Los hijos de Noble objetaron al juez

Bergesio había ordenado dos allanamientos domiciliarios para extraer material genético
Felipe y Marcela Noble Herrera, los hijos adoptivos de la directora de Clarín , Ernestina Herrera de Noble, plantearon ayer ante el juez federal Conrado Bergesio la nulidad de los procedimientos en los cuales, por orden de ese magistrado, se secuestró material genético de los jóvenes.

La extensa presentación abrirá un largo debate judicial, propio en todo trámite de nulidades, en el que deberán ser oídas todas las partes.

El miércoles pasado y en un contexto de ataques del Gobierno contra el Grupo Clarín, apenas un día después de que Marcela y Felipe, de 33 años, se sometieran voluntariamente a un examen genético en el Cuerpo Médico Forense, el juez Bergesio realizó dos procedimientos en sus domicilios y recogió material genético para hacer otro estudio en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).

Ayer, Jorge Anzorreguy y Alejandro Carrió, abogados de la familia, pidieron la nulidad de la orden del juez para realizar esos procedimientos, porque es autocontradictoria y carece de fundamentos. Además, señalan los letrados, el BNDG depende del Poder Ejecutivo, lo que no garantiza su imparcialidad. Por eso, los hijos de Noble, en cumplimiento de un fallo, se sometieron al estudio genético en el Cuerpo Médico Forense.

No hubo delito

Según los letrados, el estudio genético debe hacerse no sólo conforme a los lineamientos fijados por un fallo de la Cámara de Casación, sino que tampoco es aplicable la nueva ley 26.548 ni el caso Gualtieri, resuelto por la Corte en 2009.

En el caso Gualtieri, el tribunal convalidó un allanamiento para secuestrar material genético y probar que los supuestos padres de un joven habían sido, en rigor, sus apropiadores. Y la ley adoptó ese criterio.

Según los abogados, la ley citada -cuya inconstitucionalidad plantearon- y el fallo Gualtieri parten del presupuesto de que el imputado puede haber incurrido en el delito de apropiación de menores, supresión de identidad o algún otro crimen, de modo que la Justicia averigüe la verdad histórica y restablezca la identidad de los hijos apropiados. En cambio, Ernestina Herrera de Noble nunca fue imputada por la Justicia de haber incurrido en esos delitos y siempre admitió que es madre adoptante de Marcela y de Felipe. Herrera de Noble adoptó a sus hijos en sede judicial.

Ninguno de los muchos testigos que declararon -desde Jorge Rafael Videla hasta el actual embajador argentino en los Estados Unidos, Héctor Timmerman, y los ex empleados judiciales que intervinieron en aquellos trámites de adopción- aportaron pruebas de que ambos jóvenes fueran hijos de desaparecidos. Además, a diferencia de lo que presuponen aquella ley y el fallo de la Corte, Marcela y Felipe nunca se negaron a someterse a un estudio de sangre.

El propio juez Bergesio, en la resolución en la que ordenó los procedimientos, reconoció que las pruebas reunidas en el expediente "no permiten corroborar" que los jóvenes sean hijos de desaparecidos. Sin embargo, ordena los procedimientos asumiendo que existen esas sospechas. Por eso, la resolución -dice el escrito- es autocontradictoria.

Pero, además, Marcela y Felipe también pidieron que el juez Bergesio se abstuviera de disponer de esas muestras genéticas hasta que finalice esta ardua discusión judicial, que seguramente recorrerá varias instancias.

En toda esta historia, hay un dato que llama mucho la atención: es la negativa de las familias que iniciaron la querella contra Ernestina Herrera de Noble a aportar su propio mapa genético a la causa. En efecto, las familias García-Gualdero y Miranda-Lanouscu pretenden tener relación de parentesco con los jóvenes Marcela y Felipe. Por eso son querellantes, con el apoyo de Abuelas de Plaza de Mayo. Sin embargo, según el BNDG, se negaron a entregar sus datos genéticos al juez Bergesio, según dicen fuentes de la causa.

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