Por la herencia de 2001, en la Argentina los chicos ahorran más que en otros países.

Desde 2002, el dinero de los hogares se maneja estratégicamente: se analiza cada compra con cuidado, hasta la de los pequeños montos. Celulares, consolas de videojuegos y reproductores de música están en el top ten de los objetivos de compra de los niños con lo que guardan en la alcancía. Mientras que en otros países de la región los montos acumulados se redujeron 10%, en la Argentina siguieron aumentando. Tienen menos poder de decisión de marcas.
Para comprarse videojuegos o para grandes proyectos; en forma de pequeños "vueltos" o en sumas pautadas que les dan sus padres, los niños argentinos ahorran más que el resto de los chicos de toda Latinoamérica. Además, se percibe una disminución del 10% en el ahorro en el último quinquenio en todos los países de la región con excepción de Argentina donde se mantiene estable desde el año 2001.

El estudio Kiddo’s, desarrollado por la consultora Markwald, La Madrid y Asociados, ofrece una radiografía del consumo y el ahorro en la niñez, a través de entrevistas personales a 6 mil niños de Argentina, Brasil, México, Colombia y Venezuela.

48% de los niños afirmó tener ahorros. Los argentinos superan cómodos a la media, con un 63 por ciento.

¿Acaso ya tienen una conciencia preparada para tiempos de bolsillos flacos? "Algo de eso hay. La crisis caló hondo en las costumbres de ahorro de adultos y niños", aseguró Mónica La Madrid, encargada del estudio.

Antes de la crisis de 2001 en Argentina, la proporción de ahorristas era mucho menor (un 46%), pero a partir de ese momento, siempre el porcentaje fue del 60% o superior.

"Desde 2002, el dinero en casa se maneja de otra manera y eso se habló siempre con los chicos. Se cuidan los pequeños montos, se analizan los gastos y se priorizan compras, y en la medida de lo posible, ahorramos para darnos algún gusto", cuenta Gabriela Tomassoni, mamá de cuatro niños de entre 6 y 14 años.

La Madrid agregó que desde esa época los padres empezaron a pedir una "prueba de interés serio" cuando los chicos pedían algo, y ésta consistía en que ahorrasen antes de pensar en una compra.

El estudio revela además que los padres argentinos tienen, respecto al manejo de dinero por parte de los hijos, una actitud mucho más estricta que la de los otros países: "Les dan menos dinero, los montos no son demasiado diferentes según el poder adquisitivo del hogar, los consultan menos por compras no infantiles, tienen menos poder de decisión de marcas de alimentos y bebidas y también fomentan el ahorro", describe La Madrid.

Otra particularidad es que, en los proyectos importantes, los chicos comienzan a ahorrar y los padres terminan ayudándolos.

Casi la mitad de los niños ahorran, pero 45% de ellos no sabe cuántos billetes "alimentan su chanchito". Esto se debe a las dificultades de los pequeños para acordarse los montos que pueden no tener a la vista y, principalmente, a que muchos ahorran en alcancías que no pueden abrirse.

El 65% que sí sabe disponía de US$ 22, en promedio, al momento de la consulta. Casi 30% es para comprar "chiches tecnológicos": consolas de juegos, celulares, videojuegos, mp3 y computadoras, son los más nombrados. En segundo lugar, les dan importancia a la ropa y a los juguetes. La bicicleta está en los últimos lugares.

Los montos que los chicos reciben aumentaron en el tiempo. En el 2004 recibían en promedio US$ 2,67 por semana, mientras que en 2008, la suma ascendió a US$ 4,60 en promedio.

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