Hay hombres jóvenes que ya no pueden tener sexo sin la pastilla

Son varones que no padecen disfunciones eréctiles y que, sin embargo, no pueden dejar de "automedicarse". El riesgo es que esa conducta encubra los síntomas de una enfermedad real.
Un medicamento contra la impotencia masculina supera en ventas a fármacos muy populares como Sertal, Trapax, los antiácidos Uvasal y Alikal e, incluso, las clásicas Cafiaspirinas. Los relevamientos de ventas de la industria farmacéutica muestran que los varones argentinos cada vez se enviagran más para ir a la cama: sólo en el último año se comercializaron cerca de 20 millones de píldoras de productos contra la disfunción eréctil. El del doping sexual es un negocio tan formidable que en la actualidad hay a la venta 56 marcas y presentaciones diferentes de sildenafil (principio activo del Viagra) contra apenas 39 de ácido Acetilsalicílico (aspirina). Ya hace rato se sabe que la enorme mayoría de los que toman estas pastillas lo hacen porque les permite sacar una mejor nota en la cama y no por una real necesidad. La novedad ahora es que ya hay varones "adictos".

Alejandro L. -39, separado, dos hijos-, por ejemplo, dice que no sufre de impotencia. "Empecé a tomar la pastilla poco después de separarme. Hacía pila de años que tenía sexo con la misma mujer y la primera vez que fui a hacerlo con otra me puse nervioso y terminé pasando un papelón. Me recomendaron Viagra, lo tomé y me fue muy bien. El problema es que ahora sólo funciono si lo tomo".

Para Adrián Sapetti, sexólogo y presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana, muchos hombres lo empezaron a tomar regularmente porque "sentían que mejoraban su handicap" y que conseguían "una erección más fuerte", pero terminaron sufriendo de "dependencia psicológica".

Según el especialista, "como en cualquier adicción, la persona se termina haciendo esclava. Se desespera si no tiene la pastilla y directamente no puede funcionar". En su consultorio, Sapetti ya atendió a algunos "adictos". "Lo que se hace es ir bajándole la dosis hasta que logra suspender la toma y deja de estar esclavo de esa situación", contó el sexólogo.

La sexóloga Diana Resnicoff calificó al fenómeno como "muy común, sobre todo entre varones que suponen que si no lo toman no van a poder. En general están apresados en el mito de que lo que importa es la cantidad y no la calidad". León Gindín, sexólogo y profesor de Sexualidad y Salud en la Universidad Abierta Interamericana, atiende en su consultorio pacientes que cada vez que van a hacer el amor le dan un "mordisquito" a una pastilla de Viagra y a los 5 minutos ya tienen una erección. "Lo hacen sólo para darse seguridad", explicó Gindín. En tan baja dosis y en tan poco tiempo, el fármaco no hace efecto. Si tienen una erección de inmediato es por el famoso efecto placebo.

Ante una consulta de Clarín, Amado Bechara, profesor de Urología de la Facultad de Medicina de la UBA y director del Instituto Médico Especializado, aclaró que la toma cotidiana entre estos pacientes "puede crear una dependencia psicológica, no física".

¿Hará mal enviciarse con el Viagra? "No existe riesgo de tomarlo todos los días. De hecho, en nuestras presentaciones recomendamos una toma diaria", dijo Diego Jaacks, gerente de Sidus, el laboratorio que elabora Magnus, el sildenafil más vendido en el país.

"Siempre es mejor abstenerse de tomar alguna medicación, pero lo cierto es que no genera problemas médicos tomarlo de manera crónica", aseguró el profesor Bechara. Y agregó que un problema de la toma cotidiana puede terminar enmascarando una dolencia real. "Un problema de erección puede estar ocultando otra cosa, como azúcar alto o hipertensión". Por eso, dijo el urólogo, en vez de recurrir a la automedicación se debe consultar a un médico.

Para Marcelo Peretta, del Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos, "el Viagra es una medicación a la que se le falta el respeto. Como aún es una droga nueva se desconoce cómo repercutirá a largo plazo en el organismo meter vasodilatadores de forma sostenida". w

Comentá la nota