Hijo Lobo.

Hijo Lobo.
GIMNASIA LP 1 - ESTUDIANTES 1: Estudiantes alargó la paternidad con un gol en el sexto minuto de descuento. La fiesta y las gastadas del equipo de un Verón que no vio el 1-1. Sufre Gimnasia.
Son uno solo. Es un mismo puñado el que salta y grita "que los triperos no nos ganan nunca más". Cómo no ser los mismos si esta comunión tiene a los hinchas, desde siempre, y a varios de estos jugadores de Estudiantes como protagonistas de esta serie de ocho partidos sin caídas ante el clásico adversario. Grita Sánchez Prette, quien con su zurdazo se metió en el selecto grupo; lo gritan Andújar, Angeleri, Braña y Benítez, actores repetidos; lo grita la Bruja, quien no vio el gol del empate porque se quedó en el túnel para consolar a sus compañeros; y Pachorra Sabella, tímido, no se mete en ese ramillete, pero cierra el puño porque su debut clásico no es triunfal pero tiene sabor a eso .

Atrás queda un duelo platense que en la estadística no va a sobresalir: es un 1 a 1 como tantos. Sin embargo, por varias razones será recordado: porque alarga la racha de Estudiantes y porque los goles y las expulsiones le dieron vida a la semana previa. Pensar, si no, qué habría sucedido si no se quebraba el 0 a 0; si Cuevas no ponía en riesgo la racha del Pincha, y si Sánchez Prette no desafiaba al reloj y Cardozo no la terminaba de meter en su arco a los 51 minutos del segundo tiempo.

Entonces con el 1 a 1 se siente la pimienta que días antes los protagonistas le habían echado al partido. "Todo vuelve en el fútbol, por eso no podemos hablar mucho en la semana", dijo respetuosamente Braña, quien se rió incluso de que le tiraran pasto desde la platea. A esta hora Roberto Sosa estará lamentándose de los dos goles que aseguró que iba a meter. La ironía de Andújar debe sentirla como un puñal: "Lástima que perdimos 3 a 1 con los goles del Pampa en la semana. Pero bueno, no lo pudimos remontar".

Otro boomerang le volvió a Madelón, también por expresar su fe. "El sexto es nuestro", habia dicho. Calderón jugó ayer su último clásico y sabe de lo que trata: "Más allá de que no seamos el equipo que todos quieren o queremos, Estudiantes es Estudiantes y se lo tiene que respetar. Nosotros no hablamos en la semana, hablamos el día del partido. Cada uno sabe lo que dice...". Andújar fue menos suave: "Estamos cansados de que hablen todos los partidos... Hay que hablar en la cancha, no en la semana. Parecía que lo habíamos perdido hacía 15 días. No hace falta decir nada, hace ocho clásicos que no nos ganan y siguen hablando".

Las estadísticas, está dicho, no refrescarán por sí solas la angustia y la polémica del final. Y vaya si existieron. Todo Gimnasia se quejó ante Bassi por los seis minutos adicionales, y Caldera tocó la bronca rival: "Me parece que el descuento fue poco por el tiempo que hicieron, las pelotas escondidas... Marcos (Angeleri) se tuvo que vestir de Rambo para sacar dos balones detrás del banco, se tiró el Gato... Tendría que haber dado tres minutos más. Y si daba los daba, se lo ganábamos...".

¡Eso es pimienta! ¿O no, Andújar? "Debió haber adicionado más, pero igual nos alcanzó. Con el equipo que somos, supuestamente no el de antes, nos alcanza para que no nos ganen". Más picante para un clásico que ya es historia y tiene un hijo Lobo.

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