"Hasta el martes".

VELEZ 2 - BOCA 0: Ischia dirige las últimas cuatro fechas y se va. Luego del 0-2, llegó a un acuerdo con la CD, que le va a pagar todo el contrato.
"¿Para qué voy a hablar si pienso lo mismo que dije el viernes?". Carlos Ischia fue clarito, en el vestuario visitante de Vélez, cuando un allegado le preguntó si iba a realizar declaraciones ante la prensa. El técnico no habló públicamente pero con esa frase dijo mucho. Porque más allá del 0-2, mantuvo su postura de no irse. Tan firme fue su posición que los jugadores, ahí mismo, escucharon de su boca el "hasta el martes a las 10". ¿Acaso no era con Vélez su último partido como entrenador de Boca? Ese era el deseo de los dirigentes y así se lo hicieron saber en la charla que tuvieron con él el sábado por la noche en la concentración. Pero ayer mismo, cuando el plantel ingresaba al vestuario tras la derrota, el presidente Ameal y algunos dirigentes más (London y Beraldi) llegaron a un acuerdo con el DT: que dirija las cuatro fechas que quedan de este Clausura para que su salida no sea tan desprolija. "Ischia renunció, pero nos dijo que quiere quedarse hasta junio para no dejar solos a los jugadores", declaró anoche Ameal, luego de una cumbre dirigencial en un restaurant del barrio de Saavedra (participaron London, Crespi, Zemborain, Palmieri, Ahumada, Mechetti, Aguas, Martucci, Ríos y Cobián). Sí, allí fue donde se cocinó esa frase...

En la cancha de Vélez, como en la concentración de Boca, los técnicos se encontraron con la intransigencia de Ischia. Al DT le pidieron un paso al costado. "Un acto de grandeza", dijeron. No lo pudieron convencer. Molesto por sentirse sin apoyo, el Pelado se aferró a su cargo y lanzó la amenaza: "No voy a renunciar". Eso generó más bronca en una CD que no quería asumir el costo de finalizar antes de tiempo el vínculo de un técnico, para continuar con una tradición que tuvo el club desde hace unos diez años. Incluso, hasta le aseguraron que si daba un paso al costado, igual cobraría los 400.000 dólares que se le debe de su contrato, que vence el 31 de diciembre. "La plata no es una traba", contó el presidente. Como se encontraron con un "no" rotundo, se programó una reunión de Comisión Directiva, para mañana, con el claro objetivo de tratar el despido del entrenador.

Sin embargo, fueron las palabras de Carlos Bianchi las que hicieron reflexionar a Ameal y Cía. El manager, quien había decidido no meterse en este asunto, aconsejó buscar un consenso. El no quería despedir a Ischia y, de hecho, no lo hizo ni lo hará. Pero como se encontró con la fuerte decisión dirigencial de prescindir del DT, se abrió no sin antes pedir un acuerdo entre las partes. Como si fuera un divorcio de común acuerdo.

Ameal entró al vestuario visitante de Vélez minutos antes del pitazo final. El resultado adverso hizo creer a los dirigentes que Ischia cambiaría de opinión. Se jugaron esa última carta. Pero el Pelado no se fue al mazo. Ahí, acordaron algo que no se había hablado la noche del sábado: Ischia dirigirá las cuatro fechas restantes y dejará de ser el entrenador. Boca se compromete, a su vez, a abonarle lo que resta de su contrato. Y se fijó una cláusula tácita que seguramente será documentada en estos días: si el técnico consigue trabajo antes de diciembre por una cifra superior a la deuda, dejarán de pagarle. Y si es menor, pondrán la diferencia

No era, evidentemente, lo que querían los dirigentes. De hecho, ya se imaginaban la práctica de mañana sin Ischia (ni siquiera para despedirse del plantel) y con el Chueco Abel Alves, actual DT de la Reserva, haciéndose cargo del equipo de acá al final de este campeonato. El Pelado, entonces, terminará dirigiendo este Clausura. "Hasta el martes...".

Comentá la nota