Honduras: Zelaya desafía al Congreso.

El presidente acusó a los legisladores de golpistas y ratificó la realización de una consulta popular que le permitiría ser reelegido.
En una muestra del agravamiento de la crisis política hondureña, el presidente izquierdista, Manuel Zelaya, desafío ayer al Congreso y ratificó que celebrará mañana una polémica consulta popular que es resistida por los legisladores y que abriría las puertas a su reelección.

Mientras tanto, ante la creciente preocupación regional por los sucesos en el país centroamericano, la Organización de Estados Americanos (OEA) negociaba ayer, en una reunión de emergencia, el envío de una misión a Honduras en apoyo de las instituciones democráticas en ese país.

"Quieren destituir al presidente, lo que es arbitrario e improcedente", dijo Zelaya, en un acto en la casa de gobierno ante centenares de seguidores, en referencia al anuncio del Congreso de que investigará su capacidad mental para gobernar a fin de inhabilitarlo en el cargo.

"Ustedes [los legisladores] me están declarando la guerra. Ahora aténganse a las consecuencias", añadió el mandatario, que ayer recibió el apoyo de sus aliados regionales, el presidente venezolano, Hugo Chávez; el líder cubano, Fidel Castro, y el jefe de Estado boliviano, Evo Morales.

Zelaya aludió así a lo ocurrido anteayer, cuando el Parlamento pidió la restitución en su cargo del general Romeo Vásquez, que había sido destituido de su posición como jefe del Ejército por el mandatario.

El mandatario tomó esa decisión porque el militar se negó a que las tropas transportaran urnas para la consulta reeleccionista que impulsa el presidente. "La consulta popular no se para", había dicho Zelaya horas antes frente a cientos de personas que lo acompañaron hasta la base Hernán Acosta Mejía de la Fuerza Aérea para recuperar el material electoral en poder de los militares.

En la consulta popular, considerada ilegal por la justicia y el Congreso, los hondureños dirán si quieren votar el 29 de noviembre, cuando se celebran elecciones generales en el país, a favor de una Asamblea que modifique la Constitución para incluir la reelección.

La destitución de Vásquez ocasionó una tormenta política: derivó en la renuncia de los jefes militares de las distintas armas en solidaridad y en un fallo de la Corte Suprema y una declaración del Congreso que ordenaban restituir al general en su puesto, algo que Zelaya se resistía a concretar ayer.

También fueron desplegadas tropas en los alrededores de la casa de gobierno anteayer para prevenir, según los militares, incidentes ocasionados por organizaciones populares e indígenas partidarias de Zelaya.

Luego del discurso del gobernante, el presidente del Congreso, Roberto Micheletti, que reemplazaría al mandatario en el caso de que éste fuera separado del cargo, calificó a Zelaya de "trastornado".

"Me han informado que se ha contratado a un individuo para que nos asesine -dijo Micheletti-. Responsabilizo al Poder Ejecutivo si algo pasa a mis hijos, mi esposa o a mí".

"No tenemos por qué estar sufriendo situaciones de aspiraciones de un trastornado que quiere quedarse con el poder en el país´´, añadió.

Anteriormente Zelaya había sido muy duro en su discurso con el presidente del Congreso. "¿Qué te pasa Roberto [Micheletti]? A mí me eligió el pueblo y no el Congreso. ¿Por qué me vas a inhabilitar?" dijo el mandatario.

Por su parte, Castro comparó ayer a Zelaya con el ex mandatario chileno Salvador Allende, muerto durante un golpe de Estado en 1973, y consideró que el mandatario hondureño "pasará a la historia". Por su parte, Chávez dijo que no se quedará "de brazos cruzados" ante el "intento de golpe de Estado en Honduras".

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