Hillary busca calmar a la región, en alerta por las bases en Colombia

Tras el encuentro que tuvo con Jaime Bermúdez, el Ministro de Relaciones Exteriores colombiano, Hillary Clinton salió ayer a enfrentar las críticas que se escuchan en la región frente al principio de acuerdo militar sellado por EE.UU. y Colombia el viernes. Según ella, se trata de un acuerdo bilateral que "no incumbe" a terceros países y que respeta "la soberanía de Colombia".
Hillary explicó que el objetivo del acuerdo no es crear una base militar estadounidense en Colombia, ya que el trato sólo da a EE.UU. acceso a bases militares colombianas para realizar operaciones conjuntas como las que viene efectuando desde que se firmó el Plan Colombia en 1999. Más aún, la ex primera dama dejó en claro que el acuerdo no prevé un aumento del personal militar estadounidense ya estacionado en Colombia. "La gente es libre de decir lo que quiera, pero los hechos son muy claros. Esto es una continuación de una cooperación que, tanto nosotros como los colombianos creemos que ha ayudado a mejorar la vida de la gente en Colombia", dijo Clinton, instando a los vecinos a que "ayuden" a Washington y Bogotá en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. "Que no se queden al margen y que desde luego no contribuyan a los problemas haciendo y diciendo cosas que minan los esfuerzos que nuestros gobiernos están haciendo para proteger a toda la región de la lacra del narcotráfico", dijo.

¿Contribuirán sus palabras a tranquilizar a la región o, por el contrario, crearán más tensiones? Brasil está enojado porque no fue informado de antemano sobre el acuerdo y considera que la presencia militar estadounidense en Colombia es una amenaza para el futuro del Amazonas. Varios de los países del ALBA creen que EE.UU. utilizará las bases militares para lanzar ataques contra ellos, como sucedió durante la guerra contra los "contras" en la que Honduras fue utilizada de plataforma para la lucha contra el gobierno sandinista de Nicaragua. De hecho, muchos recuerdan el ataque que Colombia realizó contra las FARC en territorio ecuatoriano en marzo de 2008 gracias a la inteligencia que recibió del Pentágono cuando aún tenían fuerzas desplegadas en Manta.

Un funcionario del Departamento de Estado insistió luego al señalar que el objetivo del llamado "Acuerdo de cooperación de defensa" conocido por sus siglas en inglés DCA, es facilitar "la cooperación bilateral en asuntos de seguridad en Colombia incluyendo la producción y tráfico de narcóticos, terrorismo, contrabando de todo tipo y catástrofes humanitarias y naturales". De acuerdo con un comunicado distribuido ayer a la prensa, el DCA autoriza el acceso de EE.UU. a tres bases de la Fuerza Aérea situadas en Palanquero, Apiay y en Malambo, a dos bases navales de la marina colombiana, a dos instalaciones militares y a otras facilidades militares no especificadas que requerirán nuevo acuerdo. "Todas estas bases están y permanecerán bajo el control colombiano. El comando y control, la administración y la seguridad seguirá en manos de la FF.AA. colombianas", dice el comunicado.

Por ley, EEUU no puede tener en el territorio colombiano más de 800 soldados y un personal de 600 integrantes de apoyo civil contratado. Según el funcionario estadounidense, EE.UU. ha ido pasando a manos colombianas muchos de los operativos que antes realizaban efectivos estadounidenses, de manera que la presencia actualmente es menor y el objetivo es reducirla aún más.

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