Harán exámenes para detectar dengue a cada toba que llegue a Rosario.

A partir de la señal de alerta que encendió el dengue, con 11 casos confirmados (9 en el Gran Rosario) y 22 bajo sospecha, los integrantes de la comunidad toba que residen en la ciudad y tienen vínculos familiares con Chaco estarán alertas. "Cada vez que llegue algún hermano de viaje, lo llevaremos al centro de salud para que se haga un chequeo", anunció ayer Oscar Talero, referente del centro cultural del lugar.
"Queremos integrarnos en la prevención", aseguró y explicó que ya tomaron contacto con el centro de salud Juana Azurduy (en el noroeste) para colaborar en la lucha contra el dengue. La zona es más vulnerable que otros sitios de la ciudad por el movimiento migratorio con Chaco, donde la enfermedad muestra su mayor expansión.

La preocupación de la comunidad toba del barrio Los Pumitas está en sintonía con las intervenciones que proyecta hacer en el lugar la Municipalidad. "El lunes habrá una reunión para definir actividades en las zonas de Rosario con mayor movimiento migratorio desde y hacia las provincias donde hay más incidencia de dengue", adelantó el secretario de Salud Pública de la Municipalidad, Luis Dimenza.

El alerta ante las migraciones internas fue encendida por el intendente Miguel Lifschitz, quien el jueves señaló: "El dengue es una preocupación, pero queremos ser responsables y anticiparnos, sobre todo porque las zonas endémicas como Chaco tienen relación migratoria con Rosario".

Un día después, su preocupación tuvo una buena respuesta entre los integrantes de la comunidad toba del barrio Los Pumitas, en el noroeste de la ciudad. "Ponemos en evidencia nuestra preocupación, esto desvela a nuestra comunidad y a toda la sociedad, y nosotros queremos ser útiles en todo", enunció Talero.

Mientras tanto, continúa la entrega de folletería sobre las medidas de prevención, única barrera contra el dengue, y en los centros de salud se agilizan las consultas que pueden tener relación con la enfermedad. "Se hace hincapié, se indaga, se profundiza ante cualquier sospecha", explicó Dimenza.

Vulnerables. El barrio Los Pumitas está ubicado en Cabal al 1400 bis, Empalme Graneros, sobre la orilla del arroyo Ludueña. Allí viven al menos 2 mil personas de la comunidad toba, además de "criollos, paraguayos y otras nacionalidades", comentó Talero. Desde el 2004 funciona en el lugar el centro cultural Qadhuagte, que en lengua aborigen significa base o cimiento.

En la zona abundan las necesidades y las familias sobreviven como pueden. Muchos de ellos llegaron desde el Chaco para buscar una salida a la pobreza estructural en distintos momentos migratorios. Pero según Talero, esa realidad se está modificando. "Ya no es como antes, que iban y venían en forma masiva, hay un cambio", sostuvo el hombre, portavoz del centro cultural que exhibe con orgullo dos metas cumplidas: una campaña de alfabetización a cargo de indígenas y una capacitación laboral para 22 personas.

Para Talero, la movilidad de los grupos que escapaban de la pobreza en otras provincias se está modificando en la comunidad de Los Pumitas. "Algún hermano viaja al Chaco, pero por alguna cuestión puntual, a visitar a un familiar o algo así, no es como antes que iban y venían", analizó.

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