Hipermercados y saturación

Luego de leer la nota sobre el tema hipermercados, quisiera acercarles algunos datos con respecto a este delirio que se ha dado en llamar saturación y que no es otra cosa que un nuevo manotazo de algunas prósperas patotas. Tal cual menciona el informe de la Secretaría Legal y Técnica, el llamado "coeficiente de saturación" está copiado, entre otros, de la legislación española.
Es bueno entonces averiguar qué tan buena resultó esa legislación en la llamada madre patria y es por eso que quiero acercarles este informe publicado en el diario Cinco Días el 4 de noviembre de 2002, cuando este tipo de restricciones ya llevaba allí ocho años.

La consultora Nielsen informaba que: "En los últimos ocho años 'de legislación restrictiva' se ha conseguido impedir el crecimiento de la gran distribución, pero no se ha logrado incrementar la cuota de mercado del pequeño comercio como inicialmente era previsible. Entre 1995 y 2001 las tiendas tradicionales han perdido un 50% de su cuota de mercado".

Por otra parte, el Tribunal de Defensa de la Competencia de España dejó clara su opinión en ocasión de elaborar un informe elevado al Gobierno para que éste aprobara la adquisición de una cadena de distribución por parte de otro grupo empresario. En ese dictamen aseguraba que (la legislación) "en realidad está protegiendo al monopolista local". Y continúa: "Su inmediato resultado ha sido el de limitar la competencia".

"Se corre así el riesgo", precisa, "de crear monopolios locales inmunes a la competencia, atrincherados en mercados geográficos al amparo de normativas autonómicas y municipales". Y aún es más demoledor cuando en el citado informe asegura que "las restricciones a la libertad de establecimiento perjudican el auténtico sentido de la competencia, como es la garantía del libre acceso y salida de los mercados de forma libre y lealmente".

Por otra parte, es llamativo que los concejales que hoy pretenden impedir la llegada de hipermercados a nuestra ciudad son casi los mismos que no dudan en otorgar excepciones para destruir el patrimonio arquitectónico local y construir enormes torres, sin siquiera pensar que en el mejor de los casos una ciudad con grandes torres densamente habitadas es incompatible con el cincuentista y pintoresco almacén o supermercado de barrio. Es algo similar a lo que ocurre en la Ciudad de Buenos Aires con el tránsito, donde hay muchos autos y la imposibilidad de ampliar las calles. En un punto algo va a colapsar.

Por otra parte, saturación de metros cuadrados no significa saturación de la oferta de productos: en las góndolas de nuestra ciudad no están todos los productos de todas las marcas y en todas sus presentaciones, y la explicación que se nos da en los propios supermercados es que no cuentan con suficiente espacio.

10.3 % de desocupación hay en Mar del Plata. Tal vez sea hora de dejar de echar la culpa hacia factores incomprobables como la inmigración o soñar con idílicas industrias de última generación y hacer nosotros lo que podemos de acuerdo a las posibilidades que se nos presentan.

Agradezco desde ya el tiempo dispensado.

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