Honduras, TLC y narcotráfico

La reunión entre el presidente Barack Obama y su colega colombiano, Alvaro Uribe, se desarrolló a la sombra del golpe militar en Honduras, que el líder estadounidense definió como "ilegal". Según Obama, el éxito de este golpe sentaría "un terrible precedente" para la región.
En el encuentro, además de la situación en el país centroamericano, abordaron asuntos como el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países, que está pendiente de ratificación en el Congreso de EE.UU., y la lucha contra el narcotráfico. Los demócratas en el Capitolio se resisten a ratificar el tratado al reclamar más garantías sobre la protección a los derechos humanos y a los sindicalistas en Colombia. En este sentido, el presidente estadounidense reconoció que "queda trabajo por hacer", pero se declaró "esperanzado" de que se pueda "avanzar hasta completar" la puesta en marcha del tratado, que su predecesor, George W. Bush, describió en su día como "necesario" para la seguridad nacional norteamericana. Uribe le aseguró que "hubo grandes progresos" en relación con el respeto a los derechos humanos en su país, contrariamente a que lo denuncian las organizaciones que se encargan de la defensa de los mismos.

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