Hallaron un cuerpo en el río Tartagal

Hallaron un cuerpo en el río Tartagal
Se trataría de una de las dos mujeres que desaparecieron durante el alud que azotó hace 9 días a la ciudad norteña.
Cerca de las 12.30 de ayer un grupo de gendarmes del Escuadrón 52 de Tartagal que realizaban un vuelo a baja altura y orientados por la presencia de algunos cuervos, lograron localizar un cadáver en las márgenes del río Tartagal.

Si bien en un primer momento se aseguró que pertenecía a una de las dos mujeres desaparecidas durante el alud que azotó esa zona, en horas de la tarde las dudas comenzaron a rondar a los forenses. Sucede que el cuerpo se encontraba cubierto de lodo y en un estado de descomposición muy avanzado, lo que hacía imposible determinar el sexo de la persona encontrada. Bien entrada la noche se confirmó que se trata de una mujer.

Para hoy se espera determinar fehacientemente su identidad.

El hallazgo

El cuerpo estaba en medio de unos troncos, a un costado del cauce del río.

El jefe del Escuadrón 52 de la Gendarmería Nacional, Rubén Yaborsky, explicó que los efectivos "realizaban un vuelo a baja altura. Ellos conocen el ecosistema de la región, por lo que al ver la presencia de cuervos supusieron que estaban cerca de los restos de una persona. Al descender en una especie de playón que hizo el mismo río localizaron el cuerpo entre algunos troncos, que arrastrados por la fuerte correntada llegaron hasta ese lugar".

Una vez que confirmaron que se trataba de un cuerpo, los gendarmes informaron a la policía. Alrededor de las 5 de la tarde fueron trasladados hacia el lugar el médico forense y funcionarios del Ministerio Público. Por vía terrestre lo hicieron un equipo de bomberos y rescatistas.

Las desaparecidas

Modesta Rivero y Rosa Rivero Alfaro (madre e hija de 59 y 73 años, respectivamente) residían en una vivienda ubicada en la margen sur del río Tartagal, junto a su hija Silvia Alfaro, el esposo de ésta y el bebé de la pareja. La mañana del alud la vivienda fue arrastrada por la fuerza de la correntada con las dos mujeres adentro.

Segundos después que el muchacho sacara a su esposa y al bebé, regresó para auxiliar a su suegra y la abuela de su esposa y ya nada quedaba de la vivienda. Se había desplomado, siendo destrozada por la fuerza de la correntada -presuntamente-con las dos mujeres adentro.

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