Hantavirus: Temor y reclamos en la preiferia

En los últimos días hubo dos casos, uno de ellos fatal. La prevención, cuestionada

Su temor era la rata. Y la rata se la llevó". Lidia Encina se refiere a su prima Graciela, la última víctima fatal del hantavirus en La Plata, que contrajo la enfermedad en la zona de Colonia Urquiza y murió el martes 18 en el Hospital Alejandro Korn, de Melchor Romero. Graciela tenía 27 años, un marido y tres chicos, de entre 4 y 8 años. Tenía también ese miedo que ahora se replica potenciado entre los vecinos de esa zona semirrural de la periferia platense, donde proliferan los reclamos: Dicen que en la zona no se desratiza, que nadie se ocupa de la basura ni de los pastizales. Dicen que en el lugar, las ratas señorean. Y dicen algo que les preocupa todavía más: que no hay información, que nadie se acerca hasta sus casas para explicarles qué medidas tomar para prevenirse de una enfermedad que desembarcó en la región a fines de los '90 y llegó para quedarse. Hoy, el hantavirus provoca un promedio estabilizado en 26 casos anuales en toda la Provincia, según cifras oficiales. Esas mismas cifras indican que, entre 2003 y la actualidad se produjeron 23 casos confirmados en el Gran La Plata.

En este contexto, el testimonio de Lidia también apunta al sistema de salud: dice que su prima enferma hizo un largo recorrido por hospitales, clínicas y una unidad sanitaria antes de que se dispusiera su internación y le realizaran los análisis que confirmaron la presencia de la enfermedad. Y se pregunta qué hubiera pasado si ese diagnóstico hubiera llegado más temprano.

Su preocupación es compartida por otros vecinos de la zona que coinciden en subrayar que se sienten vulnerables. Las tareas de desratización y prevención anunciadas oficialmente tras el caso fatal no alcanzan a tranquilizarlos y muchos hasta empiezan a poner en la balanza la posibilidad de dejar el barrio.

"Hasta hace poco trabajaba en una quinta por 4,50 la hora. Pero vivíamos todos en condiciones muy precarias: éramos un montón compartiendo sólo dos baños y en casillas que se caían a pedazos, sin nada de higiene. Ahora dejé eso y estoy trabajando con changas. Si pudiera me iría del barrio, pero no tengo adonde ir", dice Lorenzo Aquino Benítez, uno de los vecinos de la zona donde se produjo el caso fatal.

LOS ULTIMOS CASOS

El caso de Graciela Encina no fue el único que se registró en los últimos días en el Gran La Plata. También resultó afectado un joven de 24 años, residente en Los Hornos, que ayer se recuperaba en el hospital de Melchor Romero.

Mientras tanto, las estadísticas oficiales indican que el número de casos de hantavirus confirmados es estable, muestran que se incrementan las notificaciones y que baja la tasa de mortalidad.

Entre 2002 y 2007 el promedio de casos anuales se estabilizó en 26. También destacan que hubo una reducción de casos en este año con relación al anterior.

Los mismos datos oficiales indican que en La Plata hubo 3 casos confirmados en 2003; 4 en 2004; 3 en 2005; 5 en 2006; 5 en 2007 y 2 en 2008. Mientras, tanto, registran otro caso en Berisso, en el año 2005.

Después de la aparición de los nuevos casos, el ministerio de Salud y la municipalidad de La Plata encararon tareas conjuntas de desratización en Colonia Urquiza. Especialistas recorrieron la zonas distribuyendo cebos de raticidas entre las familias y colocaron cebos parafinados para combatir los roedores.

Con todo, las medidas no alcanzaron a llevar tranquilidad a los vecinos de Colonia Urquiza: "acá se convive con las ratas, porque no se combaten las condiciones que las favorecen, como los pastizales y los basurales alrededor de las casas. Yo les pongo cebos, pero todos los días veo alguna que sube por las paredes o que directamente entra a la casa", dice Pedro Pedrozo desde una casa precaria ubicada a la vera de la Ruta 36.

En tanto, profesionales de la salud que se desempeñan en el área y que prefirieron mantener su nombre en reserva, destacaron que la ausencia más notoria es la de una campaña fuerte de concientización, que no sólo alcance a los vecinos, sino también a los profesionales.

"El problema fundamental en la zona es un problema de higiene, que sólo se resuelve educando, pero esa, la educativa es la campaña que falta. También se necesita concientizar a los médicos de la zona, que muchas veces no están suficientemente preparados en hantavirus para estar alertas y responder al primer síntoma", indicaron.

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