HERMANA DEL DIPUTADO BALADRóN Y PAREJA DEL EX MINISTRO GAZIA Cristina Baladrón, una jueza que acumula fallos cuestionados

Encerrada: la jueza Baladrón no atiende a la prensa. De esta manera no brinda explicaciones públicas de sus resoluciones, ni la prensa puede conocer sus decisiones que están fuertemente cuestionadas. El despacho de la jueza, dicen, es su refugio.
María Cristina Baladrón, sostenida por el poder en su camino a jueza de Menores, acumula un rosario de fallos reñidos con el sentido común. El caso de la familia Carro es una más de sus intervenciones polémicas, aunque tal vez el más brutal de su aplicación galvanizada de la letra jurídica alejada de la justicia. Otro caso grave reciente es la muerte de la pequeña Natalí, donde a pesar de las advertencias e informes del personal de Salud sobre el riesgo que representaba el padre, no aplicó la exclusión del hogar.

Para hablar de María Cristina Baladrón es ineludible señalar que se trata de la hermana de Manuel Justo Baladrón, hoy diputado nacional del PJ y ex vicegobernador de Rubén Marín. También fue ministro de Justicia en el año 1973.

Y actualmente, Cristina Baladrón es pareja del ex ministro Rodolfo Gazia. Al momento de ser propuesta por el ex gobernador Carlos Verna, Gazia era ministro. Además, es prima del ex intendente y ex ministro Juan Carlos Tierno.

Fallos escandalosos

Baladrón emitió a principios de un año un fallo en una demanda de filiación, en el que obligó a pagar los exámenes de ADN del supuesto padre y del niño, a la madre que hizo la demanda. El caso lo reveló públicamente Rita Soublé, periodista y madre soltera, quien después de 9 años inició una demanda por filiación ante la negativa de asumir la paternidad del padre del menor.

La jueza Baladrón también le rechazó la demanda por “daños y perjuicios” que realizó contra el padre, una vez establecida la paternidad. Consideró que fue culpa de la madre, que no hizo la denuncia contra él en el período de tres meses que establece la ley. La jueza desconoció todas las pruebas aportadas por la madre, de testimonios de amigos comunes de la pareja, que revelaron la actitud evasiva del padre. Y como ese padre pidió litigar sin gastos (es empleado público y veterinario, con actividad privada) cargó los gastos sobre la madre. Para Cristina Baladrón ese fallo fue justicia.

El caso Purreta

También la jueza Cristina Baladrón intervino pocas semanas antes de la desaparición de Andrea López, el 9 de febrero de 2004. Fue en su carácter de defensora.

Andrea López llegó al Hospital Lucio Molas con graves lesiones. “Apareció toda golpeada. Y tuvo que intervenir la justicia, por lo que decía la ley de Violencia”, dijo una fuente de Mujeres por la Solidaridad, que conoce el caso.

Así, Andrea López y Víctor Purreta tuvieron una audiencia de conciliación. Todavía las audiencias de conciliación se hacían en forma conjunta. En esa oportunidad, Cristina Baladrón no ayudó mucho a Andrea López, cuyo testimonio no se sostuvo y terminó sin complicaciones para Purreta.

Es decir, que Baladrón no advirtió la gravedad del caso. Unos tres meses después, Andrea López desapareció: el último rastro de ella es mientras compartía la casa con su pareja y proxeneta, el boxeador Víctor Purreta.

El caso Natalí

Otra de las intervenciones de Cristina Baladrón que terminaron en tragedia es el caso de Natalí, la pequeña que fue asesinada por su padre en Villa Germinal.

El personal de Salud advirtió en forma reiterada al juzgado de Menores y a los servicios de Violencia que Arturo Castillo representaba un peligro para su familia. Y que su esposa, Stella Maris Batalla y su beba, de un año y dos meses, corrían peligro.

Pero la jueza Cristina Baladrón ordenó la restitución de Castillo al hogar porque era el “sostén de familia”. En realidad, es una visión patriarcal que la jueza reitera -según las fuentes consultadas en la problemática-, ya que quien tenía trabajo era la madre, Stella Batalla, mientras Castillo (desocupado) se quedaba en la casa con la beba. En esa circunstancia el padre le provocó golpes a la menor que determinaron su muerte el 14 de agosto de 2008.

Secuestro

de menores

Otro caso en que intervino la jueza Cristina Baladrón fue el caso de intento de secuestro o reclutamiento de dos adolescentes de 13 y 14 años por parte de una red.

Las menores se fueron de la casa los primeros días de agosto de 2006. Y estuvieron 23 días desaparecidas. Fueron halladas en un cabaret de General Villegas y se comprobó que estuvieron por la provincia de Santa Fe.

El abogado Eduardo Fernández denunció esa vez la inacción de Baladrón. La jueza, por la vigencia de la ley de creación del Registro Nacional de Personas Menores Extraviadas, debió reportar las desapariciones. Pero la causa quedó caratulada como fuga de hogar. Esto permite después cerrar la causa rápidamente y no trabajar en la investigación.

Fernández reveló que “las chicas estuvieron en Córdoba, Mendoza y fueron encontradas en provincia de Buenos Aires. Por eso, como la Justicia pampeana no investiga nada, lo haremos en la Justicia Federal”.

Consideró en esa oportunidad que “hay mucho por investigar. Una de las menores habría tenido relaciones con un joven de 21 años en Villegas. Y hay que establecer claramente las condiciones de esa situación”. Recordó que, si un mayor tiene relaciones con una menor, hay un delito de estupro.

También se debía investigar si hubo corrupción de menores. El joven que estuvo con las menores en General Villegas llamó al hermano de una de ellas, un chico de 18 años que vive en Coronel Suárez: le propuso pasarlo a buscar y viajar a Santa Rosa para nuevamente llevar a la adolescente de 14 años.

Una vez que regresaron las menores (el 31 de agosto fueron halladas en General Villegas después de 23 días sin encontrarlas), el abogado pidió ante el Juzgado del Menor la realización de un examen de profilaxis postexposición. La jueza Cristina Baladrón ya había cerrado la causa.

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