Honduras condiciona la salida de Zelaya

Iba a ir a México y a una reunión con Lobo
TEGUCIGALPA.- El gobierno de facto de Honduras condicionó ayer la salida del presidente derrocado Manuel Zelaya de ese país a que lo haga bajo el estatus de asilado político y si acepta no ser restituido en el cargo, con lo que se desbarató un acuerdo alcanzado para que viajara a México y se prolongó la crisis política que divide al país.

Zelaya tenía planeado viajar a México y desde allí llegar a la República Dominicana, donde se reuniría con el presidente electo de Honduras, Porfirio Lobo, con el fin de "buscar una salida pacífica a la situación del país".

Refugiado desde hace casi tres meses en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, Zelaya trató ayer de salir a México desde la sede diplomática, pero su intento fracasó por desacuerdos con el gobierno del presidente de facto, Roberto Micheletti, sobre los términos en los que iba a hacerlo.

El depuesto mandatario rechazó la posibilidad de abandonar su lucha por volver al poder, lo que dejó en el aire su eventual partida hacia México.

El ministro de Información del gobierno de facto, René Zepeda, dijo ayer que "desde anoche [por el miércoles] no se producen nuevas conversaciones con México o Brasil en torno del caso Zelaya".

Un avión oficial había sido enviado a Tegucigalpa para recoger a Zelaya y llevarlo a México, para lo cual la embajada de ese país había efectuado gestiones ante las autoridades de facto, confirmó la canciller mexicana, Patricia Espinosa.

La funcionaria contó luego que las autoridades en Honduras pidieron que el avión saliera del espacio aéreo de ese país.

Sin entrar en detalles sobre la situación del mandatario derrocado, el gobernante de facto dijo en un discurso ante las fuerzas armadas que "ayer [por el miércoles] hubo un conflicto... y se nos trató de engañar. Con mentiras, quisieron sorprender una vez más a Honduras´´.

Cortocircuito

El gobierno de facto de Micheletti accedió a dar a Zelaya un salvoconducto para que viajara como asilado del gobierno mexicano, pero el presidente derrocado pretendía llegar a México como huésped distinguido.

Zelaya dijo ayer que la administración de facto pretendía que aceptara de último momento no ser restituido como condición para otorgarle la salida de Honduras.

"Existía una carta adjunta que querían que firmara y me negué. Era renunciar al mandato que el pueblo me había dado hasta el 27 de enero como presidente", dijo Zelaya a Radio Globo.

El presidente derrocado tiene órdenes de arresto en su contra si sale de la sede diplomática brasileña por supuestamente haber violado la Constitución al tratar de realizar una consulta popular que abriera paso a una reelección.

Por su parte, Estados Unidos volvió a pedir ayer la creación de un gobierno de unidad nacional antes de la asunción del presidente electo, Porfirio "Pepe" Lobo, surgido de las elecciones del último 29 de noviembre, pero evitó reclamar la reinstalación de Zelaya en el gobierno.

"Se está buscando una solución que brinde una posibilidad de salida al pueblo hondureño", dijo el subsecretario de Estado para asuntos de América latina, Arturo Valenzuela.

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