Hielo del Glaciar en la calle Florida

Hielo del Glaciar en la calle Florida
Expusieron trozos del Perito Moreno, que fueron traídos en camión. Hubo muchos curiosos.
Los chicos tocaban y se quedaban a disfrutarlo un ratito, dejando resbalar sus manos por la superficie helada. Los más grandes miraban con extrañeza desde más lejos. "Está para poner a enfriar un par de bebidas y quedarse a tomar solcito acá. ¿O no?", tentaba un joven a su compañera de oficina.

En Florida y Marcelo T. de Alvear, donde la peatonal se choca con la Plaza San Martín, porteños y turistas se sorprendieron ayer con el inusual espectáculo de una estructura llena de trozos de hielo del Glaciar Perito Moreno.

Fue la única ocasión para verlos, porque se espera que para hoy todo haya quedado reducido a agua, especialmente por el veranito inesperado que se apoderó en estos días del clima de Buenos Aires.

La organización de la propuesta estuvo a cargo de la secretaría de Turismo de El Calafate -donde tiene una casa y un hotel el matrimonio Kirchner- y el gobierno de Santa Cruz para promocionar la temporada turística de invierno.

Para la ocasión, los patagónicos no se privaron de casi nada. Buzos de la Prefectura trabajaron durante dos días en medio del viento y del frío del Parque Nacional Los Glaciares, para extraer 20 toneladas de hielo. La secretaria de Turismo de El Calafate, Ana María Ianni, se preocupó por aclarar que los bloques que llegaron a Buenos Aires se habían desprendido naturalmente del Glaciar y que todo fue autorizado por la Administración de Parques Nacionales.

Una vez en tierra firme, el hielo fue cargado en un camión de 4 metros de alto y casi 20 de largo, 15 de ellos correspondientes al acoplado, con una cámara frigorífica, a casi 15 grados bajo cero.

Los bloques de hielo, finalmente, recorrieron en tres días y medio los cerca de 3.000 kilómetros que separan el Glaciar de la esquina de Florida y Marcelo T. de Alvear, adonde llegaron ayer al mediodía. Los bajaron con autoelevadores.

Detrás del hielo, una pantalla gigante mostraba imágenes del rompimiento del Glaciar. Cada vez que ese fenómeno se da, produce un aluvión de turistas, que asisten al que se considera uno de los espectáculos naturales más conmovedores del mundo. En 2008 se dio justamente en invierno, lo que no es común.

Como El Calafate tiene fama de lugar caro para los argentinos, ayer, en medio de la crisis económica global, se presentó una campaña promocional de descuentos y beneficios que -según se informó- incluirá este invierno a más de 200 comercios, locales gastronómicos, empresas de excursiones y hoteles.

Comentá la nota