Hasta Cardón se queja de las trabas a las importaciones

Hasta Cardón se queja de las trabas a las importaciones
La usan tanto Cristina Kirchner como Eduardo Buzzi. Gabo Nazar, su timonel, dice que si bien se avanzó todavía no hay un ambiente de negocios favorable. Sin embargo, no deja de tomar decisiones y se unió a la Secretaría de Turismo para colaborar con la estrategia "marca país". La crisis lo afectó más en la Patagonia que en calle Florida.
Luego de formalizar un convenio con el secretario de Turismo, Enrique Meyer, para colaborar en la estrategia comunicacional "marca país", Gabriel "Gabo" Nazar, fundador y presidente de Cardón, un sello que engloba tanto a locales de indumentaria informal como a emprendimientos gastronómicos y editoriales, se animó a reconocer que "todavía falta mucho para llegar a un clima de negocios favorable" y se quejó de dificultades para ingresar al país los pocos productos importados que comercializa.

—¿Cómo ve el clima de negocios?

—Lo veo todavía quieto. Esto no quiere decir que no sea un buen momento para tomar decisiones o identificar negocios. Nosotros vemos siempre una oportunidad donde otros ven un problema. Es una cuestión también de enfoque personal. Sin dudas, algunas cuestiones han mejorado, pero son insuficientes todavía. Sigue habiendo anuncios. Aparentemente, estaríamos encarrilándonos para tratar de entrar nuevamente en un esquema de financiamiento como país a nivel internacional. Si se produjera, sería muy bueno porque, automáticamente, generaría un proceso similar en el ámbito privado. De modo que tal vez estamos un poco mejor pero todavía falta mucho para llegar a un clima de negocios favorable y estimulador, sobre todo para la gente que toma decisiones de mayor peso.

—¿Cómo está evolucionando la demanda para Cardón?

—Estamos vendiendo 4-5% más que el año pasado en pesos y, si ajustamos por inflación, estamos en un año recesivo. Pero, como nosotros teníamos la expectativa de que iba a ser un año muy duro, lo que está ocurriendo no nos parece del todo malo porque preveíamos unas consecuencias peores de la crisis internacional en el consumo local.

—¿Qué zonas muestran un mayor debilitamiento de la demanda?

—Esta es una crisis rara en la forma en que está impactando en el país. Normalmente, los sectores más golpeados son el Conurbano y las regiones del norte y el litoral. Y este año, en esas regiones, estamos con unos niveles de actividad muy buenos, con crecimientos en unidades. Las regiones que están sufriendo son la Patagonia, sobre todo los lugares de turismo internacional como la precordillera o Península Valdés y, en menor medida, Ushuaia y los locales que están sobre la calle Florida o avenida Alvear y shoppings como el Abasto.

—¿Cuál es su opinión respecto de la aplicación de licencias no automáticas a los textiles?

—Más del 90% de lo que comercializamos es de producción nacional. Tenemos alguna dificultad para hacer entrar los pocos productos que importamos y que no se pueden producir en la Argentina de manera competitiva. Pero, aún lo que es de producción nacional, la inmensa mayoría tiene componentes o materias primas importados. La mayoría de las marcas, que no tienen como objetivo estratégico abastecerse de productos nacionales como nosotros, sufren problemas gravísimos. Siempre que se generaliza una medida, genera conflictos y perjudica a sectores que, como nosotros, están comprometidos con la producción nacional.

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