Hamilton, detrás de la gloria

El piloto inglés logró la pole en Shanghai a través de un excelente funcionamiento de su McLaren.
Confianza es lo que mostraba Lewis Hamilton frente a su primer chance del año para ser campeón mundial hoy en el Gran Premio de China. No era gratutita su alta motivación frente a esta instancia límite. La impulsaba la contundencia con que había dominado las pruebas clasificatorias y que le permitió atrapar un primer lugar en la grilla que resultó clave para sus pretensiones de una victoria. Todo esto tuvo asimismo el respaldo del excelente funcionamiento de su McLaren.

"Algún día saldré campeón, tal vez antes de lo que supongo..." fue la particular declaración con la que antes de largar, Hamilton buscó liberarse de la gran presión que dijo sentir frente a esta instancia También con dichas palabras dejó abierta la esperanza de un anticipado final feliz a esta historia. Hay quienes comparten su idea aunque son prudentes recordando los errores del inglés en la anterior carrera de Japón. "Tomé nota de esos errores para no repetirlos", contestó Hamilton, que aventaja por 5 puntos a Felipe Massa y por 12 a Robert Kubica, los otros pretendientes a esta corona número 59 de la Fórmula 1.

A diferencia de Hamilton, tanto Massa como Kubica llegaron menos entonados anímicamente a esta 17ª carrera del Mundial .El brasileño no negó su decepción por verse relegado por su rival en el campeonato. "No tuve un auto bien equilibrado", explicó antes de poner sus mejores fichas en cuatros cuestiones: una buena largada, el ritmo de carrera de su Ferrari, la ayuda de su coequipier Raikkonen y los antecedentes que indican que el equipo italiano ganó tres de las cuatro ediciones del Gran Premio de China. Más escéptico se mostró Kubica. "El auto estuvo difícil de manejar", dijo sobre su BMW.

Fernando Alonso confiaba en su protagonismo sin descartar su tercer triunfo consecutivo . "Si los punteros se chocan como en Japón puedo arruinarle la fiesta a alguno", anticipó en alusión a su archirival Hamilton. No fue su único mensaje: "Algún día me gustaría correr en Ferrari...", admitió antes de subir a su Renault.

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