Honduras, contra el viaje de la Presidenta

"Será responsable de lo que pase", dicen
TEGUCIGALPA.? Al presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, no le ha hecho ninguna gracia que la presidenta Cristina Kirchner, junto con su par ecuatoriano, Rafael Correa, haya anunciado que acompañará al derrocado mandatario Manuel Zelaya cuando vuelva al país este fin de semana. En una entrevista con La Nacion, Micheletti, de 60 años y ex presidente del Congreso, no se mordió la lengua: "Haré responsables a Cristina Kirchner y a Correa de lo que pase en el país".

Para Micheletti, que asumió la presidencia después de que un golpe cívico-militar destituyó a Zelaya, el domingo pasado, la intención de Zelaya de volver al país acompañado "supone una gran equivocación por la incertidumbre que se puede generar en el país". El mandatario interino, que se mantiene aferrado al poder y ayer rechazó un ultimátum de 72 horas de la OEA, ratificó que el ex presidente será detenido si intenta regresar al país.

"Si se desata la violencia en el caso de que vuelva Zelaya, yo voy a estar preocupado por los presidentes que puedan venir con él", dijo.

Zelaya había anunciado su intención de volver hoy a Honduras para recuperar el poder, pero finalmente decidió postergar el viaje para sábado, una vez que se cumpla el plazo estipulado por la OEA.

"Vamos a recibir a la señora Kirchner con todo el respeto que merece una funcionaria de su categoría; ella es bienvenida en nuestra patria, pero Zelaya tendrá que rendir cuentas ante la justicia", advirtió Micheletti al ser interrogado sobre el recibimiento institucional que le esperará a la Presidenta cuando llegue al aeropuerto de Tegucigalpa.

A pesar de las buenas palabras, el presidente interino no ve con buenos ojos que Zelaya quiera volver con acompañamiento internacional. "Yo pienso que la decisión del gobierno de Cristina Kirchner de acompañar al ex presidente podría causar algún problema en el país, y la responsable sería ella y los demás presidentes que vengan con Zelaya", declaró sin titubear.

Aunque la comitiva que acompañe a Zelaya pueda servir como escudo diplomático, Micheletti no cree que eso vaya a ser un impedimento para la prometida detención del presidente derrocado: "Si así lo determinan las autoridades judiciales, será detenido, pero al día de hoy no le puedo decir lo que va a suceder. Lo que está claro es que alguien que cometió un delito no puede entrar en el país y andar libre", precisó.

Agobiado por la presión internacional, Micheletti, dirigente del gobernante Partido Liberal, no para un minuto en la Casa Presidencial.

Atiende a la prensa a los tumbos, mientras supervisa los últimos documentos de la Corte Suprema donde se detallan los supuestos delitos de Zelaya, o toma juramento a nuevos ministros.

La sede de gobierno de Honduras es un fiel reflejo de la confusión que se vive en todo el país. Militares que cruzan el patio colonial de la Casa Presidencial armados con subfusiles, asesores que piden a gritos un traductor de inglés para agilizar la estrategia defensiva del gobierno golpista ante la comunidad internacional, legisladores que no paran de hablar por sus celulares de las acusaciones que pesan sobre el depuesto mandatario...

Pero más que el todavía incierto regreso de "Mel" Zelaya a Honduras, pospuesto ahora para el sábado, a Micheletti le preocupa la amenaza militar vertida hace unos días por el presidente venezolano, Hugo Chávez.

"No podemos permitir ninguna injerencia extranjera. El intervencionismo de Chávez en la situación política que está viviendo Honduras ha quedado muy claro. Tenemos pruebas de las avionetas venezolanas que han ido ingresando en el país durante el mandato del ex presidente, y la última fue el material para realizar la votación [la consulta que pensaba realizar Zelaya para reformar la Constitución e incluir la reelección presidencial] que envió el presidente venezolano para realizar un acto que la justicia había declarado ilegal".

Sobre la salida de varios embajadores acreditados en Honduras y la llamada a consultas de otros, el presidente interino se mostró muy preocupado: "Nos dolerá mucho porque hemos sido amigos de muchos países durante mucho tiempo".

Para Micheletti, su gobierno va recibiendo poco a poco el reconocimiento internacional: "Ya contamos con el apoyo de Israel y Taiwan, y ese respaldo internacional va a ir creciendo", señaló.

Micheletti, que repite una y otra vez la legalidad de su situación y rechaza que se hable de un golpe de Estado, asegura que él no tuvo nada que ver con el envío de Zelaya a Costa Rica tras ser detenido en su residencia por los militares.

"Esa decisión se tomó en los juzgados, yo era el presidente del Congreso; a mí me informaron luego y me eligieron presidente como marca la sucesión constitucional", dijo.

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