41 hinchas oficialistas fueron a apoyar a la Selección de Maradona

Mariano Recalde, un hijo de Moyano, el diputado Juan Cabandié y militantes de La Cámpora usaron un avión nuevo de la empresa estatal para viajar a Uruguay y ver el partido de la Selección por las Eliminatorias.
En el asiento 1A se sentó Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas. En el 2F, Facundo Moyano, uno de los hijos del líder de la CGT. Eduardo de Pedro, amigo de Recalde y director de la empresa, se ubicó en el 1C. Y el diputado ultrakirchnerista Juan Cabandié en el 4A. En total 41 pasajeros tuvieron el privilegio de viajar a Montevideo a ver triunfar a la selección de fútbol por las Eliminatorias, en uno de los aviones nuevos comprado por el Estado, con 146 asientos.

La lista de amigos de Recalde se completa con Andrés Larroque, secretario general de la agrupación de la juventud kirchnerista La Cámpora, José Domínguez, Gerónimo Usterroz, Franco Vitali, también de La Cámpora, Julián "Patucho" Álvarez y Diego Lasalla.

Tanto en la empresa como los propios pasajeros K aseguran que pagaron sus boletos pero la lista de los viajeros a los que tuvo acceso este diario muestra que pagaron la tarifa W. Significa que se compraron con una orden interna (451/09) y sin precio a la vista. El vuelo se programó apenas 24 horas antes del partido, el miércoles de la semana pasada. Y el resto del pasaje fue mayormente familiares de jugadores del seleccionado.

Si bien en la empresa dicen que fue un vuelo regular, un factor que le dio más característica de "charter" que le produjo una pérdida a la compañía estatal es el hecho de que en vez de ir y volver (como suelen hacerse en los destinos cercanos como éste), quedó siete horas parado en el aeropuerto de Carrasco. Volvió a las 2 de la mañana del jueves.

Consultados por Crítica de la Argentina, funcionarios de la compañía admiten que aquel día se hizo una mala jugada comercial. Tras dos vuelos a Montevideo por la mañana que salieron con un 75% promedio de ocupación, dicen que apostaron por un tercero. "Había 70 reservas y después se presentaron menos", dijo Daniel Méndez, vocero de Aerolíneas que también fue parte del vuelo y asegura haber pagado con su tarjeta la tarifa completa.

Para evitar cualquier sospecha de taxi áereo, Aerolíneas le puso nomenclatura de vuelo regular. Así fue que el AR 1204 salió de Aeroparque a las 15.27 y el AR 1205 volvió a la 1.45 del jueves con casi igual cantidad de pasajeros. Recalde y sus amigos, en cambio, optaron por volver en el vuelo 1961 con la selección que aterrizó en Ezeiza. Hubo cánticos contra los periodistas y fotos con los jugadores.

Aerolíneas Argentinas firmó a comienzos de este año un contrato de sponsoreo de la selección de fútbol por u$s 150 mil por año. El problema que se planteó luego que al tener pocos aviones disponibles, ser el transportador de los jugadores complicó la operatoria de otros viajes. Por llevar el equipo a Ecuador, hubo demoras en otros vuelos por falta de máquinas y la presidenta tuvo que viajar en un avión privado contratado a Repsol-YPF.

En este caso es sugestiva la programación de apuro de un vuelo adicional a Montevideo con personal de la empresa y amigos de los directivos usando un avión nuevo, para destinos transatlánticos. "Hay muchos vuelos que salen con 40 personas, a pérdida", adujo otra fuente de la reestatizada. Pero dentro de ese pasaje no figuran amigos del poder, más allá que hayan pagado o no sus tickets. Aerolíneas hoy presentará su plan de negocios. Apunta a dejar de ser deficitaria en un plazo máximo de cinco años. Hoy pierde entre $200 y $ 300 millones por mes.

UN BONO PARA PAGAR LA DEUDA PASADA. El Gobierno prevé emitir una nueva serie de bonos para pagar la deuda de Aerolíneas Argentinas. Ésta será una de las novedades que presentarán hoy el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, y el titular de Aerolíneas Argentinas y Austral, Mariano Recalde, en el Congreso como parte de los lineamientos del Plan de Gestión y Negocios de la empresa área para los próximos cinco años. La tarea será engorrosa y antipática porque primero habrá que terminar la revisión de los u$s 890 millones que dejaron las gestiones anteriores a la estatal en las dos empresas. La Universidad de Buenos Aires fue contratada para definir cuánto de esa deuda es legítima y cuánto ilegítima y una vez terminada la labor, el Gobierno tomó la decisión de emitir un bono por el 25 por ciento de ese pasivo.

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