Una historia de peces gordos

En Argentina, la depredación de la merluza se profundiza año a año. Y ahora se sumó la falta de financiación del Estado para el Inidep, organismo estatal que se encarga de la investigación pesquera para el manejo sustentable de los recursos marítimos. ¿Quiénes se benefician con esta situación?

Hace años ya que los especialistas advierten que el recurso pesquero argentino, en particular la merluza hubbsi, está colapsado. Y la crisis no se debe a una mala pasada de la naturaleza. Los mayores responsables tienen nombre y apellido: la ausencia de políticas claras por parte del Estado conjugada con la ambición empresarial ponen en riesgo miles de puestos de trabajo en tierra y la sustentabilidad de la pesca.

La historia nos remonta a la primera mitad de los ‘90, década signada por el otorgamiento de permisos de pesca irregulares y falta de administración, que desencadenaron varias denuncias de corrupción.

Luego, llevaron a implementar un sistema de cupos anuales, buscando la previsibilidad del sector para revertir el acceso libre al recurso por parte de los barcos. Aunque este sistema, aún, está muy lejos de ser una vía de solución.

El tiempo se termina

Un informe de este año publicado por la Auditoría General de la Nación (AGN) que Hoy reveló en septiembre advierte sobre la explotación irracional del recurso pesquero. En el mismo, se consignó que la merluza en la Argentina está en peligro de extinción. Según el informe, las últimas dos décadas muestran la desaparición del 70 por ciento de la población adulta de la merluza.

Se señaló, en tal sentido, que existe una sobreexplotación del recurso pese

a que rige un sistema de cupos (basado en las capturas históricas, la capacidad de bodega de los barcos y la mano de obra empleada por las empresas). En ese marco, se denunció

que una de las tretas de empresas pesqueras es capturar de más y declarar el excedente como si fuese de otra especie.

La AGN realizó una inspección que abarcó un período desde 2002 hasta 2006. Las conclusiones detectaron fallas alarmantes, por ejemplo en las multas: de los más de 110 millones de pesos que suman las empresas pesqueras, sólo se cuenta como efectivamente cobrado el 5 por ciento, es decir, unos 7 millones de pesos.

Así, la conclusión a la que arribó la Auditoría fue que los controles de los organismos competentes del Estado no son suficientes para evitar la sobreexplotación de los recursos pesqueros. Esto llevó a la preocupante situación actual de la merluza en todo el mar argentino.

El desinterés por la investigación

¿Quién debería haberse encargado de revelar y prever esta alarmante situación del recurso marítimo? El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) es una institución científica creada por la ley hace 30 años con sede en la ciudad de Mar del Plata, que depende de la secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos del ministerio de Economía y Producción, y se encarga de elaborar informes sobre la realidad del recurso pesquero. Integrada por personal científico-técnico especializado, cuenta con 3 buques de investigación pesquera.

Si bien los informes elaborados por la institución no siempre son tenidos en cuenta por el Estado ni por el Consejo Federal Pesquero (organismo encargado de administrar el recurso marítimo y establecer la política pesquera nacional), su actividad durante 2008 fue llamativamente irregular: el organismo estuvo paralizado durante casi un semestre por reclamos salariales de sus trabajadores que las autoridades no mostraron interés en resolver (ver cuadro “La parálisis del Inidep”). Y, sin datos de investigación científica, se desconoce la situación real de la salud de los recursos pesqueros.

Ante esta realidad, si bien por año la institución tiene que realizar cinco campañas obligatorias sobre la si-tuación del recurso, en 2008 realizó sólo una a principios de año. La campaña global de 2008 se vio paralizada, y la información perdida ahora no puede reemplazarse. Según pudo

saber Hoy, para compensar la falta de datos actuales los relevamientos para fijar los cupos para 2009 se están realizando con las últimas investigaciones disponibles, que datan de 2006.

¿Y el Estado?

El rol del Ejecutivo Nacional durante la crisis en el Inidep levantó en el puerto marplatense más de una voz de queja: en pleno conflicto, con los barcos de investigación amarrados y las huelgas de los trabajadores embarcados y parte del personal científico prolongándose en el tiempo más de lo pensado, los gremios se quejaron de manera repetida sobre la falta de voluntad de las autoridades para dar una salida al conflicto.

De la mano de la parálisis en el Inidep, 2008 tuvo cambios sustanciales en los cargos políticos encargados de las áreas relacionadas con la pesca.

En la secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, posterior a la crisis del campo Javier de Urquiza fue reemplazado por Carlos Cheppi. En la subsecretaría de Pesca, en tanto, Gerardo Nieto presentó su renuncia a principios de noviembre, y fue sucedido por Norberto Yahuar.

Puertas adentro del Inidep, quien abandonó la conducción del organismo ante su crisis fue Enrique Mizrahi, y en su lugar, Cheppi puso de interventor a Omar Lascano.

Luego de más de siete meses de conflicto en el Inidep, la salida a la crisis llegó con el arribo de la intervención nacional. Pero el desafío de las nuevas autoridades no parece sencillo, aunque sí inevitable: trabajar por el objetivo común de recuperar el caladero y establecer, de una vez por todas, una pesquería sostenible y socialmente equitativa.

Mientras tanto, ante la falta de datos certeros, los cupos de pesca para 2009, de seguro, serán falaces ante la crisis por la que atraviesa la merluza que se profundizó marcadamente durante los más de cinco años de gobierno kirchnerista en la Argentina.

Comentá la nota