Hasta que el especialista le agarre la mano, tormentas

Hasta que el especialista le agarre la mano, tormentas
Este martes la sesión de recorte de las tasas exigirá de nuevo al deliberativo, y mucho. El eseverrismo no le encuentra la vuelta a las nuevas alianzas. Y no pudo frenar la avanzada opositora.
Este sábado, cinco buenas personas, honestas todas a carta cabal, salieron a meterse en un brete, y en público. Nadie puede dudar que hicieron lo que debían hacer, o lo que correspondía como estrategia defensiva. Que salga bien es otra cosa: todo indica que el bloque oficialista marcha a una sesión donde quedará bajo fuego cruzado, y el escudo jurídico con el que se han pertrechado, si es el mismo que mostraron hace un día en su propio bloque, no es inmune a las balas.

De aquí al martes, será cuesta arriba. La oposición avanza con un proyecto donde coincidirán en pedir 120 días de prórroga en la vigencia de la cláusula transitoria que regula los costos de las tasas por zona: en lugar de un único "mínimo" a pagar de 65 pesos, los opositores quieren extender "mínimos" más bajos, por zonas.

Ni bien el oficialismo habló de "ilegitimidad" algunos concejales como Gustavo Alvarez salieron a cruzarlos, asegurando que no existe ilegitimidad.

Es un hecho que no quieren adelantar en público ni en los medios lo que dirán el martes a las 20:00, pero se preparan para pegar duro.

Muy duro: directo al planteo del oficialismo desprovisto de mayoría, presidencia y tal vez de argumento para frenar una votación que, más allá de los contenidos justos o no justos, tiene un fuerte contenido de demostración de fuerza.

Ese capítulo hablará por sí mismo. El recinto, en lo que dure la sesión, en el marcador XX a XX que exponga al cierre de las votaciones, tanto contra tanto, estos contra estos, tanto de tasa, no podrá evitar el tono del tanteador.

Aún así, aunque sea un cierra de año muy malo para el eseverrismo, las connotaciones finales rebotan en un espacio más amplio, consecuencias de esta malaria en algunos casos. Correlatos en otras.

Con todo, lo más importante del fin de semana en la Sección no pasó en Olavarría sino en Bolívar, donde Unión-Pro quiere sustituir rápidamente a sus referentes tras la catástrofe del 28 de junio, aunque las razones fueron anteriores, y estuvieron más en el armado que en el recuento de boletas.

Unión-Pro, en condiciones normales, se quedaba con los tres senadores de la Séptima Sección. Pero con una torpeza tremenda "extravió" boletas en el cierre, y quedaron en al camino, solamente en Olavarría, dos colectoras que encabezan Julián Abad y Liliana Schwindt.

Un enorme volumen de votos de Abad se trasladó a Ernesto Cladera, a pesar del empresario, que trabajó activamente y bajo cuerda para Miguel Santellán. Otro tanto sucedió en otros puntos de la región, donde la mayor afinidad ideológica del votante de centroderecha se ligaba con los radicales del Acuerdo. Resultado: el Acuerdo se quedó con los tres senadores.

Ahora el macrismo y el denarvaísmo quieren lavar la vieja imagen y colocar nuevos referentes. Pero enfrente una importante interna.

El encuentro regional de Unión-Pro tuvo en Bolívar varias significaciones nuevas.

1) Instaló a Manuel Mosca como nuevo referente local, por encima de Ricardo Pagola, cabeza de lista legislativa que tuvo el duro traspié del 28 de junio y peleó en la Junta Electoral su banca contra la olavarriense María Isabel Gainza, aún después de muerto, en una gesta que emulaba al Cid Campeador pero que terminó como parodia clase B de Gilgamesh, el inmortal. Mosca tuvo innumerables carteles de "Manu concejal", aunque en el futuro, al retoño crecido del Mosca histórico le hará falta más que eso para encabezar la lista.

2) Sacó de la mesa de los discursos a Pagola, con quien ya nadie quiere sacarse muchas fotos, pero como se trata de política argentina bien puede resucitar en cualquier momento. Los que duden vean la historia reciente de Isidoro Laso.

3) Mostró que el nuevo armador de Unión denarvaísta en la Sección ya no es Alfredo Tati Meckievi sino Emilio Monzó, el ex ministro de Agricultura amiguísimo de José Eseverri, quien se vino hasta Muñoz a recorrer tallos arrasados por la tucura hace un año más o menos. Atento a este dato, lector, que marca dónde tiene aliados el Intendente.

4) Por más que este cronista preguntó a boca de jarro, nadie pudo derrotar la versión insistente, pegajosa y tonta en su verdad que marca que el eseverrismo tira y tira y tira lazos hacia la centroderecha de la región porque, como todos saben, ni él ni su grupo inmediato conocen hoy cuál es su futuro.

Sigamos esta línea de armado, que es la única que vincula lo local con lo regional y provincial. O nacional.

José Eseverri, a punto de confrontarse con un Concejo que quiere podarle las tasas, ya tiene a contactos cercanos (Monzó no sólo es armador denarvaísta: es disidente K) y en los próximos días, si nada cambia, tendrá una charla a solas con la diputada macrista Gladys González, la misma que desarrolló la operación local que lo dejó sin presidencia del Concejo.

¿Salta José? Difícil, pero sigue haciendo contactos que lo mantienen cerca de amigotes y posibles aliados, pero lo hacen poco confiable a los ojos del kirchnerismo más verticalista. Y lo paga en instancias cruciales, como la elección de presidente de Concejo.

¿Le importa a José? Debiera. En el armado de estructura, en el rosqueo, José no tiene competencia. Pero ese armado, y esa velocidad, debieran ya empezar a rendirle en estructuras de Gobierno local sólidas y fiables. Aunque más no sea para sacar ordenanzas claves.

Hoy, a este Concejo, no se le nota que detrás de la atribulada bancada del oficialismo hay un armador que en el Senado supo ser temible, y de quien hoy no se han visto las trazas locales.

Por eso, hasta que ese especialista le encuentre la vuelta al esquema local (como tan bien la conoce en la Séptima, Provincia y en la Nación), en el Concejo seguirán las tormentas.

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