La herramienta tributaria.

El aumento de la presión impositiva es un mecanismo posible, pero también recesivo.
Una parte de las esperanzas del Gobierno están puestas en el blanqueo impositivo, increíblemente generoso. Tal vez pasada esa ocasión, la búsqueda de fondos no declarados aumentarán drásticamente su intensidad.

Pero hay algunos mecanismos impositivos que ya fueron desplegados. Por ejemplo, es verdad que a una parte de los asalariados se los beneficio con una importante moderación de la presión de ganancias por la eliminación de la "tablita de Machinea". Pero, por otro lado y en parte a los mismos sectores, se les hizo un aumento de las tarifas de gas y electricidad que probablemente a muchos les lleve todo lo que les devolvieron.

También hay un incremento constante del haber máximo sujeto a aportes, que va sobre el mismo sector. El mayor incremento de las boletas de gas se verán en los meses posteriores al comicio y apunta a reducir el gasto del Estado para compensar los precios de importación de combustibles, como el gas boliviano.

Con recesión, seguramente se necesitarán menores importaciones. Y si el invierno es moderado, probablemente tampoco crezca mucho el consumo domiciliario. Pero los clientes igual pagarán mucho más. Ocurre que se les creó una nueva categoría tarifaria en base a lo que consumieron el año pasado, cuando el fluido era mucho más barato. Y ahora, aunque consuman menos, pagarán mucho más. Y si el consumo promedio es más bajo, las importaciones tal vez sean menores y al fondo para importación tal vez le sobre dinero. No hay que ser demasiado suspicaz para saber que si eso pasa poco tardará el tesoro en emitir una letra para capturar esos fondos. O un pagaré sin intereses.

El cambio de fecha de las elecciones también hará que las facturas más caras de gas, por ejemplo, lleguen a los domicilios después de que haya ocurrido la votación. Los meses más fríos son junio y julio, de manera que las facturas, que pueden llegar a ser hasta el quíntuple de lo que pagó en el mismo período del año anterior, llegarán en agosto, septiembre y octubre, ya que los cobros son bimestrales.

Con el cronograma electoral original, la mayoría de los consumidores de gas natural habrían recibido esos incrementos antes de pasar por el cuarto oscuro.

El tema está complicando también a algunos gobernadores. El impopular mandatario mendocino Celso Jaque, por ejemplo, está ahora en una encrucijada que le plantea la oposición por haber dispuesto un incremento del costo del servicio eléctrico por decreto. Que lo haya hecho antes de la elección muestra a las claras la débil situación de las arcas de la jurisdicción.

Datos esclarecedores

En medio de este contexto parece más que improbable que el Gobierno disponga una baja de las retenciones a las exportaciones agropecuarias para descomprimir la situación con el campo.

También quedan a las claras las dificultades para realizar un verdadero acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Si la Argentina lo hiciera, obtendría financiamiento adicional. Pero además de terminar con la vergüenza de las estadísticas públicas falsificadas, debería hacer alguna suerte de regularización de la deuda con el Club de París y hacer algo parecido con los tenedores de bonos que no aceptaron la primera oferta por la deuda en cesación de pagos. Todo ello no haría más que aumentar el costo del servicio de la deuda y llevaría a nuevas restricciones.

En cambio, queda más que claro como mientras el Gobierno se empecina en impedir otras clases de incrementos de precios que beneficien a, por ejemplo, los productores agropecuarios, no sólo consiente, sino que además hasta aparentemente alienta el de los cigarrillos, puesto que obtiene de allí una suba de la recaudación impositiva.

Parece no quedar ninguna duda de que luego de la elección hará falta un importante acuerdo político si se quiere enfrentar la situación de manera razonable. Parecen difíciles de satisfacer los justos reclamos de aumentos salariales de amplios sectores de servidores públicos, incluso en áreas que requieren urgentemente ser reforzadas, como salud, educación y seguridad.

Un escenario de dudas de la capacidad de pago de la deuda de parte de la Argentina, como el que está instalado, no sólo retacea el financiamiento voluntario hasta hacerlo desaparecer. También encarece el crédito al sector privado o lo reduce a la mínima expresión a veces incluso, como está pasando, por falta de demanda. Todo ello sólo prorroga la recesión y mantiene baja la recaudación.

Comentá la nota