Las hipótesis van desde una bomba hasta una falla eléctrica

Como si se tratara de un capítulo más de la serie Lost, el Airbus 330-200 de Air France desapareció en el éter sin dejar rastros y los expertos en seguridad aérea ya manejan algunas hipótesis. Algunas, un tanto descabelladas, como la que sostiene que fue impactado por un rayo. Otras, algo más razonables indican que pudo tratarse de una falla estructural, un corto circuito y tampoco se descarta un atentado.
Al ser consultado para apuntalar alguna de estas teorías, Jorge Pérez Tamayo, presidente de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), prefirió no pronunciarse hasta que no haya un estudio coherente sobre el hecho. Aunque descartó de plano la idea de un percance meteorológico: "Los aviones están equipados con descargadores de estática, que son unas punteras al final de las alas para amortiguar el impacto de los rayos".

Por el momento, la única certeza es que los radares perdieron su rastro sobre las 22.33 de Río, tres horas y media después de haber despegado de Río. Lo curioso es que, al tocar el agua, se activa el sistema de balizas, que emite una señal de radio con una onda de alcance limitado. "Una vez liberada la baliza -indica Tamayo- va a ser desplazada por la corriente. Cuanto más se demore en localizar su señal, más alejado se estará del radio".

Las peores sospechas se destaparon cuando tres horas y media después de haber despegado -se estima que sobrevolaba el archipiélago brasileño de Fernando de Noronha, en el Océano Atlántico- se perdió el contacto con el aparato. Sobre las posibles causas, Javier Lifa, consultor de prensa aeronáutica, asegura que "ningún accidente es consecuencia de un sólo hecho sino de una cadena de circunstancias". Aunque prefiere no especular, explica que "por la repentina interrupción de las comunicaciones da la impresión de que todo sucedió en poco tiempo". Sobre las posibilidades de un atentado, dice que "esa posibilidad siempre existe, aunque es un tanto difícil de probar en estos momentos". Lo último que se supo de la nave fue una señal automática que indicaba que había sufrido un cortocircuito tras pasar por una zona de fuertes turbulencias. Un piloto argentino que prefirió conservar el anonimato, apuntó: "Un avión no se esfuma así porque sí". Y si bien no quiere entrar en suposiciones y aventurarse a una explicación, el indicio de una falla estructural parece ganar terreno. "El aparato se presuriza para que los pasajeros tengan un ambiente confortable. Una descompresión, causada, por ejemplo, por una puerta mal trabada o cualquier fisura, puede ocasionar una compresión explosiva". Para entender este efecto, lo compara con un globo que se pincha, lo que implica que "todo lo que está adentro, sale expulsado hacia el exterior, donde hay menos presión".

Algo que desconcierta a los especialistas es que este tipo de avión está equipado con lo último en tecnología, algo que los convierte en muy seguros. Tienen sistemas de autodiagnóstico que van comunicando a la base el estado del vuelo. Como indica un experto en seguridad aérea, "en caso de un incidente, es muy poco lo que el piloto pueda resolver desde su cabina. Porque el avión tiene la capacidad de seguir su curso ante cualquier eventualidad".

Pese a incorporar una infinidad de adelantos, los Airbus 330 no gozan de la preferencia de los pilotos. "Porque en lugar de ser impulsado por cuatro turbinas -explica el técnico- como ocurre con los A-340, el modelo anterior, los nuevos cuentan únicamente con dos. Y ante cualquier desperfecto, se tienen menos chances para maniobrar".

Los medios tecnológicos más sofisticados como radares, sonares o sensores, y otros tan simples como los prismáticos, serán utilizados por aviones y sus tripulaciones para ubicar los restos del aparato. Además, el gobierno francés le pidió ayuda al Pentágono para que ponga a disposición sus satélites y medios de observación.

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