Los hermanos Quiroga administran 18 comedores

Los detenidos punteros políticos alimentarían a unos 2.700 niños del Gran San Miguel de Tucumán, según las vecinas que trabajan con ellos.
"Queremos saber por qué los tienen detenidos. La madre de ellos está enferma y no tiene quién la cuide. Estamos parados con los comedores, por culpa de esta situación". Con estas palabras, una treintena de personas, en su mayoría mujeres, se apostaron en la vereda de la sede del fuero penal de tribunales (avenida Sarmiento al 400), para apoyar a Amelia Herrera y los hermanos Manuel y Guillermo Quiroga, quienes debían prestar declaración ante el fiscal de feria Carlos Sale, por la denuncia formulada por Verónica Pedernera, quien acusó a Herrera y a Manuel Quiroga, de haberles sustraído la tarjeta de débito del plan "Argentina Trabaja". Tras los allanamientos realizados a primera hora del viernes, quedó detenido Guillermo Quiroga, por acumulación de armas de guerra.

Las mujeres explicaron que, por la detención de los Quiroga, no pueden atender a miles de niños. "Hay varios chicos que no comen por culpa de la persona que hizo la denuncia. Son 18 los comedores que están parados", dijo Dominga Pérez, quien vive en Alderetes.

Según la mujer, en cada uno de esos lugares se alimentan unos 150 niños. "Están en distintas zonas de la provincia: en Banda del Río Salí, en Alderetes y en la Capital", comentó. El abogado defensor de los Quiroga, Jorge Fernando Pabón, confirmó a este diario que sus defendidos administran esa cantidad de comedores en el Gran San Miguel de Tucumán.

Esto equivale a que son 2.700, aproximadamente, los beneficiarios de la tarea asistencial que llevan adelante los denunciados punteros políticos.

Otras vecinas confirmaron que los detenidos tienen una activa participación en la organización de estos centros de alimentación. "Ellos son el nexo, los que consiguen la mercadería para que podamos cocinar. Por eso a esta situación la vivimos mal: nos están arruinando mucho. El Gobierno tiene que dar una solución", se lamentó Fátima Villagra, también de Alderetes. Las manifestantes, paralelamente, opinaron que detrás de las detenciones se esconderían segundas intenciones. "Aquí hay una persecución política. Quieren ponerlos a ellos como ejemplo", afirmó Liliana Leal.

Tampoco escapó a las mujeres la denuncia realizada por Pedernera, a quien acusaron de faltar a la verdad. "Una persona sin pruebas es la que hizo la denuncia. Capaz que vendió la tarjeta y, ahora, dice que se la quitaron. Que dé la cara y diga quién le sacó la tarjeta; que diga la verdad. A la Amelia (sic) no le encontraron nada", gritaba Cyntia Arroyo, quien vive en la capital.

Como se recordará, Pedernera se presentó el jueves pasado ante la comisaría 11ª y denunció que Herrera le quitó el "plástico", que le fue entregado en el marco del programa "Argentina trabaja", para acceder a su remuneración. El fiscal de feria inició una causa que derivó en tres allanamientos, en los cuales se incautaron de armas y municiones de grueso calibre, de dinero y de papeles que certifican la extracción de efectivo de distintas cuentas bancarias.

El viernes, Pedernera ratificó su denuncia ante Sale. Luego declaró otra mujer -cuyo nombre no se dio a conocer-, quien habría indicado que vivió una situación similar a la de Pedernera, con la excepción de que ella no accedió a entregar la tarjeta al puntero. Debido a esto, los investigadores la consideran una testigo y no una víctima.

Por último, una tercera mujer (cuyos datos también se reservan) radicó otra denuncia: también se acusa a los Quiroga de haber querido retenerle su tarjeta de débito.

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