrullar las calles". El radical Jorge Boasso tomó esa iniciativa y la llevó al recinto para su discusión, pero además empapeló la ciudad y lanzó spots publicitarios en donde se define como el único candidato que "te da seguridad". Aunque intentó evitarlo, el socialismo se vio obligado a dar el debate sobre ese tema, que se convirtió en el eje principal preelectoral, y bajó al barro.

"Boasso instaló la campaña del miedo, desenterró la tesis de los Blumberg, los Patti y los Rico. Él es lo mismo que el dirigente del PRO (el frustrado candidato de Gálvez Rubén Fornari) que dijo que hay que quemar las villas o que el concejal de Arroyo Seco (por Miguel Ángel Coradini) que recomendó «cagar a cintazos» a los chicos que delinquen", descargó el edil Orlando Debiasi.

Para el socialista, el radical –que rompió con el Frente Progresista y va por la reelección con el sello de la UCR– instaló "un eje falso de campaña". "Su estrategia es puramente publicitaria y crea una falsa expectativa en la gente porque la inseguridad no se resuelve ni disolviendo la Guardia Urbana, ni con cámaras de seguridad, que remiten al ojo del panóptico de una ciudad vigilada que violenta el derecho a la intimidad de las personas. Lo que hay que hacer es mejorar la calidad de vida de la población, bajar los niveles de pobreza, combatir la droga, la deserción escolar", aseguró.

Por su parte, el radical defendió su mensaje ya que "la inseguridad es la principal preocupación de la gente y se debe debatir". "Es mentira que no se puede hacer nada desde el Concejo, hay mucho por cambiar pero hace falta actitud", opinó.

Además, Boasso criticó la postura del oficialismo local que "evita el debate en los medios, al que yo accedí y Héctor Cavallero también, pero Clara García se negó", y que –agregó– se victimiza cuando se llevan iniciativas al Palacio Vasallo. "No comparto que haya campaña sucia en el Concejo, ese es el ámbito de discusión política. Decir que se politizó es como sorprenderse porque se hable de cocina en el instituto del Gato Dumas", comparó el edil.

SPOT Y DENUNCIA. Esta semana quedó claro que el socialismo perdió la paciencia. Primero, el intendente, Miguel Lifschitz, contrarrestó el proyecto de enviar los agentes de la GUM a las seccionales (es decir, personal civil municipal a una fuerza armada que es provincial) con otro que buscaba llevar "personal ocioso" del Senado a esa labor. Giuliano –vale acotar– tiene el cargo de secretario parlamentario en esa Cámara. Lifschitz materializó ese reclamo con una carta a la vicegobernadora Griselda Tessio, titular del senado.

A la reacción del jefe del Palacio de los Leones se le sumó otro cruce que salió a hacer el oficialismo en la sesión del jueves del Concejo. Mariana Alonso calificó de "sexista y discriminador" el spot de Boasso en el que contrapone su discurso sobre seguridad con la voz de la candidata del Frente Progresista y actual secretaría de la Producción municipal presentando un taller de manicura para mujeres desocupadas.

"A la gente la están matando en las esquinas y ella habla como si fuese una flor de alelí. Me criticaron por el spot, pero qué quieren qué haga, ella es así, ella es Clarita", chicaneó Boasso como respuesta.

"Soberbio y agresivo", calificó García a su rival. "Es Blumberg", sumó Debiasi, quien además presentó un proyecto para que se investigue una supuesta incompatibilidad de funciones del radical. "Hay un fallo de la Corte Suprema de Justicia que certifica que Boasso cobra cuatro sueldos del Estado y un informe del ex fiscal Manuel Garrido que dice que mintió sobre un trabajo que tuvo en el Pami hasta 2005", aseguró.

Pero esa presentación, que en realidad desempolva viejas denuncias, al igual que una futura sesión especial para discutir sobre seguridad pública, quedaron pendientes para después de las elecciones del domingo. Es decir, puro fuego de artificio preelectoral para atacar o contraatacar. "Si el Concejo se llenó de campaña sucia no fue por nuestra culpa, nosotros no utilizamos el recinto legislativo para imponer un clima electoral de miedo que no es que el tiene la ciudad", aseguró Debiasi.

Comentá la nota