Hipotecas: temen perder sus viviendas por la suba de tasas

"Pague o venda". Esa es la respuesta lisa y llana que reciben de los bancos aquellos tomadores de créditos hipotecarios que tras miles de vericuetos se endeudaron a tasa variable en el marco del programa para la adquisición de vivienda única que fogoneó hace un año el gobierno nacional, y hoy no pueden pagar la cuota por el aumento de las tasas, que prácticamente se multiplicó por tres.
Así lo confirmó ayer Federico Magaldi, un rosarino residente en Tucumán, quien junto con otro deudor marplatense —ante la negativa de lograr una refinanciación ni respuestas satisfactorias de funcionarios públicos— comenzaron a exponer su situación vía internet a fines del año pasado.

Hoy ya tienen una web y hay blogs donde un creciente número de personas en la misma condición expone su caso. Es más, el viernes un grupo de estos deudores realizará un encuentro en Buenos Aires para analizar el problema.

Magaldi explicó el suyo. Tomó un crédito hipotecario a 20 años a tasa variable en un banco privado, por el cual comenzó a pagar una cuota de 1.600 pesos mensuales. Pero con los ajustes que trimestralmente se realiza a la tasa de interés el monto que tuvo que afrontar a partir de enero de este año es de 2.900 pesos. "Liquidé aguinaldo y vacaciones para cumplir, pero en marzo no sé cómo haré", dijo.

La lucha por la casa propia. A diferencia de otros movimientos de deudores hipotecarios paridos de crisis económicas en la Argentina (que en algunos casos lograron la aprobación de leyes para frenar los remates de sus viviendas), el incipiente grupo que comienza a expresar sus reclamos se inscribe dentro del núcleo de familias ubicadas en los quintiles superiores de la pirámide de ingresos, aunque muchos de ellos en categoría de asalariados.

Quizás por eso están entre los primeros en sentir el impacto directo de la turbulencia financiera porque les subió la tasa de interés de sus préstamos muy por encima de los incrementos salariales e incluso más allá del 7,2 por ciento que marcó la inflación oficial para 2008.

En este sentido, los testimonios coinciden. Se trata de personas o familias que tomaron sus créditos hipotecarios a una tasa en torno al 9,5 por ciento y hoy, apenas un año después, los intereses van del 22 por ciento al 26 por ciento, según el banco privado que se trate.

Varias de estas personas, que mediante el endeudamiento accedieron por primera vez a un techo propio, reconocen que no les quedó otra opción que poner en venta la propiedad, pero apuestan a una intervención oficial para lograr que se vuelva a establecer una relación cuota-ingreso nuevamente viable. Por caso, al momento de tomar el crédito la cuota no podía superar el 30 por ciento de los ingresos familiares. Hoy, en algunos casos supera ampliamente ese porcentaje. Y en otros más extremos llega hasta el 100 por ciento.

El lema de este grupo es "quiero pagar, pero no puedo", Tal vez la consecuencia más clara del desenlace del proyecto de créditos hipotecarios blandos planeado entre gallos y medianoche por el gobierno nacional poco antes de la salida de Néstor Kirchner, que arrancó con muchos impedimentos para su acceso, pero también con impredecibles consecuencias para los que los tomaron.

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