La historia del Plan Federal que nunca llegó a Villa La Angostura.

Treinta adjudicatarios fueron seleccionados en 2004. Un año después les otorgaron los lotes. Hoy, construyen sus viviendas por esfuerzo propio. Las casas debían ser financiadas por el gobierno nacional. La mayoría de los adjudicatarios alquila y ya no puede pagar 1.200 pesos mensuales.
Villa La Angostura > Javier Vera y Urbana Martínez vivieron "de prestado" cinco años en la zona del río Bonito. El alto valor de los lotes que se venden en esta localidad hizo inalcanzable el sueño de la casa propia. Para un peón rural y una auxiliar de servicio es casi imposible reunir 25.000 dólares para acceder a un terreno de los más económicos que se comercializan en esta villa. Por eso, cuando fueron seleccionados, de un extenso listado de postulantes, para las 30 viviendas del Plan Federal I pensaron que eran muy afortunados.

Damián, Patricia, Jorge, Elena y todos los beneficiarios tuvieron la misma ilusión. Cinco años después, del Plan Federal sólo les quedan los planos, el listado de los materiales que se iban a usar en las viviendas y las ordenanzas y decretos que aseguran que las soluciones habitacionales están en marcha.

Javier y Urbana recuerdan, con una sonrisa, que hasta les mostraron en una pantalla gigante diapositivas con sus casas en el Centro de Congresos y Convenciones "con niños y perros jugando en los jardines".

La mayoría de las 30 familias se cansó de esperar. Decidieron tomar posesión de los lotes adjudicados por ordenanza y decretos firmados por el ex intendente Hugo Panessi, y comenzaron a construir con esfuerzo propio sus viviendas.

No es fácil. Menos aún en esta localidad donde el metro cuadrado de construcción se cotiza en dólares. Pero asumieron el desafío. Además, la mayoría alquila y ya no puede pagar 1.000 ó 1.200 pesos mensuales.

La decisión de comenzar a construir se tomó a finales del año pasado, tras varias intimaciones al Municipio y reuniones para que cumpla con el compromiso que asumió a principios de agosto pasado.

Convenio

El convenio firmado entre el intendente Ricardo Alonso y los adjudicatarios establecía que los lotes estarían escriturados en 30 días. También que la empresa debería comenzar los trabajos en un plazo de 60 días. No ocurrió.

La empresa MBI Construcciones, que ganó en 2005 la licitación, sólo instaló en agosto de 2008 una casilla en una de las manzanas y realizó tareas de desmalezamiento. Nada más. Patricia Contreras asegura que la constructora tenía que haber hecho la limpieza de los lotes, los movimientos de suelo y haber instalado los servicios. Lo curioso es que cada adjudicatario ya debe 9.000 pesos a Nación, por el anticipo que envió el año pasado a la empresa.

Alonso aseguró en una FM local a finales de diciembre pasado que las casas "tienen que estar haciéndose los primeros días de enero (N. de R. en referencia a 2009)". Luego, cuando abrió el período ordinario de sesiones del Concejo Deliberante, afirmó que las escrituras de los 30 adjudicatarios del Plan Federal I estarían listas ese mes. "No es cuestión de prometer, es cuestión de hacer", sostuvo en su mensaje.

En ese momento algunas de las familias ya comenzaban a construir por su cuenta. No tenían recursos para las viviendas que les prometieron de 56 metros cuadrados, dos dormitorios y techo de tejas, frente de piedra laja y paredes de bloques de hormigón, como señalan los planos. Pero le quisieron ganar a la frustración.

Terrenos

Los terrenos asignados en las ordenanzas con nomenclatura catastral eran tierra virgen. Hubo que sacar troncos, algunos árboles que estaban marcados y raíces enormes con sus propias herramientas o pagar una máquina porque el Municipio no facilitó nada. Aseguran que ningún funcionario se ha acercado hasta el predio donde ellos trabajaban.

"Mi papá venía saliendo de una operación y mi mamá tiene un problema en la columna y no teníamos cómo pagar una máquina, así que emparejamos a pala", cuenta Patricia Cifuentes.

Recuerda que trabajaron todos los días hasta que lograron levantar una casa de madera prensada. Patricia fue la primera en instalarse en la manzana destinada al Plan Federal I, del que ya no queda ni el cartel. El lugar está a pocas cuadras del centro, pero no tiene ningún servicio. Aseguran que el Municipio no les ha permitido acceder al agua y el EPEN les niega la luz a pesar de que el tendido eléctrico está a menos de 30 metros.

"Hasta que la empresa adjudicataria de la construcción de la obra de baja tensión, que abastecería su lote, no concluya con los trabajos el EPEN no dispone de redes para conectarlo a nuestro sistema de distribución", contestó el EPEN a una de las adjudicatarias, en una nota el pasado 11 de junio.

"Hacer lo mejor"

El Municipio tampoco ha accedido a abrir las calles a pesar de que la ordenanza 1793 sancionada en 2006 hasta las identificó por nombre.

Damián Chandía se alumbra con la batería de su vehículo. Fue el segundo en instalarse en el lote social que tiene asignado, según el decreto 335/09.

Juan llegó a finales de mayo pasado, urgido porque el temporal de lluvia y viento que azotó la región derribó un árbol que le partió la casilla que le prestaban en el río Bonito. Juan usa una luz a gas que prende lo justo y necesario porque la garrafa la paga a 20 pesos, más los $10 que le cobra el vendedor por el flete.

Elena y Jorge Gase construyen su casa a pocos metros de la que levantó Damián. "Dentro de nuestras posibilidades hemos tratado de hacer lo mejor", afirma Jorge, quien estima que en los próximos meses estará viviendo en su propia casa.

El rol del Municipio

En 2008, el Ejecutivo se había comprometido a vender y ceder la titularidad de los lotes al IPVU, que hace las escrituras en el mismo acto a favor de los beneficiarios, con un crédito hipotecario como garantía.

Villa La Angostura > "Pelear con el Municipio ha sido lo más difícil", aseguró el grupo de adjudicatarios. Sus integrantes señalaron que el Gobierno municipal sólo "ha puesto trabas", en lugar de colaborar. Y recordaron que el Ejecutivo les dijo que eran ilegales las ordenanzas y decretos que se firmaron en la gestión pasada.

Este diario trató de comunicarse con la directora de Tierra y Vivienda, Susana Requena, pero no pudo ubicarla.

Las ordenanzas sancionadas no han sido revocadas hasta el momento. Por eso, los adjudicatarios sostienen que no son usurpadores.

El Ejecutivo municipal se comprometió en agosto pasado a vender y ceder la titularidad de los lotes al IPVU, que hace las escrituras en el mismo acto a favor de los beneficiarios, con un crédito hipotecario como garantía. La operatoria debería haberse realizado en 30 días, pero no se ha ejecutado.

Recordaron, además, que los adjudicatarios salieron del registro único de viviendas sociales que se habilitó en 2004, tras ser evaluados por una comisión que les otorgó puntajes. Se sancionaron ordenanzas en 2005 y 2006 para asignar los lotes sociales y mensurarlos.

Las casas se construirían con fondos de Nación y de Provincia, pero indicaron que cuando el Gobierno nacional depositó el anticipo del 15 por ciento del presupuesto, la Provincia no tenía recursos para poner lo que le correspondía.

Indicaron que en julio del año pasado el intendente Ricardo Alonso les informó que las casas serían apareadas y en dos manzanas, en lugar de tres, para reducir costos. Allí, decidieron empezar su propio camino y le revocaron el poder que le habían otorgado al Municipio. Señalaron que pidieron por nota que el Municipio les cobre las cuotas. Pero la propuesta fue desestimada.

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