Homenaje a Somalía

De todas las intervenciones militares recientes comandadas por el Pentágono, ninguna produjo un efecto de revulsión más inmediato sobre los televidentes (los ciudadanos) norteamericanos que la que terminó en Mogadiscio con la alegre mutilación de un marine por la entusiasta población somalí. A estos tradicionalistas no faltó la asistencia de un videasta que registrara la escena.
LA DESTRUCCIÓN O EL AMOR. La repugnancia posterior a intervenir agresivamente tuvo entre sus consecuencias el genocidio de Ruanda de 1994. Si Estados Unidos volvió después a hacerlo, con variadísimos resultados, en los Balcanes, en Afganistán, en Irak, nunca más lo hizo en el territorio africano, al que abandonó a su suerte y, de esa manera, a los chinos, cuya presencia e intereses se han multiplicado varias veces por mil en las últimas dos décadas.

EUROPA, EUROPA. A la prescindencia africana correspondió también, en los años que siguieron a 2001, la alienación europea. Acaso no tan subrepticiamente, el Premio Nobel de la Paz para Barack Obama significó que los europeos que se consideran más progresistas reconocen que pueden seguir siendo socios con Estados Unidos. Más significativo, aunque menos vistoso, es el premio que recibió una compatriota del viajero del Air Force 1. A la economista de la Universidad de Indiana Elinor Ostrom fue concedido el Nobel de Economía. Lo ganó después de una serie ininterrumpida de otros estudiosos, todos ellos varones. Algunos se han permitido dudar de que Ostrom sea una verdadera economista: la consideran antes una científica social –si esto es una buena o mala noticia para la Economía, es otra cuestión abierta–. Pero, este año, cinco mujeres, sobre trece ganadores, se llevaron el Nobel: un récord absoluto, como que Obama gobierne Estados Unidos.

LA RAZA Y EL ESPÍRITU. En Estados Unidos, bajo el nombre de Columbus Day (Día de Colón), la celebración del 12 de Octubre es más neutra que en los países hispanoamericanos que celebran a un crisol y un mestizaje que, si efectivamente se produjo, lo ha sido bajo signos y determinaciones diversas del igualitarismo que dice prometer. Si en Bolivia los indios pueden encontrar en el aymara Juan Evo Morales Ayma a un presidente con el que muchos se sienten identificados, en países como la centroamericana Guatemala lideran la oposición a un gobierno que ha entrado en estado de emergencia por causa de calamidad pública y alimentaria. La influencia general en las políticas públicas es mayor, y los gobiernos deben atenderlos como nunca antes, pero esto se debe al mayor activismo indígena antes que a un giro deliberado desde los poderes centrales de los Estados americanos.

MÁS LÍNEAS DE GUATEMALA. Todos los diarios hemisféricos señalaron en la semana como los acontecimientos más notables, por sangrientos, de este 12 de octubre a los muertos y heridos de Guatemala. No es casual que en 1992, y coincidiendo con los 500 años de la llegada de Cristóbal Colón y de los españoles al continente que todavía no se llamaba americano, una líder indígena guatemalteca, Rigoberta Menchú, recibiera el Nobel de la Paz. Hoy la movilización de los indios guatemaltecos tiene motivos sociales antes que propiamente étnicos, por más que el racismo, según los movilizados, esté en la base del descuido en que el gobierno socialdemócrata de Álvaro Colom mantiene a quienes se reconocen como indígenas. El país declaró la emergencia alimentaria y conoce la mayor hambruna de su historia, provocada por la mayor sequía de las últimas tres décadas, que afecta en primer lugar a las agriculturas de subsistencia de los pueblos originarios.

UNA VIDA VIOLENTA. La vida violenta de Somalía empezó hace diecisiete años, cuando pocos le daban esperanzas de que se librara de la misma guerra de guerrillas y facciones en la que vive sumida (foto), acrecida por la acción cada vez más poderosa de Al Qaeda y del fundamentalismo islámico. Como en el título de la memoria de George Orwell sobre la Guerra Civil Española, que este año cumple 60 de su finalización en 1939, Homenaje a Cataluña, el signo de la derrota de la democracia se convierte en diversa lección. Somalía es un ejemplo, para las interpretaciones europeas de África: rivalidades étnicas y tribales no son la base de la belicosidad; el país es consistentemente homogéneo. También sigue valiendo, para los norteamericanos, como una invitación a la prudencia, que obra esta misma semana tanto en el asiático Irán, al que intentan poner un freno a sus planes nucleares, como en la americana Honduras, donde buscan restituir al presidente legítimo. Los tiempos del republicano George W. Bush terminaron. El sombrero de cowboy, de la casa Stetson (foto más arriba), espera para que lo luzca, restituido a sus poderes terrenales, el derrocado Manuel Zelaya.

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