Honduras: Arias lanzó un plan, Zelaya aceptó pero Micheletti no

El presidente costarricense, mediador en la crisis, presentó una propuesta que incluía el regreso del presidente depuesto y la formación de un gobierno de unidad multipartidario. El mandatario de facto la rechazó. Hoy siguen las negociaciones.
La situación de Honduras entró esta madrugada en un tiempo clave. Ante la falta de acuerdo entre las delegaciones que representan al depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, y el mandatario de facto Roberto Micheletti, el presidente de Costa Rica y mediador en la crisis, Oscar Arias, dispuso que las conversaciones sigan hoy, domingo. Y, además, le propuso a Zelaya que posponga su anunciado regreso a Honduras hasta el viernes próximo. Arias había propuesto un plan de siete puntos para zanjar la crisis, siendo el primer punto la restitución de Zelaya en su cargo de presidente. Este fue rechazado tajantemente ayer por la delegación del gobierno de facto de Tegucigalpa. Sin embargo, esta madrugada, el representante del presidente Micheletti, Carlos López, pidió "estudiar y reflexionar más", por lo cual se decidió continuar hoy con las conversaciones. Zelaya había aceptado el plan de Arias.

La hoja de ruta propuesta por Arias incluye, además, un adelanto de las elecciones, previstas inicialmente para el 29 de noviembre. "Estamos de acuerdo, pero siempre y cuando todos los poderes del Estado estén integrados en el nuevo gobierno", dijo Zelaya en declaraciones a Radio Globo. La reunión de ayer fue la segunda ronda de negociaciones entre los representantes de Zelaya y Micheletti con Arias. El primer encuentro se había realizado en dos sesiones el 9 de julio, sin que Zelaya y Micheletti se hubiesen encontrado personalmente. La oferta de Arias fue recibida con sorpresa ayer aquí en los círculos políticos y diplomáticos de Tegucigalpa. Había expectativas en que fuera un primer paso para la resolución de la crisis iniciada el último 28 de junio, cuando Zelaya fue sacado de su casa a punta de pistola por un comando militar y enviado, en pijama, a Costa Rica.

Pero el rechazo de Micheletti aguó las esperanzas. Arias con su propuesta dejó en claro que buscó conformar a todas las partes. Por un lado, reclamó que Zelaya renuncie a toda pretensión de realizar consultas populares para modificar la Constitución, que fue una de las razones aducidas para sacarlo del poder. Pero, por otra parte, el costarricense hizo lugar al requisito inamovible de que el presidente derrocado debe regresar al poder. Lo contrario sería sentar un precedente que reavivaría el golpismo que sofocó a la región hace 30 años, dejaría mal parada a la OEA que condenó de inmediato el golpe y dañaría al gobierno del estadounidense Barack Obama, que intenta un nuevo acercamiento a sus vecinos del continente.

La propuesta de Arias está integrada por siete puntos e incluye el retorno de Zelaya; la conformación de un "gobierno de unidad y reconciliación nacional"; el adelanto de elecciones presidenciales del 29 de noviembre para el último domingo de octubre; la amnistía política para los delitos de esa índole ocurridos antes y después del golpe del 28 de junio; la renuncia de Zelaya a realizar la consulta popular no vinculante para la reforma constitucional; la instalación de una junta verificadora de los acuerdos, con participación de la OEA; y el sometimiento de las Fuerzas Armadas al Tribunal Electoral durante el próximo comicio.

El costarricense, quien ganó el Nobel de la Paz por su papel central en la pacificación de Centroamérica tras la guerra civil que aquejó a la región en los 80, hizo conocer su propuesta en un documento de tres carillas de extensión y que lleva el título de "Es posible alcanzar la reconciliación".

"Ambos sectores saben lo que está en juego y saben que el tiempo apremia", dijo el mandatario en el documento. "Sin ayuda económica, sin comercio exterior, sin reconocimiento en los organismos internacionales, se condena a la soledad a una población que marcha a tientas en la bruma de lo incierto", agregó. Arias exhortó a las partes a no seguir discutiendo sobre las razones de lo ocurrido el 28 de junio y dijo que la comunidad mundial lo consideró un golpe de Estado. "Luchar contra eso es ladrarle al viento y es perder un tiempo valioso en la búsqueda de una salida", sostuvo.Fuentes del gobierno de facto y del mandatario depuesto consultadas por Clarín se habían negado a comentar los alcances de la propuesta. "Es muy temprano para hacerlo y antes deben ser evaluadas al detalle", dijo uno de los voceros, que pidió reserva de su nombre.

Pero en ambos grupos admitieron que "hay figuras interesantes" incluidas en la propuesta. Incluso en círculos diplomáticos se respiró con alivio. "Ahora hay algo concreto en torno a lo cual se puede negociar", dijo un embajador latinoamericano. El mandatario costarricense sostuvo que su gobierno se compromete a emplear todas las vías diplomáticas para gestionar el retorno inmediato de Honduras a la OEA, de la que fue suspendida tras el golpe, y el levantamiento de las sanciones impuestas

Comentá la nota