El hermético entorno que acompaña a Reutemann en su plan presidencial

El hermético entorno que acompaña a Reutemann en su plan presidencial
Su esposa, su hija, un ex ministro de la dictadura, unos primos vinculados al negocio del juego, un oscuro asesor en materia de seguridad, todos ellos forman parte del desconocido mundo del senador. El episodio Latorre reveló los códigos de lealtad y bajo perfil imprescindibles para mantenerse en el entorno del Lole, un presidenciable aún enigmático.
La ruptura con la senadora Roxana Latorre, el insólito exabrupto sobre el lugar al que podría ir a parar su candidatura y la incomodidad visible que le generó la presión duhaldista para que no demore un pronunciamiento sobre su postulación presidencial, volvieron a dejar al descubierto el indescifrable modo que tiene Carlos Reutemann de hacer política. Poco se sabe de cómo piensa, quiénes son sus principales espadas y cómo prevé encarar el largo recorrido hasta 2011, un objetivo que quienes más lo conocen aseguran que sigue vigente. La persistente ebullición en que se encuentra el peronismo santafesino parece certificarlo.

Un ex funcionario que participó en sus dos gobiernos en la provincia de Santa Fe, entre 1991-95 y 1999-2003, trazó un revelador paralelo entre el Reutemann político y el corredor de Fórmula 1. "Al Lole no le gusta dar órdenes, sino que cada uno de los que están cerca de él cumpla con lo que tenga que hacer. Un piloto tiene que confiar que su equipo va a responderle sin que él tenga que explicarles a cada uno de los técnicos lo que tiene que hacer".

Cuando tiene un asunto que resolver, Reutemann no sólo escucha a sus asesores sino que además convoca a los principales especialistas externos del área. "Se apoya mucho en instituciones intermedias no vinculadas a los partidos. Después de la inundación de 2003, para hacer el relevamiento de daños en la infraestructura convocó a la CEPAL", recuerda la fuente. Otro ex funcionario, joven alfil de "Lole" que hoy ocupa un cargo en un municipio clave de Santa Fe, reconoce que "confía mucho en Cáritas, una institución que a sus ojos es confiable y efectiva". Hijo y nieto de desarrollistas, y educado en un rígido colegio marista, no es de extrañar que Reutemann prefiera el respaldo de una institución de impronta cristiana. Otra institución tradicional que tiene en alta consideración, según cuentan estos asesores, es el Ejército. "Reutemann comprobó de primera mano la eficacia del trabajo logístico de las Fuerzas Armadas durante la inundación de 2003."

Leales compañeros. Su entorno coincide en que "lealtad" y "perfil bajo" son los conceptos clave para comprender a Reutemann. A partir de ella, el senador establece códigos implícitos, cuya violación significan un pasaporte al destierro. Latorre puede dar cuenta de ello (ver recuadro). Por eso el entorno reutemannista es desconocida para la mayoría de la opinión pública y sólo responde a las iniciativas del jefe.

En su condición de hombre reservado, no es de extrañar que encuentre en su familia los más cercanos e influyentes asesores. María Verónica Ghino, la segunda y actual esposa del corredor, es su principal respaldo tanto emocional como político. Tiene casi la misma edad de su hija mayor, Cora, quien también desde 2006 participa activamente como consejera de su padre. Las sugerencias de las dos mujeres han sido de vital importancia en la decisión de plantear la carrera para 2011.

Pero no son los únicos familiares que han influido. En Santa Fe se habla mucho de "la banda de los primos", integrada por Julio Gutiérrez, pariente de "Mimicha" y ex diputado provincial y funcionario del Banco Central con Kirchner. Pero los más controvertidos de este grupo son los hermanos Mario y Julio Esquivel, encargados de llevar todos los temas relacionados con el juego en la provincia y vinculados a la empresa del rubro Bolt. Julio incluso fue gestor de la ley de casinos y director de Loterías.

Otro hombre controvertido del entorno es Enrique Alvarez, quien se encarga de todas las cuestiones vinculadas con seguridad y operaciones de distinto calibre. Fue subsecretario del área en la segunda gobernación del Lole y es sindicado como quien ordenó la represión que en diciembre de 2001 dejó siete muertos en Santa Fe.

Dentro del grupo conocido como "los santafesinos" se destaca Juan Carlos Mercier, quizá uno de los referentes de mayor peso específico dentro del reutemannismo. Fue el primero en hablar de una posible candidatura a la Presidencia. Fue ministro de Hacienda en los dos gobiernos de Reutemann, pero carga con la mochila de haber ocupado el mismo cargo durante la dictadura militar. Es el principal referente en materia económica y adhiere al liberalismo que Reutemann profesa.

Este grupo se complementa con María del Carmen Alarcón –ahora funcionaria K pero sin condena de Reutemann–, Alberto Hammerly (falleció el año pasado) y Jorge Giorgetti, un histórico reutemannista, que fue funcionario y que hoy colabora desde las sombras.

Otro subgrupo es el de "los rosarinos", de donde provienen la malograda Latorre, el ex ministro de Educación Daniel Germano y Carlos Carranza, recientemente electo diputado. Carranza se convirtió en un hombre influyente, primero al frente del Consejo de la Magistratura y luego como ministro de Gobierno. Su especialización en asuntos legislativos fue vital para el Reutemann senador. Por eso es que desde su primer día en la Cámara alta, Reutemann lo nombró jefe de asesores, un cargo que sus aliados interpretan como una posible Jefatura de Gabinete en caso de que Lole llegue al sillón de Rivadavia.

Otras figuras importantes son Ricardo Spinozzi, quien el año pasado fue ungido como presidente del Partido Justicialista santafesino y se transformó en su principal operador en el territorio; Edelso Gunzinger, un empresario inmobiliario que es una voz clave en los asuntos empresariales; y Juan Carlos Forconi, que es quien garantiza el respaldo de Jorge Obeid, el otro líder en la interna del PJ.

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