Hamás tiene la última palabra sobre Shalit

La oferta de liberar prisioneros palestinos a cambio del conscripto hebreo secuestrado en 2006 llevada a Gaza por un mediador alemán, fue recibida con frialdad. El movimiento islamista exige que incluya a unos cien acusados de matar civiles israelíes.

En una primera reacción a la propuesta del gobierno israelí para lograr la entrega del soldado Guilad Shalit a cambio de la liberación de un millar de prisioneros palestinos, un vocero del movimiento islamista Hamás en la Franja calificó de "inaceptables" los términos del canje incluidos en el documento que fue presentado ayer por el mediador alemán, Ernst Uhrlau. Sin embargo, el portavoz agregó que el grupo "continuará con la negociación y los esfuerzos para influir en la posición de Israel".

El principal punto de desacuerdo es el destino final de los palestinos que serían liberados a cambio de Shalit, secuestrado por milicianos palestinos en la frontera de la Franja en 2006. El gobierno del primer ministro derechista Benjamin Netanyahu exige que alrededor de 100 de los reos, algunos con condenas por asesinato de ciudadanos israelíes, sean deportados a terceros países, pero la organización radical que gobierna Gaza rechaza de plano esa opción.

La ecuación final resulta vital para ambas partes, debido a la extrema sensibilidad que rodea el caso de Shalit, cuyo nombre se ha convertido en punto de presión sobre el gobierno de Netanyahu. Una encuesta del Instituto Truman de la Universidad Hebrea y el centro de investigación política de Ramalá, reveló ayer que un 52% de los israelíes está de acuerdo en que Israel debe pagar "cualquier precio" por la liberación de su último prisionero.

Sin embargo, el gobierno debe considerar también el peso de la opinión de un 35% de la población, incluidos miles de familiares de víctimas de actos terroristas, que rechaza la posibilidad de que sean liberados palestinos que fueron apresados por organizar o cometer esos atentados. Por su parte, Noam Shalit, padre del soldado de 23 años, dijo que iba a "esperar a escuchar la postura oficial y la respuesta oficial a la propuesta".

Del lado de Hamás, que controla la Franja de Gaza desde que en 2007 expulsó por la fuerza a la facción rival Al Fatah, dominante en Cisjordania, el acuerdo es clave para encarar un 2010 en el que habrá competencia por el favor del voto en los territorios palestinos y por el control de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Un acuerdo de canje de Shalit por prisioneros de gran peso político como Marwan Barguti, que tiene cinco condenas a cadena perpetua por el asesinato de israelíes, pondría al presidente de la ANP, Mahmud Abbás, en una situación de mayor debilidad que la actual, con su mandato extendido artificialmente por la Asamblea palestina, ante la imposibilidad de organizar las elecciones previstas para enero en Cisjordania y en Gaza por su conflicto con Hamás.

Como una muestra de cuánto puede afectarle a la ANP un éxito de Hamás en unas negociaciones directas con Israel, el encargado de relaciones exteriores de Al Fatah, Nabil Shaat, declaró ayer que la posible liberación del soldado Shalit "será un mero intercambio comercial entre Hamás e Israel que no cambiará las cosas en la evolución del conflicto".

En espera de que los líderes de Hamás dispersos en Gaza, Damasco y Ramala den una respuesta oficial a la propuesta israelí, la noticia de un acuerdo de intercambio puede llegar en fechas cercanas al primer aniversario de la operación israelí "Plomo Fundido", que entre el 27 de diciembre de 2008 y el 18 de enero pasado, causó la muerte de 1.314 palestinos y 14 israelíes en el sobrepoblado territorio de Gaza.

Egipto pone su granito de arena en el muro que aísla la Franja

"No es un muro, sino obras, y el nombre no es lo importante". Con esas palabras, el portavoz del Ministerio egipcio de Exteriores egipcio, Hosam Zaki, rechazó las versiones de que su país está construyendo una pared en la frontera con el territorio palestino de la Franja de Gaza, como castigo contra el partido radical Hamás por no haber firmado un acuerdo de reconciliación con la Autoridad Nacional Palestina, auspiciado por el gobierno de El Cairo. Según la prensa israelí, el muro tendrá unos 10 kilómetros de largo y bajará hasta unos 30 metros de profundidad.

Comentá la nota