Hombres K en acción

Por: Ricardo Roa

Es evidente que alguien con mucho más poder le pegó al jefe de la AFIP un reto soberano. Pero ¿cuál es la verdad? ¿Que las retenciones no entran en la negociación con el campo, como dio a entender primero? ¿O que entran, según se corrigió después? (El Gobierno admite que puede discutir sobre las retenciones) Ricardo Echegaray es mucho más que un recaudador de impuestos. Es uno de los pocos funcionarios que tiene llegada directa a la Presidenta y a Néstor Kirchner.

Esa fue una de las razones por las que aparecía, en los mentideros oficiales, como candidato firme al Ministerio de Economía o a la jefatura de ministros. Pero otra razón explica que un hombre que frecuenta sin contratiempos al matrimonio presidencial desde los lejanos tiempos de Santa Cruz, cuando era el jefe de la Aduana local, no hubiera sido promocionado. La AFIP, Etchegaray mismo, maneja la más valiosa y sensible información que existe sobre vida y obras que hay en el país. Está encriptada en el organismo y sólo él tiene acceso a esos datos que en más de un sentido superan a los que recolecta la SIDE.

El otro funcionario que circula con chapa oficial de Olivos es, obvio, Guillermo Moreno, que cada vez tiene menos amigos en el Gobierno. Por eso son muchos más los que quieren verlo afuera ya. Pero el hombre resiste: imagina que la ofensiva para voltearlo está en los medios. Como si la información no viniera de fuentes oficiales y como si los propios Kirchner no estuvieran ahora mismo decidiendo qué hacer con él (En El Calafate, Cristina evalúa las próximas movidas del Gobierno) Una cosa es la convocatoria al diálogo con Moreno y otra sin Moreno. Y siembra más dudas sobre la voluntad real de apertura lo que Echegaray sugirió primero y luego rectificó. Todo se agrega a la genética kirchnerista de imponer en lugar de negociar. El no diálogo.

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