El hambre no para en el mundo

Según un informe de las Naciones Unidas afecta a 1020 millones de personas, 9% más que el año pasado y el nivel más alto desde 1970; en América latina afecta a 53 millones. La mayor parte de las personas desnutridas está en la región Asia-Pacífico
La FAO -la agencia de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación- confirmó datos que afirman que el hambre afecta actualmente a 1020 millones de personas, casi una sexta parte de la población mundial, el nivel más alto desde 1970.

Por la crisis muchos países sufrieron bajas generalizadas en los flujos financieros y comerciales, la caída vertical de los ingresos por exportaciones, de las inversiones externas, de las ayudas para el desarrollo y de las remesas de dinero desde el extranjero, con efectos dramáticos como un aumento del 9 por ciento de las personas desnutridas.

No sólo se redujo el consumo alimentario, sino que algunos países de bajos recursos con déficit alimentario debieron disminuir las importaciones de alimentos, medicinas y tecnología médica.

Según el informe, la mayor parte de las personas desnutridas en el mundo está en la región Asia-Pacífico (642 millones de personas), seguida por África subsahariana (265 millones), América latina y el Caribe (53 millones) y la región que incluye Medio Oriente y el norte de África (42 millones).

Durante la última década, según el informe el número de personas desnutridas aumentó de modo "lento y constante". Este aumento, que también tuvo lugar en períodos de crecimiento, demuestra la debilidad del sistema mundial de control de la seguridad alimentaria.

El informe, asimismo, subrayó cómo las 17 economías más importantes de América latina -la Argentina, entre ellas- en 2007 recibieron 184.000 millones de dólares de entradas financieras, cifra que se redujo a la mitad en 2008 (89.000 millones) y que se prevé que bajará en 2009 (44.000 millones). Algo que se traduce en la reducción del consumo alimentario según informa el diario La Nación.

En la cumbre alimentaria que tuvo lugar hace dos años decenas de jefes de Estado y de gobierno confirmaron el objetivo que se había asumido, con la Declaración de la ONU del Milenio, de reducir a la mitad el hambre en el mundo antes de 2015, un objetivo que ha fracasado estrepitosamente y que debe ser recalibrado.

Comentá la nota