Honduras: represión y muertos en la jornada más tensa desde la vuelta de Zelaya al país

Fuerzas de seguridad de Honduras disolvieron una multitudinaria marcha a favor del derrocado presidente Manuel Zelaya con gases lacrimógenos y otros proyectiles.
Policías antimotines y militares perseguían a los manifestantes por los callejones de la capital Tegucigalpa, que se defendían arrojando piedras.

Miles de seguidores del líder fueron dispersados por la policía y militares con gases lacrimógenos cuando intentaban llegar a la sede diplomática brasileña, donde Zelaya se refugió el lunes tras entrar en secreto a Honduras para intentar recuperar el poder.

"La comunidad internacional y la justicia está con nosotros, vamos a dar la vida si es necesario para que el presidente Zelaya vuelva a la presidencia", expresó Eunice Carranza, una estudiante universitaria de 24 años.

En tanto, dos hombres murieron en Honduras en disturbios ocurridos tras el retorno del depuesto Manuel Zelaya al país el lunes, informó este miércoles la Policía.

El portavoz de la Policía Nacional, Orlin Cerrato, dijo a medios locales que un hombre murió este miércoles en un hospital del Instituto Hondureño de Seguridad Social, tras resultar herido la noche del martes en un enfrentamiento con agentes antimotines en Tegucigalpa.

El otro muerto es un activista del movimiento de resistencia contra el golpe de Estado que participaba una protesta en un sector de barriadas de la capital, dijo Cerrato, que indicó que desconocía cómo murió.

Tras los enfrentamientos, el Gobierno de facto decidió extender por tiempo indeterminado el toque de queda que estableció el lunes y que interrumpió este miércoles por pocas horas para que la gente pudiera abastecerse.

Los manifestantes se habían concentrado en la mañana para marchar hacia la embajada brasileña, desafiando el toque de queda instaurado en la tarde del lunes por temor a una ola de violencia.

La representación diplomática permanecía sitiada por segundo día consecutivo, con soldados bloqueando varias calles en sus alrededores.

Una fuente de la morgue dijo que un seguidor de Zelaya de 65 años murió baleado el martes por la noche en un barrio pobre de Tegucigalpa cuando la policía reprimió una manifestación, convirtiéndose en la primera víctima fatal desde el regreso del mandatario depuesto.

Zelaya denunció que el Gobierno de facto planea asaltar la embajada brasileña para matarlo.

"El plan es entrar y crear un conflicto y un magnicidio (...) Me informaron que había un plan para hacer parecer que me había suicidado en el momento del allanamiento", dijo Zelaya a un canal hondureño sobre un supuesto plan para asesinarlo.

El presidente de facto, Roberto Micheletti, ha asegurado que su Gobierno no planea entrar por la fuerza a la embajada, donde se alojan unas decenas de personas.

Zelaya fue derrocado por las Fuerzas Armadas y expulsado del país con el apoyo de los partidos conservadores, el Congreso y la justicia por supuestamente violar la Constitución al querer forzar la reelección presidencial.

Micheletti, que rechaza negociar la vuelta de Zelaya al poder, ha pedido a Brasil que entregue al mandatario depuesto para ser juzgado por la supuesta violación constitucional y una serie de cargos de corrupción, o lo asile.

Analistas consideran que, al aceptar dar refugio al líder derrocado, Brasil se inmiscuyó en una crisis sobre la que tiene poca influencia, lo que podría perjudicar sus ambiciones de liderazgo regional.

El Gobierno de facto suspendió el miércoles por cinco horas el toque de queda para que la población adquiera víveres y gasolina, pero amenazó con reprimir a grupos de más de 20 personas.

Las filas se formaron frente a los supermercados y gasolineras y el paisaje de la ciudad se transformó cuando cientos de automóviles salieron a las calles, que antes estaban desiertas.

El líder depuesto desestimó un ofrecimiento de diálogo lanzado por Micheletti el martes, aunque dijo que contactó a personalidades para que sirvan de puente con el Gobierno de facto.

Micheletti se mostró dispuesto a dialogar con Zelaya, pero aseguró que una negociación no incluye el retorno del mandatario derrocado.

Honduras planea celebrar comicios presidenciales en noviembre; pero la comunidad internacional, que ha aislado política y financieramente a Honduras, advirtió que no reconocerá al triunfador de las elecciones.

El Gobierno de facto había rechazado anteriormente una propuesta de la OEA para que Zelaya vuelva al poder hasta que finalice su mandato en enero.

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