El PRO hizo caer la sesión para nombrar jueza a una amiga de Macri

El bloque macrista no consiguió los 40 votos para aprobar el pliego de Inés Weinberg de Roca y la sesión especial se cayó. Las internas del propio PRO fueron decisivas para frustrar el intento del jefe de gobierno de completar el Tribunal Superior.
Mauricio Macri sigue sin poder cubrir la vacante en el Tribunal Superior de Justicia porteño que dejó Julio Maier en 2009.

Inés Weinberg de Roca, la jueza que el jefe de gobierno propuso para el Máximo Tribunal de la Ciudad tras conocerla en el gimnasio, está muy cerca de repetir la experiencia que tuvo el PRO con la frustrada designación de la fiscal Daniela Ugolini, que tuvo que renunciar a su postulación en septiembre de 2010.

Como anticipó LPO, la jueza tenía una semana para conseguir los 40 votos –una tarea que generalmente suelen tener los propios legisladores del PRO– para que su pliego fuera aprobado en la sesión especial que estaba convocada para este mediodía tras el primer intento fallido del jueves de la semana pasada.

Pero el PRO aseguró sólo 35 votos: los 26 de su bloque; dos del bloque aliado que responde a Patricia Bullrich; tres de la Coalición Cívica; tres del bloque que responde a Claudio Lozano y el de Daniel Amoroso.

No dieron los números

Desde el macrismo no pudieron torcer la voluntad del bloque de Proyecto Sur, de seis legisladores, que era esencial para llegar a los 40 votos ante la férrea negativa del interbloque kirchnerista de 14 legisladores.

Tres legisladores de Pino Solanas (Rafael Gentili, Adrián Camps y Virginia González Gass) nunca se mostraron dispuestos a votar a favor. Gentili incluso presentó una denuncia contra Weinberg por ocultar información para cobrar dos sueldos simultáneamente como jueza. Pero en el PRO confiaban en que el presidente del bloque, Julio Raffo, lograría convencer a los legisladores Pablo Bergel y Jorge Selser, para llegar justo a los dos tercios.

En ese sentido, cerca del mediodía, varios legisladores macristas aseguraban que llegaban a los 40 votos con el apoyo de la mitad del bloque de los pinos. Pero Selser nunca apareció en la Legislatura y los dos legisladores de la UCR (Claudio Presman y Antonio Campos), que el PRO contaba como seguros, aseguraron que no votarían el pliego.

La pelea interna que se desató en Proyecto Sur, que tenía al menos tres posturas diferentes en un bloque de sólo seis legisladores, hizo que Raffo se levantara de su banca en la sesión ordinaria que precedía a la especial para tratar el pliego de la jueza y anunciara que se iba a su despacho, visiblemente enfadado.

Luego de este suceso, el PRO obtuvo el quórum para comenzar la sesión especial, pero no tenía los votos para avanzar con el nombramiento de Weinberg. Para que el pliego no fuera rechazado y se cayera definitivamente, Fernando Sánchez (Coalición Cívica), pidió un cuarto intermedio de diez minutos para que los legisladores del PRO se retiraran de sus bancas.

Una vez que pasaron los diez minutos, los legisladores del PRO no volvieron a sus bancas y la sesión se cayó por falta de quórum.

Internas

Con la sesión caída, el pliego de Weinberg sigue a salvo y el PRO puede volver a convocar una reunión especial para aprobarlo. Sin embargo, el clima que se vivió luego de la sesión indica que el futuro de esta jueza está lejos del Tribunal Superior.

Este medio viene explicando que las propias internas del macrismo le impidieron al PRO avanzar con la aprobación del pliego que Macri envió en diciembre del año pasado.

La jueza nunca tuvo el respaldo del ministro de Justicia entre las sombras, Daniel “Tano” Angelici, que maneja a un grupo de legisladores de la bancada del PRO –los primeros en retirarse del recinto tras el pedido de cuarto intermedio de Sánchez. La propia jueza les recriminó a algunos legisladores macristas que operaron contra ella.

Como explicara este medio, Angelici quiere colocar a un hombre de su entorno en el Tribunal, y tras la sesión los nombres volvieron a circular: las chances del camarista Esteban Centanaro y el fiscal Germán Garavano revivieron tras la caída de Weinberg.

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