Honduras culpa a Itamaraty de crear una insurrección popular

A pocos días de comenzar el diálogo político, el gobierno hondureño de facto dice que Brasil y Venezuela son responsables del estado de agitación social que vive el país. El presidente Roberto Micheletti reconoció que fue "un error" haber deportado al derrocado Manuel Zelaya, que ayer propuso una agenda de tres puntos para la concertación.
"Por medio de su presidente, Brasil permitió que Zelaya convocara a la insurrección y a la violencia desde el balcón de la embajada (brasileña). El señor Lula no tuvo la cortesía de pedirle que parara con eso y dejara de perjudicar a toda la población", dijo el presidente hondureño de facto, Roberto Micheletti, en un diálogo publicado ayer por la revista brasileña Veja.

El mandatario también apuntó sus críticas a Venezuela: Zelaya "es un muñeco del presidente Hugo Chávez, que lo convirtió en un líder grandilocuente. Chávez financia a Zelaya con el dinero de los venezolanos", aseguró.

En confianza con la prensa carioca, el entrevistado reconoció que fue un "error" haber expulsado del país al mandatario constitucional, Manuel Zelaya, el 28 de junio pasado. "Los militares encargados de esa tarea deberían haberlo llevado a los tribunales, pero lo sacaron del país para evitar una guerra civil", dijo Micheletti.

Mientras tanto, el país caribeño sigue a la expectativa de un diálogo entre Zelaya y Micheletti, que comenzaría esta semana. Una comisión de alto nivel de la Organización de Estados Americanos (OEA), que llegó el viernes a Tegucigalpa, continuaba ayer los preparativos para la llegada el miércoles de una decena de cancilleres y del secretario general, José Miguel Insulza. La misión de ministros será la segunda que busca un acuerdo para la vuelta a la democracia. En otras declaraciones, Micheletti reconoció que mantuvo una reunión secreta con Insulza, la semana pasada, pero no trascendieron detalles.

Desde la Embajada de Brasil, Zelaya afirmó que entregó su agenda de diálogo a la OEA con sólo tres puntos: restitución condicionada en el poder, amnistía política y un gobierno de reconciliación nacional. "Si el régimen acepta esa agenda, podemos iniciar inmediatamente el lunes o martes el diálogo", afirmó Carlos Reina, colaborador de Zelaya. El diálogo tomaría como punto de partida el llamado Acuerdo de San José, propuesto por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, y que plantea la restitución de Zelaya al poder, algo que Micheletti rechazó varias veces.

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