El hijo

Olavarría: Escenario Político: Pasó inadvertido en medio de tanto fuego en la Nación y en la Provincia. Y de tanta brusquedad en los cambios en este pequeño parlamento.
Pero Eseverri -José- cumplió dos años de gobierno el 11 de diciembre.

Mientras Scioli y su amedrentada estructura política temblaron por la increíble inoperancia ante un accidente de tránsito, mientras el presidente de la Sociedad Rural se dio el lujo de pedirle la renuncia, mientras Sabat lo dibujó - a Scioli - con los pantalones por los tobillos y su propio hermano le dio un portazo harto del constante sobrevuelo de Néstor, José parece seguir pagando el precio de haber verticalizado la política - de la aldea hacia arriba - y de haber politizado a la ciudad como jamás lo hizo Eseverri. Helios.

El diputado azuleño y de la Coalición Juan Carlos Morán y la macrista Gladys González mentaron y luego festejaron la derrota parlamentaria del Intendente. Al que ven con cara de Néstor y con un insostenible sesgo K.

José pagará carísimo, con intereses usurarios, haber sostenido una referencia nacional a pie juntillas.

Un observador cotizado asegura que "es un caso extraño : va a concretar una gestión mucho mejor que la de su padre y va a ser castigado como nunca fue su padre".

Es que pocos se arriesgan, al menos ahora - el país y la historia suelen mutar en diez minutos - a creer que José Eseverri puede ser reelecto. Y más con la vidriera espectacular que es el Concejo Deliberante y que él regaló a sus rivales por no encabezar con figuras fuertes la lista de concejales y por no saber negociar en serio las autoridades del cuerpo.

Ernesto Cladera (CC) será el hombre a vencer en 2011 y él lo sabe. Y lo tiene - a Cladera - sentado en una banca, con presidente parlamentario propio. Decidido a doblar todas las apuestas.

Si la gestión de José ha sido mejor que la de su padre - según el observador cotizado - ¿por qué el rechazo? ¿Por qué el castigo?

Estas cosas, dicen los que saben, entran en el orden de lo intangible.

La lejanía, la distancia con el otro, el encierro cada vez más sostenido, la inaccesibilidad del Intendente al que jamás se lo puede pescar en ningún teléfono.

Pero, fundamentalmente, su calidad de hijo. Eseverri José es el hijo. Eseverri (Helios) era el padre. Y son absolutamente diferentes en personalidad y en concepción de la política.

El mismo observador está convencido de que José "politiza excesivamente el espacio público de Olavarría". Y Helios rechazaba astutamente la política como si él hubiera nacido de repollos apartidarios.

Hay quienes recuerdan un acto de vecinos de la calle Necochea en el que se sorteaba quién sabe qué. El animador, "Cutu" Pedreira, hizo una referencia pasajera a un dato partidario. Eseverri comenzó a irse y los vecinos lo atajaban. "Yo no vine acá a hacer política", dijo.

El quería que creyeran que la miraba de afuera. Y eso, sabía, lo hacía distinto ante su gente. Que era la de acá, y no la de ningún otro lado.

José tiene una visión macro y una trascendencia que salta largamente la rotonda de la 226. "Respira y transpira política", dicen.

Y ése es un problema para una sociedad que cada vez se vacuna más contra la rosca y la transa.

Le quedan dos años para empezar a abrirse las puertas. A sí mismo y al resto del mundo. Para saber qué quiere, dónde lo quiere y con quién. Cualquier paso en falso será caída. Y se cumplirá la profecía del observador cotizado: "va a concretar una gestión mucho mejor que la de su padre y va a ser castigado como nunca fue su padre".

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