Hilda Molina se reencontró con su familia tras 15 años y reclamó cambios en el régimen cubano

Hilda Molina se reencontró con su familia tras 15 años y reclamó cambios en el régimen cubano
Luego de 15 años de espera, la médica cubana Hilda Molina se reencontró en Buenos Aires con su familia y agradeció al "pueblo argentino" por la gestión ante el gobierno cubano para que fuera autorizada a salir de la isla.
"Gracias a todos los que ayudaron y a Dios", señaló la mujer de 66 años de edad al llegar al aeropuerto internacional de Ezeiza, donde tuvo en un emotivo encuentro con su hijo, su nuera y sus dos nietos, a los que sólo conocía por fotos.

Con la llegada de Molina al país se cierra el último capítulo de un caso que había provocado una crisis diplomática con la administración castrista en la isla y que se convirtió en una cuestión de Estado para los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

La neurocirujana aterrizó las 6.20 en un vuelo de la empresa Copa Airlines, procedente de La Habana, y luego visitó a su madre Hilda Morejón, de 90 años, quien se encuentra internada en el hospital Tornú en "estado delicado" por una insuficiencia cardíaca y fallas renales propias de la edad.

"Mi madre está en un proceso de compensación, pero no creo que su vida sea muy extensa. Quiero agradecerle al hospital el trato con ella. La vi viejita y muy frágil, pero pudo asimilar mi presencia en la Argentina y no entendía cómo era posible que estuviera acá", señaló Molina luego, en conferencia de prensa en la casa de su hijo Roberto Quiñones, situada en El Palomar.

Si bien la neurocirujana prometió regresar "voluntariamente" a la isla, aclaró que mientras su madre "esté en peligro" no lo va a "abandonar", por lo que en todo caso pedirá una prórroga en la Embajada de Cuba para extender su estadía en Buenos Aires.

"No me ha pasado por la cabeza quedarme en Argentina, quiero vivir en mi país", remarcó la médica que pudo viajar luego de que el viernes el gobierno de Raúl Castro le concediera un permiso de salida por tres meses prorrogables.

Ese permiso le había sido negado durante 15 años, por su oposición al Gobierno: es que la neucirujana, que ocupó altos cargos en Cuba, rompió en 1994 con el gobierno castrista.

"Cualquier sufrimiento se compensa con este reencuentro. Lo más lindo que tiene la Argentina es su gente. El pueblo argentino sabe diferenciar entre una cuestión política y otra humanitaria", dijo Molina en su encuentro con los medios, visiblemente emocionada.

Pero, además, aprovechó la oportunidad para insistir en su reclamo de cambios en el régimen migratorio cubano: "Ojalá llegue un cambio para que no haya que pedir permiso para entrar y salir de Cuba y seamos personas normales", dijo.

"Ojalá que el Gobierno de Cuba de el paso en este tema, ojalá que Raúl Castro tome el camino que el pueblo de Cuba necesita. Hay millones de cubanos cuyos derechos se están violando y queremos que se respeten nuestros derechos fundamentales", insistió.

De todos modos, Molina advirtió que "aún cuando esto se resuelva" (en alusión al ingreso y egreso libre a la isla), seguirá planteando sus "críticas" al gobierno de Castro, puesto que ha sido "prisionera en Cuba durante 50 años".

"Llevo un luto interno que no se va a curar nunca. Me arrepiento de haber seguido un sistema que prometió muchas cosas que no cumplió, y por eso sufrió mi familia, mi hijo y mis nietos", lamentó.

Por otra parte, Molina aseguró que le desea a Fidel Castro, a quién definió como "el verdugo" de su familia, una "recuperación biológica hasta donde pueda y la mayor paz del mundo", y dijo que no tiene "nada que perdonarle" porque no le guarda "un ápice de rencor".

Tras agradecer las gestiones del gobierno argentino para que se autorizara el viaje, Molina dijo desconocer si se reunirá con la presidenta Cristina Kirchner en los próximos días, pero aseguró que la "respeta como jefa de Estado y como mujer" y agregó: "Si me invita, voy a ir".

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