La hija de JFK quiere suceder a Hillary

Después de luchar la mayor parte de su vida para ocultar la luz que heredó como la hija de una dinastía política estadounidense llamada Camelot, Caroline Kennedy decidió tratar activamente de ser seleccionada para cubrir en el Senado de Estados Unidos la banca por Nueva York que dejará vacante en enero Hillary Rodham Clinton, cuando asuma como secretaria de Estado.
Mientras que el nombre de Caroline Kennedy, la hija del asesinado presidente John F. Kennedy, circuló durante semanas como posible aspirante al asiento pronto vacante, muchos imaginaron que su pasado apego a la vida tranquila y a la privacidad triunfarían sobre cualquier ambición política que tuviera. Que se haya decidido por la función pública –y una celebridad política– fue informado por The New York Times. El diario dijo que confiaría su decisión de conseguir el empleo en el Senado al gobernador de Nueva York, David Patterson, que es el responsable de buscar un sucesor para Clinton, quien fue nombrada por Barack Obama, el presidente electo, como su secretaria de Estado.

Su aspiración estará desbordada con simbolismo y nostalgia histórica. Su tío Robert F. Kennedy fue senador por Nueva York antes de buscar la presidencia de Estados Unidos, a la que no llegó por una bala asesina. También abre la perspectiva de que Nueva York estará perdiendo una figura femenina de considerable estatura en el Senado sólo para ser reemplazada por otra.

En el firmamento político de Nueva York hay algunos desencantados con la noticia. Entre aquellos que tienen algo que perder están los que esperan llamar la atención de Patterson y tomar el cargo, incluyendo al actual fiscal general del Estado, Andrew Cuomo, es el hijo de ex gobernador de Nueva York, Mario Cuomo, y otros menos conocidos congresistas de Nueva York.

También sonarán las campanas de alarma para Charles Schumer, quien como el más antiguo senador de Nueva York debió pasar años tratando de escapar a la sombra de una celebridad de un recién llegado de su estado. Su más ferviente esperanza era que ante la partida de Clinton volvería a atraer el tipo de atención de los medios que es suya por derecho propio. Eso puede no suceder si Kennedy se escurre en la oficina de al lado. Durante la mayor parte de su vida adulta, Caroline Kennedy, de 51 años, se ocupó de criar su propia familia y de dirigir varias causas filantrópicas e instituciones asociadas a su familia, especialmente la John F. Kennedy Library, en Boston. Sin embargo, este verano tuvo un manto abiertamente político cuando Obama la nombró en su panel, vetando a posibles candidatos para el lugar de compañero de fórmula.

Desde hace mucho tiempo residente en el Upper East Side de Manhattan, el rol de Kennedy en la campaña de Obama pareció menos sorprendente después de que su tío, el senador Teddy Kennedy, dio un paso adelante en un momento crucial en las primarias para apoyar a Obama sobre Clinton. Después, cuando estuvo enfermo con un tumor cerebral, su sobrina tuvo un lugar privilegiado en la convención demócrata de Denver para rendirle tributo –un discurso que terminó, inesperadamente, cuando el llamado León del Senado subió al escenario–. Ahora, si Patterson quiere, ella podría unirse a su tío apareciendo a trabajar en el Capitolio.

El gobernador tiene el poder de llenar la banca durante dos años hasta el final de 2010, cuando los votantes tendrán la próxima oportunidad de hacer su propia elección.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

Comentá la nota