"Lo de Honduras es a todo o nada"

El titular de la CTA viajó a ese país para ayudar a quienes resisten el Golpe. Pidió la restitución de Zelaya y alertó sobre el avance de la derecha en la región.
A un mes y medio del golpe de Estado perpetrado en Honduras, la resistencia se multiplica en todo el país. Las organizaciones sociales y el Partido Liberal, a donde pertenece el depuesto Manuel Zelaya, denuncian que ya hay más de 30 asesinados por la dictadura cívico militar que encabeza Roberto Micheletti. Mientras el presidente constitucional sigue en busca de apoyo internacional, distintas organizaciones de América Latina arriban a Tegucigalpa para materializar la solidaridad a la resistencia.

El secretario general de la CTA, Hugo Yasky, llegó el lunes junto a otros tres dirigentes argentinos a la capital hondureña, donde se sumó a una multitudinaria marcha en reclamo de la restitución de Zelaya. En diálogo telefónico con Críticadigital, el dirigente advirtió que "el Golpe abre la posibilidad del regreso de las dictaduras" en el continente y exigió un papel más activo de los líderes de la región.

¿Que evaluación hace de la situación a más de 40 días del Golpe?

El golpe de Estado en Honduras abre la posibilidad del regreso de las dictaduras en América latina. No es un hecho ajeno o alejado de la geografía argentina. Los sectores de la derecha se preparan para retomar el espacio que perdieron después del desastre de los 90. Inscribimos esto en una perspectiva mas amplia.

¿En que condiciones encontró al país?

Nos sorprendió la capacidad de resistencia del pueblo hondureño, ya con 46 días de movilización continua en rechazo al Golpe. Tuvo picos de tensión y movilización e incluso de contramarchas, pero ha ido generando una respuesta masiva que expresa un escenario absolutamente nuevo en termino de resistencia.

¿Por qué?

Es que a pesar del descomunal despliegue policial y de los asesinatos del Ejército, la resistencia es masiva y va en aumento, concentrándose en las dos ciudades más importantes: Tegucigalpa y San Pedro Sula, la capital económica y cultural del país. Ayer, hubo una marcha nacional que congregó a más de 30 mil personas en una capital de un millón y un número similar acudió a San Pedro Sula.

¿Cómo se vive hoy en Tegucigalpa?

La represión se siente todo el tiempo. Hay toques de queda casi todos los días. El gobierno de facto continúa reprimiendo con brutalidad cada marcha y provoca a las multitudes para intentar justificar las represiones. Hay un despliegue inmenso de las fuerzas armadas. La policía instaló retenes fijos en toda la ciudad: parece un ejército de ocupación. Además, hay personal de civil y durante las movilizaciones, que son diarias, hay francotiradores apostados en edificios estratégicos. Oficialmente hay nueve muertos, pero ya se habla de más de 30 como consecuencia de los asesinatos selectivos de dirigentes.

¿Cuán importante es el rechazo internacional al gobierno de facto?

Cuanta más presencia internacional tenga la resistencia, más resguardo tendrá. Por eso es clave que se acerquen más dirigentes políticos, sociales y partidarios a Honduras, desde Argentina y del resto de América latina. Es imprescindible que el pueblo hondureño cuente con la presencia física de líderes de todo el continente. Los argentinos hemos tenido mucha presencia pero hace falta que la mayor cantidad de dirigentes posible apoye físicamente a la resistencia. La disputa en Honduras es a todo o nada.

La presión externa y la mediación del presidente de Costa Rica no parecen hacer cambiar de idea a Micheletti, quien insiste en denegarle la presidencia a Zelaya en caso de que vuelva.

Lo que sucede es que hacia el exterior, Micheletti quiere demostrar que es la emergencia de una crisis política interna, pero en realidad encarna un gobierno golpista que reprime a sangre y fuego al movimiento popular.

¿Persisten las condiciones para el retorno de Zelaya?

Habría condiciones para que se restituya al presidente Zelaya si se acrecienta el apoyo internacional y si Estados Unidos deja de sostener con una mano invisible los hilitos de algunos de los títeres que están encarnados en diversas instituciones como la Corte Suprema o la Iglesia.

¿Qué evaluación hace del rol que jugó Cristina Kirchner en el conflicto?

El gobierno argentino fue uno de los que asumió una posición activa, junto con el de Hugo Chávez. La derecha hondureña estigmatiza de manera particular a Chávez e incluso a la presidenta argentina. A Chávez lo acusan de ser el `portador de la infección del comunismo` y a Cristina la critican por el compromiso que asumió en contra del golpe de Estado.

¿Y que piensa del papel que tuvo hasta ahora Estados Unidos?

El gobierno de facto no se sostendría si el resto de los gobiernos americanos tuvieran una actitud mucho clara que obligue a Estados Unidos a repudiar con firmeza lo que está sucediendo.

¿Cree que existe un apoyo implícito al golpe?

Hay una actitud distante. En Honduras es un secreto a gritos que sectores de la derecha republicana, e incluso demócratas del viejo palo de la doctrina del garrote, está vinculados a grupos económicos que constituyen el sostén financiero del gobierno de facto. De esa manera, logran mitigar los efectos de la suspensión del flujo comercial que se produjo después del Golpe.

¿Cuál es el sustento de la derecha en la sociedad hondureña?

Casi todos los periódicos, los canales de televisión y las radios son conductores de la derecha golpista. Pertenecen a capitales de la Iglesia, vinculados con multinacionales de las oligarquías del Partido Nacional y de los sectores pudientes de la alta burguesía. Aseguran que no hay golpe de Estado y todos los días aparecen expresiones en apoyo a Micheletti. Eso genera un clima como si hubiera dos Honduras. La de los medios de comunicación y la de la gente que está movilizada en la calle.

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