Histórico llamado de la ONU al desarme

Presidido por Obama, el Consejo de Seguridad exhortó a todos los países del mundo a detener la producción de armas nucleares
NUEVA YORK.- En una cumbre histórica porque por primera vez fue dirigida por un presidente estadounidense, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó ayer de forma unánime una resolución que insta a todos los países a detener la producción de armamento nuclear.

"La resolución histórica que acabamos de adoptar consagra nuestro compromiso común de avanzar hacia el objetivo de un mundo sin armas nucleares", señaló el mandatario estadounidense, Barack Obama.

"También sienta las bases de un amplio marco de acción para reducir los peligros nucleares mientras trabajamos en pos de esa meta", dijo el mandatario, que aprovechó que a su país le correspondía la presidencia rotativa del Consejo para promover este proyecto, respaldado por los 15 Estados miembros.

Se trató tan sólo de la quinta vez que el Consejo convocó a los representantes de más alto nivel de las naciones que lo conforman desde que fue fundado después de la Segunda Guerra Mundial. Asistieron los jefes de Estado y de gobierno de los cinco miembros permanentes, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China, además de nueve de los diez países con bancas rotativas: Austria, Burkina Faso, Costa Rica, Croacia, Japón, México, Turquía, Uganda y Vietnam.

El único miembro no permanente que no estuvo representado por su líder máximo fue Libia, lo que no causó sorpresa después de la diatriba que había lanzado la víspera el coronel Muammar Khadafy contra el Consejo; Trípoli estuvo representada por su embajador ante la ONU.

La resolución aprobada lleva el número 1887 y busca disuadir a los países que han adherido al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP, que entró en vigor en 1970) de retirarse de él, como sucedió con Corea del Norte en 2003. También aumenta las garantías para evitar que los planes nucleares civiles sean desviados para fines militares, como se sospecha que está haciendo Irán. Se trata de una medida no vinculante: su texto sólo es un llamado a la acción.

Exhorta a todas las naciones a sumarse al TNP a cambio de que las cinco potencias nucleares declaradas también continúen con el desarme de sus arsenales. Se les garantiza a los países sin este tipo de armas el acceso a la tecnología nuclear para generar electricidad, y se llama a que los países tomen medidas para que sus exportaciones nucleares estén sujetas a controles internacionales, algo que será difícil de asegurar.

"No se trata de señalar naciones individuales", se atajó Obama, quien evitó mencionar en todo momento las tensiones imperantes con los gobiernos de Pyongyang y Teherán.

"El derecho internacional no es una promesa vacía, y los tratados deben respetarse. Saldremos de esta reunión con una renovada determinación", agregó, luego de refirmar su compromiso al desarme de su propio país, el único que hasta ahora ha utilizado bombas nucleares.

Quienes sí se refirieron específicamente a las amenazas de Corea del Norte e Irán fueron el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico, Gordon Brown, que propusieron que se reforzaran las sanciones que les impuso el Consejo de Seguridad en los últimos años.

Después de varias idas y venidas, finalmente el próximo 1º de octubre Irán, Estados Unidos, Rusia, China y las potencias europeas se sentarán en la misma mesa para entablar negociaciones directas sobre este asunto, aunque los diplomáticos occidentales tienen pocas expectativas de cambio respecto de los iraníes.

"Si tenemos la valentía de afirmar e imponer sanciones juntos contra aquellos que violan las resoluciones del Consejo de Seguridad, vamos a dar credibilidad a nuestro compromiso hacia un mundo con menos armas nucleares", resaltó Sarkozy. "Como crecen las evidencias de su violación a acuerdos internacionales, deberíamos ahora considerar sanciones conjuntas más firmes", argumentó, por su parte, Brown, quien junto a Washington logró convencer a China y a Rusia de la necesidad de mantener una línea dura con los regímenes norcoreano e iraní.

Al inicio de la reunión, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, felicitó a los líderes por haber tomado esta iniciativa. "Este es un momento histórico", indicó.

Presentes también en la sala del Consejo estuvieron el saliente jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica, Mohammed el-Baradei; los ex secretarios de Estado estadounidenses Henry Kissinger y George Shultz; el ex secretario de Defensa de Estados Unidos William Perry; el empresario mediático Ted Turner, y la reina Noor de Jordania; todos ellos, conocidos activistas a favor del desarme nuclear.

No bien terminó la sesión, la misión de Irán ante la ONU emitió un comunicado en el que reiteró la disposición del gobierno del presidente Mahmoud Ahmadinejad a entablar negociaciones serias y constructivas sobre este tema álgido. Sin embargo, también vino con una advertencia.

"Creemos que es un prerrequisito para el éxito de futuras negociaciones que sean abandonadas las exigencias fútiles e ilegales de los últimos años, que han probado no ser de utilidad", subrayó el comunicado.

Comentá la nota