Hasta junio, el gasto público se concentrará en obras electorales

El reparto de dinero a municipios, para obras pequeñas pero visibles, es la estrategia K para gastar con sentido electoral. La recaudación y el dinero de la Anses permiten tener caja
La política económica de los próximos meses será la clásica de un período preelectoral: gasto público concentrado en obras, para traccionar voluntades y votos. Esta es la decisión tomada al más alto nivel político, según confirmaron varias fuentes oficiales a El Cronista. "Estamos priorizando el trabajo con los intendentes, sin olvidarnos de los gobernadores. Ya pasó el tiempo de las promesas, ahora estamos abriendo la billetera", expresó un operador K.

"La inversión pública tiene un nivel de ejecución cercano al 95%, estamos cumpliendo el plan tal como dijimos", agregó un optimista funcionario del Ministerio de Planificación, que conduce Julio De Vido. "Tampoco queremos sobreejecutarnos, pero sí ir cumpliendo las metas previstas", agregó. Otro operador, en tanto, señaló que "vamos a gastar la plata en obras que se vean a corto plazo, antes que en los grandes proyectos. Esa será la tónica hasta el 28 de junio".

La novedad es que, más allá de la caída en el comercio exterior, la caja pública está en buena forma. El dinero que antes manejaban las AFJP es clave en este sentido, pero además la recaudación tuvo en marzo su mejor crecimiento interanual. El dato final será anunciado hoy por el titular de la Afip, Ricardo Echegaray, pero marcará una mejoría superior a la esperada (ver pág. 3).

Hasta en el Ministerio de Economía admiten que "plata hay, a veces falta instrumentar las obras concretas". Según fuentes de esa cartera, donde está la Oficina Nacional de Presupuesto, "hay fondos disponibles y la decisión de gastarlos, aunque a veces quizás falten los proyectos específicos". La excepción son las obras viales, pues la Dirección Nacional específica tiene expertise y los recursos humanos adecuados para que medie poco tiempo entre un anuncio de obra y su concreción.

La mayor debilidad, diagnostican en Economía, se ve en los municipios. "En muchos casos no tienen la fortaleza institucional necesaria para hacer rápido un proyecto. Es decir, la capacidad de precisarlo e instrumentarlo", comentaron en el Palacio de Hacienda. De todos modos, destacan que, "en algunos casos, lo solucionan mediante una buena interacción con Planificación".

La apuesta a la obra pública para intendentes, como herramienta electoral, tiene un buen ejemplo en Santa Fe. "Con $ 70 millones llegamos a 50 intendentes. Les damos las partidas y las administran ellos", contó un operador kirchnerista. "Las encuestas vienen mejorando, y además con un empate conservamos la mayoría legislativa. Si Néstor (Kirchner) entendiera la necesidad de no agredir, todo sería más fácil", agregó el vocero.

Las obras concedidas a los intendentes tienen, además del efecto puntual, la capacidad de solucionarles transitoriamente sus problemas de caja. Esto ocurre porque, de los trabajos ejecutados, muchos pueden hacerlo con su propio personal, y sus sueldos se incluyen en las partidas que llegan desde la Nación. "Nosotros le cubrimos todo el costo de las obras. Si algunas quieren hacerlas con sus empleados, pagarles con el dinero que les enviamos, y liberar parte de sus recursos, los intendentes pueden hacerlo sin problemas", contaron en la Casa Rosada.

"A veces los municipios funcionan como pymes ejecutoras de obra pública. Lo más importante es mantener el nivel de actividad y empleo, en las intendencias chicas eso es muy valorado, porque cada desocupado adicional impacta en todo el pueblo. Si le cubrimos la mano de obra y los materiales, tienen más dinero para hospitales y salas de atención primaria", apuntaron desde Planificación. Allí también consideran que, del megaplan de obras públicas anunciado en diciembre pasado, "la activa participación de los municipios es una de las novedades más importantes".

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