Los históricos dieron la cara por Boca

Fue 3-2 ante Vélez en la Bombonera, con goles de Battaglia, Riquelme y Palermo. Caruso anotó los dos de Vélez. Los de Basile cortaron una racha de tres derrotas consecutivas. Y Vélez sufrió la segunda caída del año.
Para Alfio Basile un partido clave. Para Ricardo Gareca estaba la chance de ganar en la Bombonera, volver a amargar a Boca y dejar a Vélez en soledad en la cima del Apertura. Rivales conocidos por el cruce en la Sudamericana donde se terminó clasificando el equipo de Liniers con una exhibición en el Amalfitani, en la previa el partido se presentaba como un duelo de ajedrez.

El Coco tiró al tablero su clásico 4-3-1-2, pero sin un siete clásico y con Nico Gaitán cumpliendo esa función. El Tigre apostó al mismo dibujo, con Razzotti como cinco, Moralez para desequilibrar y Caruso y López como referencia en el área. En los papeles pregonan lo mismo, pero en la cancha muestran cosas diferentes.

Vélez sabe a lo que juega y tiene muy aceitado su sistema y sus intenciones. En cambio a Boca muchas veces se lo nota como perdido y desarticulado en el campo de juego. Por eso no sorprendió que Caruso, el héroe en Chile, abriera el marcador a los seis minutos. Razzotti recuperó la pelota sobre la derecha, habilitó a Cabrera que llegó al fondo y envió el centro. Caruso apareció entre los dos centrales, Sauro y Paletta, se anticipó y puso la frente para establecer el 1-0.

En desventaja, Boca fue a buscar el empate con el impulso que le generaba la vergüenza y las urgencias. Y Vélez, con el marcador a su favor, se replegó y apostó a la contra. De a poco, el local se las arregló para llevar peligro sobre el arco de Montoya. Palermo le bajó una pelota a Riquelme en el área, pero Otamendi llegó justo para desacomodar al enganche. Después Battaglia llegó a posición de gol, pero el arquero despejó su remate de volea al tiro de esquina. Pocas ideas, mucho empuje.

De ese córner, a los 32, apareció el mismo Battaglia, libre en el área, y con un cabezazo violento igualó el marcador. Tal vez demasiado premio para un Boca que lucha contra sus propias limitaciones. Sin embargo, en el comienzo del complemento, otra vez la defensa de Boca mostró todas sus debilidades. López se preparaba para definir, Monzón cortó con lo justo, pero desde el piso el uruguayo alcanzó a puntear el balón. Le quedó a Caruso que no dudó y sacó el zurdazo cruzado para vencer a Abbondanzieri y estampar el 2-1 en una Bombonera en silencio.

Sin embargo, el uruguayo López se comió el tercero abajó del arco, después de un desborde en el área de Zapata. Increíble. Con ese gol Vélez hubiera sentenciado el partido, pero dejó vivo a Boca. Nuevamente con mucho esfuerzo, el local creció en su juego, como siempre, porque su conductor encendió el botín derecho. Riquelme primero dejó mano a mano a Insúa, pero el tiro del Pocho fue neutralizado por Seba Domínguez sobre la línea del arco. Pero lo mejor estaba por venir...

A los 19, Insúa tocó rápido por el centro para Riquelme y picó al vacío. El enganche se acomodó, avanzó un par de metros, quebró la cinturo y amagó un pase entre líneas. Con espacio, sacó un derechazo perfecto que se clavó en el ángulo superior izquierdo del arco de Montoya. La pelota dio en el travesaño, pico adentro y se clavó en la red. Golazo de Román y Boca otra vez estaba en partido.

Cuando se encendió una estrella, explotó la otra. Por fin esa disputa de egos dio frutos positivos. Porque Palermo no se quiso quedar atrás, no quiso ser menos protagonista que Riquelme. Y el Titán metió un golazo histórico. A los 29, Abbondanzieri salió desde su área con un pelotazo que sobró a todos y le llegó a Montoya, que salió a rechazar con los pies como un defensor cuando se le venía Gaitán. Y el nuevo pelotazo, el de Montoya, fue derecho a la cabeza de Palermo que estaba unos metros por delante del círculo central. El goleador no dudó y le puso la frente. La pelota salió disparada hacia el arco vacío y se metió para la admiración de toda la Bombonera. Gol de cabeza de Palermo desde más de 40 metros para el 3-2. El gol 200 del Titán en Primera.

Los cambios de Gareca poco pudieron hacer para revertir el marcador. Cristaldo, Somoza y Zárate. El Roly pudo haber empatado con un cabezazo, en tiempo de descuento, pero la pelota se fue al lado del palo. Boca volvió al triunfo después de cuatro fechas, de la mano de los históricos. Porque Battaglia puso el empate el día que cumplió 200 partidos con la camiseta de Boca, porque Riquelme frotó la lámpara en un momento crítico y porque Palermo metió un gol de novela para sellar el triunfo. Boca ganó por corazón, por empuje, por necesidad y por las individualidades de sus mejores hombres. Un buen punto de partida para mejorar todo lo demás.

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