LOS HECHOS DEL AÑO Del adiós de Basile...

La Selección. La experiencia y los dotes de motivador no le alcanzaron al Coco. Lo sucede Diego, una gloria como jugador, una incógnita como DT
Una pena. La posibilidad de tomarse revancha en Sudáfrica 2010 de lo que ocurrió en Estados Unidos en 1994 se ahogó a mitad de camino. Se merecía Basile esa revancha, claro que se lo merecía. No supo. O no pudo.

A dos años redondos del debut (0-3) con Brasil en la inauguración del Emirates Stadium londinense, dijo basta. Y recién dos meses después declaró que "se perdió la mística" y que "los jugadores venían para cumplir". Julio Grondona y Diego Maradona salieron prestamente a responderle. Sin embargo, aquellas palabras de Basile no merecían semejante vehemencia. Más que un pase de factura eran una descripción del escenario reservado a cualquier entrenador de selecciones sudamericanas. Cuando le preguntaron sobre las verdaderas razones de su alejamiento, prefirió mantenerlas en la intimidad. Entonces, volvió a permitir las especulaciones.

Lo que no admite especulación es lo evidente: En la Copa América de 2007 hubo una fase de clasificación brillante y una caída sin atenuantes con Brasil (0-3) en la final de Maracaibo. En 2008, de 18 puntos en disputa por las Eliminatorias, la Selección ganó 7.

En Venezuela se vio el mejor juego de la Argentina. Y la mejor convivencia del grupo y su relación con la prensa y con el público, aún tras la dolorosa derrota con Brasil. Luego sólo hubo crispación y enojo del técnico cada vez que debía comparecer ante los cronistas. Y signos irrefutables de que adentro, algo se había roto. El abrazo de todo el grupo a Heinze en Lima después de haber sido borrado (con todo el derecho que le asiste a un DT) en el entretiempo del partido anterior ante Paraguay, es la foto del cuadro de la situación.

¿No supo enderezar el barco Basile? Extraño para un motivador como él. El equipo le rindió cuando pudo entrenarlo con continuidad, cómo él quería y reclamaba (como haría cualquier DT). Precisamente por eso no es admisible que se justifique una eventual derrota por el modo en que los jugadores se levantan de la cama.

¿No pudo? No pudo en los términos que creyó que se trabajaba en una Selección en el siglo XXI. Pidió armar una "selección local", los clubes le retacearon los jugadores, no hubo apoyo firme desde la AFA y él no se plantó. También es cierto que declinó dirigir la Sub 23 porque "yo dirijo profesionales" y se privó del oro olímpico con jugadores que ya eran súperporsionales (Agüero, Messi, Mascherano, etc), casi todos de equipos europeos. Mientras Argentina estaba en Beijing, él dirigía a los "mayores" en un amistoso en Bielorrusia. En todo caso, Basile midió mal cuáles eran las reglas de juego en el nuevo milenio.

Quedan otras subjetividades, ya no de los datos, sino de las sensaciones. Ese "vos sos contra" parece aplicable a todo aquel que no perteneció al cuerpo técnico. Como si una conspiración mundial hubiera socavado los cimientos en los que buscaba edificar su revancha mundialista. Desde luego, no fue así. A Basile no lo echó nadie. Ni siquiera esas presuntas diferencias generacionales con sus jugadores que, si existieron, su autoridad debió ponerlas en caja.

Basile es pasado cuando pudo futuro. Lo decidió él. Porque no supo o porque no pudo estar a la altura de las circunstancias. Y es una pena.

Comentá la nota