Honduras: la diplomacia regional busca otra salida para la encrucijada.

Hay objeciones a las posturas de EE.UU. Y también al papel de mediador del presidente Arias.
En una nueva muestra de las tensiones que ha creado en Washington el golpe encabezado por Roberto Micheletti en Honduras, el líder de la minoría republicana del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el poderoso Richard Lugar, envió una carta a Hillary Clinton pidiéndole explicaciones sobre la política que está instrumentando. Lugar advierte en su carta que "estas explicaciones podrían mejorar las perspectivas de que las nominaciones del Subsecretario para Asuntos Hemisféricos, Arturo Valenzuela, y las de los embajadores de EE.UU. para Brasil y para México, Tom Shannon y Carlos Pascual sean aprobadas antes de que el Congreso entre en receso", el 7 de agosto.

Estas nominaciones fueron bloqueadas por el senador John DeMint, quien junto a otros republicanos, considera que la expulsión del presidente Manuel Zelaya fue constitucional y que la diplomacia estadounidense no puede estar apoyando a un aliado de Hugo Chávez y de Daniel Ortega, ambos "enemigos de EE.UU.". El hecho de que el canciller venezolano Nicolás Maduro aparezca continuamente junto a Zelaya favorece su argumento.

En el mes transcurrido desde el golpe, no sólo aparecieron divergencias en Washington sino también en el grupo de los golpistas y en las fuerzas de Zelaya. Estas grietas complican la situación y favorecen la permanencia del golpista Micheletti en el poder y, consecuentemente, la trágica represión de los seguidores de Zelaya.

Después de que sus asesores dijeron a la prensa internacional que estaba dispuesto a aceptar el retorno de Zelaya el jueves, Micheletti descartó esta posibilidad el viernes cuando, ordenando una de las peores represiones contra los seguidores del presidente depuesto, afirmó que, si regresa, será sometido a juicio. "Bajo ninguna circunstancia dejaremos que asuma el gobierno", dijo. En ese contexto, la reunión extraordinaria del Consejo ejecutivo de la OEA, que tenía que tener lugar justamente el viernes por la tarde, fue postergada para mañana. "Concluimos en que no había nada que decir ya que las negociaciones sobre la propuesta del presidente Oscar Arias continúan", dijo a Clarín un diplomático latinoamericano.

"Para mi la mediación de Arias ya ha fracasado, pero aún nadie se atreve a darle el certificado de defunción", dijo otro diplomático, más pesimista que el primero. "Hace ya un mes que se produzco el golpe y todavía no veo la luz al final del túnel. Todo lo contrario", aseguró. ¿Qué hacer entonces de ahora en más? La cancillería argentina considera que la OEA debería adoptar una resolución que diga claramente que cualquier gobierno elegido en elecciones organizadas por el gobierno golpista de Roberto Micheletti no será reconocido. Los países del Mercosur estarían de acuerdo. Pero, si van a votación, ¿tendrán los votos necesarios para que esta resolución sea aprobada?

El gobierno de Obama se unió a América Latina al condenar el golpe y votar a favor de la expulsión de Honduras de la OEA, pero frente a la oposición republicana, la situación interna se la ha complicado.

La decisión estadounidense de nombrar a Oscar Arias como mediador fue unilateral. Si bien los países de la OEA la apoyaron, ahora algunos diplomáticos piensan que hubiera sido mejor dejar todo en manos de la región. Recuerdan que la crisis provocada por el ingreso de fuerzas colombianas a Ecuador fue resuelta en una reunión del grupo Río en la que el presidente Alvaro Uribe pidió disculpas. También evocan el modo en que se evito una guerra civil en Bolivia cuando frente a las fuerzas separatistas Unasur le dio su apoyo incondicional a Evo Morales.

Mas aún, para algunos observadores la mediación de Arias fue una mala idea ya que dio al gobierno de Micheletti cierto reconocimiento. Hasta ese momento, muchos países, incluyendo Argentina, venían oponiéndose a cualquier tipo de negociación con los golpistas. Y actualmente Brasil sigue insistiendo con que no se le pueden imponer al regreso de Zelaya tantas condiciones. De todos modos la situación es tan fluida que no habría que descartar ningún tipo de desenlace. El peor de todos, sin duda, es que el conflicto se agrave y Honduras ingrese en un especie de guerra civil.

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