El hijo de Bin Laden quiere trabajar en la ONU

Omar rechaza el islamismo violento de su padre y se propone como "promotor de la paz" en las Naciones Unidas
No es la primera vez que se declara pacifista y propone un islamismo completamente opuesto al de su padre. Omar bin Laden, uno de los hijos del líder de Al Qaeda, ha asegurado a la revista británica New Statesman que le gustaría trabajar en la ONU para "promover la paz".

"No creo que fuera un buen político", afirma este Bin Laden, totalmente reacio a la línea de cruzada sangrienta de su progenitor. Para su proyecto pacífico, Bin Laden apunta alto: "Creo que Naciones Unidas sería ideal para mí".

Nadie sabe dónde se encuentra el terrorista más buscado del mundo. Omar bin Laden se muestra aparentemente sincero al respecto: en el caso de que conociera su paradero, sería Alá quien tendría la última palabra: "Entonces pediría consejo a Dios (…) Él me ayudaría". Una postura que, como mínimo, levantaría ampollas en la organización mundial de la que aspira a formar parte.

La infancia de los Bin Laden, afirma Omar, no fue precisamente placentera: su padre, Osama, se encontraba demasiado comprometido con los muyahidines en Afganistán como para prestar la suficiente atención a sus hijos.

Un avispero mortal en el que se encontraba por entonces enfangada la URSS y que ahora mantiene en conflicto a la mayoría de las potencias occidentales. Este Bin Laden parece haber aprendido la lección: el Islam y la paz se reconcilian a través de sus opiniones. Cuanto menos orgulloso esté su padre de él, mejor para todos.

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