Hollywood juega a la guerra en el Cáucaso

La superproducción norteamericana protagonizada por Andy García y Val Kilmer supone un triunfo propagandístico para el gobierno de Tbilisi, que fue derrotado por las tropas rusas en Osetia del Sur en agosto de 2008.
Georgia debió esperar un año para obtener la revancha contra el Kremlin, pero el esfuerzo valió la pena. Después de que Rusia ganara la guerra contra la república caucásica en agosto de 2008 al forzar la retirada de sus tropas de la provincia separatista de Osetia del Sur, Tbilisi comenzó a recibir esta semana a las estrellas de Hollywood que filmarán allí una película sobre el conflicto desde el punto de vista georgiano. Si bien aseguró que el film "no es propaganda", el presidente pronorteamericano de Georgia, Mikhail Saakashvili –interpretado para la ocasión por el actor Andy García–, dio su "apoyo total" al proyecto, recibió al elenco occidental en la Casa de Gobierno y le cedió su despacho al astro hollywoodense, incluyendo su sillón de cuero, sus libros y la bandera oficial del país derrotado.

La idea original de Georgia es de Papuna Davitaia, un diputado del partido gobernante georgiano que apenas tres meses después de la guerra vendió los derechos a la productora norteamericana Rex Media. Con un "restringido" presupuesto de 20 millones de dólares y dirigida por el finlandés Renny Harlin –cuyos principales méritos en celuloide son las taquilleras Duro de Matar 2, con Bruce Willis, y Máximo riesgo, con Sylvester Stallone–, la película será "una dura declaración antibélica" basada en la historia del camarógrafo holandés Stan Storimans, muerto durante un bombardeo ruso a Tbilisi. El periodista será personificado por otro astro de Los Ángeles, Val Kilmer, que ayer aterrizó en la capital georgiana para sumarse al selecto equipo. El gobierno georgiano les proveyó los aviones de combate, los helicópteros militares y los tanques que aparecerán en la pantalla grande.

La prensa georgiana destacó el parecido entre Andy García y Saakashvili, que en la vida real libra una feroz batalla propagandística con sus enemigos del Kremlin por la responsabilidad de la guerra en la que murieron 161 soldados georgianos y 64 rusos, según datos oficiales. El ex satélite soviético denuncia que 228 ciudadanos fueron asesinados en los ataques aéreos del Kremlin en su territorio y que otros 160 mil fueron desplazados. Por su parte, los osetas calculan unas 365 bajas civiles en sus filas.

Saakashvili ordenó el 8 de agosto del año pasado un ataque masivo en Osetia del Sur en un intento por reconquistar la provincia, controlada de facto por un gobierno prorruso desde la guerra de 1991-92. Al día siguiente, el Kremlin envió tropas a Osetia y comenzó a bombardear Tbilisi. Un informe de la Unión Europea responsabilizó el mes pasado a Georgia por haber empezado la guerra, pero también señaló a Rusia por alentar las aspiraciones separatistas de las dos provincias georgianas en disputa entre los vecinos caucásicos, Osetia del Sur y Abjasia, cuya independencia de facto fue reconocida por Moscú al finalizar la guerra.

Bastardos sin gloria en Moscú

Menos repercusión tuvo la iniciativa del Kremlin para llevar a la pantalla grande su versión de la guerra en Osetia del Sur. El primer fracaso fue la negativa del cineasta serbio Emir Kusturica a filmar la versión rusa del conflicto con Georgia por el control de la provincia separatista. Moscú debió enfrentar luego la escasa repercusión de la película de acción Olympus Inferno, transmitida en todo el país por la red pública de televisión, que relata el viaje a Osetia de un entomólogo norteamericano de origen ruso, cuyo objetivo de realizar un documental sobre las mariposas es interrumpido por el ingreso de las tropas georgianas en territorio oseta en la madrugada del 8 de agosto de 2008. El film de propaganda dirigido por Igor Voloshin sobre el conflicto armado de ocho días no fue bien recibido por los medios occidentales, que acusaron al gobierno del presidente Dimitri Medvedev de continuar la guerra por otros medios al justificar las hostilidades como una "reacción" a las provocaciones georgianas.

Angela Merkel debuta con los veteranos

Con un gabinete de políticos veteranos, Angela Merkel inició un segundo período como canciller de Alemania. Reelegida con el voto de 323 de los 612 diputados del Bundestag (Parlamento), Merkel reedita una coalición de centroderecha en la que los liberales, históricos aliados de los democristianos en el gobierno federal, reemplazaron a los socialdemócratas. Merkel consideró como "arriesgada" para la economía la demanda de sus nuevos socios de entrar en la alianza a cambio de una rebaja fiscal que llegará a 24 mil millones de euros en 2013. Un eventual crecimiento del déficit alemán es una preocupación en la Unión Europea.

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